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Dos escritores y un ensayista nos hablan sobre sus obras

Por: Oscar Jairo González Hernández. Profesor e investigador ARBEY SALAZAR BLANDON: “ARTEFACTO” ¿En qué momento, concibes “Artefacto”, qué llevó a hacerla, que transforma en usted de los relatos de “Urdido en las aceras”, a “Artefacto”, qué le propone como nuevo, qué le dice a su trayecto de formaci

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Redacción IFM
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Dos escritores y un ensayista nos hablan sobre sus obras

Por: Oscar Jairo González Hernández. Profesor e investigador

ARBEY SALAZAR BLANDON: “ARTEFACTO”

¿En qué momento, concibes “Artefacto”, qué llevó a hacerla, que transforma en usted de los relatos de “Urdido en las aceras”, a “Artefacto”, qué le propone como nuevo, qué le dice a su trayecto de formación, qué le propone en el orden o caos de su mundo, como es o no la catarsis, y qué tentativa busca realizar con su lector (usted como lector) y los otros lectores, en dimensión de sus estéticas, que las mueven y por qué?

Hola, Artefacto nace porque en el 2009 me hackean las redes sociales, ahí la idea se va gestando y va tomando forma, pero cuando pasa de ser un cuento a una novela corta ya la primera intención con la que se escribe va tomando otro rumbo, pues la novela más allá del relacionamiento virtual y esas maneras de amar a través de una pantalla, empiezan a dilucidar dos cosas, la primera, que no hay una manera de ser de los seres humanos, las mujeres no piensan y son de una forma, y los hombres igual; y la segunda, que la soledad muchas veces nos termina llevando por caminos ilógicos por más lógicos que nos consideremos. Para el 2020 y durante la pandemia la termino de escribir, la mando a una editorial que la estudia y luego de un tiempo la aprueba para ser publicada con ellos, pero pasan otros años y no sucede nada, así que la editorial Vásquez Editores, la misma que me publicó Lo urdido en las aceras, a la cual le había prometido la publicación de mi novela Susana mira por la ventana (novela que habla de cómo algunos jóvenes de Aranjuez le resisten a la violencia a través del arte en los años noventa), pero al no alcanzar corregirla y la otra editorial no dar respuesta sobre la publicación de Artefacto, decido entregarla como manera de cumplimento de la promesa a la editorial Vásquez.

Hay una gran diferencia entre Lo urdido en las aceras y Artefacto, el primer libro que es de cuentos, son historias que se tejen imaginándole la vida a las personas que pasaban por la cuadra en la que vivía en Aranjuez, mientras que la novela es un proceso un poco más largo, dispendiosos, de tomarla y soltarla por varios meses, de frustraciones y equivocaciones, que comienzan con una intención más erótica y que después toma otros rumbos con ideas filosóficas, que no sé sí logro abordarlas, o simplemente son especulaciones mías que me tomo el atrevimiento de darles el título de filosofía.

Creo que Artefacto ha sido un reto grande porque lo que hizo fue confrontar mis miedos de no sentirme filosofo, nunca me he sentido así, sino estudiante de la filosofía el cual nunca hará un aporte al pensamiento y por tanto no ayudará a cambiar en nada al mundo, sin embargo, la filosofía lo que ayuda es a pensarnos como sujetos, y eso es lo que Ana María, personaje de la novela, con sus aciertos y desaciertos va haciendo en su trasegar por esta vida y por la historia.

Otra cosa es lo que la novela, que de paso sea dicho, no es la primera que escribo, lo que hizo en mí desde su construcción fue generarme más caos del que he tenido, porque busqué vivir lo que un principio quería y que por esos azares de la vida no se logró y por tanto es lo que me llevó a dale otro vuelco al relato que, como ya dije, pasó de ser un cuento a ser una novela corta.

Y lo anterior me lleva a decir que Artefacto es la catarsis de las soledades, de las imposibilidades que tenemos los seres humanos para vivir cosas que se nos hacen extrañas o ajenas porque no van de acuerdo con nuestros sentires o maneras de vivir. Es catarsis en la medida que el relato pasa por los estados del ser luego de rupturas o durante soledades y cómo estas cosas nos conducen a tomar decisiones que quizás sean acertadas o no.

Yo realmente no busco movilizar nada en los otros lectores, lo que quiero es deshacerme de estas cosas que me aprietan el pecho, de eso que la realidad me ofrece y que no me hace feliz, de eso que me incomoda, por eso escribo, porque necesito dejar salir, luego que eso se convierta en la posibilidad de contar historias está muy bien;  yo no sé qué tan estéticos sean mis textos, qué tanto le puedan cumplir en expectativas, que espero no existan, a los críticos literarios o qué tanto pueda satisfacer a los teóricos literarios, no lo sé. Lo que si puedo decir es que esta novela es un dejar ir, dejar escapar, ¿qué? No lo sé, quizás algo de mí.

JUAN DAVID ROBLEDO: “HIJO DE PANTERA”

¿En qué momento se concibe y estructura su necesidad o no de hacer este libro: “Hijo de pantera”, cómo se hizo su estructura, que busca provocar o suscitar con él, en usted mismo, ante ella y qué intención tiene o no hacia provocar o suscitar en el lector de la misma; dónde considera usted radica o se instala lo otro, lo nuevo en ella y como se da una transformación de su libro inicial: “El hombre ha muerto de milagro”, qué bases estéticas se dan en ello?

La escritura es una actividad que me acompaña en las labores diarias desde hace varios años. Casi siempre está subordinada a otros oficios y debo escribir sobre música o pintura. A veces incluso obedece a las necesidades del teatro, con ejercicios muy sencillos pero frecuentes en colaboración con los amigos de Teatro Matacandelas. Todo lo escribo más por atrevido y por ganarme el día que por hacer exhibición de un talento. En todos los casos me desempeño apenas bien.

La necesidad de la novela surge con la idea de la novela. Una idea que no cabe en una canción, un ensayo ni una pequeña obra escénica.

La novela, que tiene a un culebrero por narrador, está enrollada en sí misma. Termina tres veces antes de perecer por su propia constricción. Para procurar variaciones a cada vuelta de la fábula, acude a historias diferentes a la aventura de los personajes, un poco imitando el recurso de las sustituciones en la música. No busca otra cosa que evitar la deserción del lector.

Ese hombre ha muerto de milagro aborda historias del génesis y otros libros del antiguo testamento. Hijo de Pantera se concentra en el nuevo testamento. Puede considerarse una revisión de los años perdidos de Jesús en un pueblo de Antioquia a finales del siglo XIX. Intenté que la narración fuera un tanto menos artificiosa que la del libro anterior, pero el esfuerzo derivó en una estructura más desordenada. No me pesan tanto esos defectos porque me gusta que el lector trabaje, pero soy consciente de que tiene muchas falencias.

STEVEN BOHORQUEZ: “NOMBRARSE PARA EXISTIR. UNA MIRADA ALTERNATIVA DEL ARTE Y LA DISIDENCIA SEXUAL EN COLOMBIA”

¿Cómo comienza usted a sentir y a visionar la necesidad y el interés de hacer y realizar este libro: “Nombrarse para existir. Una mirada alternativa del arte y la disidencia sexual en Colombia, qué lo llevó a ello y por qué; qué denomina como nombrarse, qué es existir aquí, y qué denomina o propicia la intención de la disidencia, por qué ella en nuestro medio; qué le hace investigar (inquietud y deseo) y qué prueba o no con esa tarea?

Desde mi formación y quehacer como artista siempre he manifestado un profundo interés por las implicaciones y fronteras entre el arte y la política. Muy al estilo de Clemencia Lucena considero que en una sociedad construida por símbolos y sus entramados culturales ambos conceptos son inseparables.

Desde mis investigaciones alrededor de las manifestaciones sensibles como medios para señalar, cuestionar o construir realidades posibles me he topado con todo tipo de sediciones contraculturales soportadas en la construcción de obras de arte. Sin embargo, y hablando específicamente del texto en mención, me he interesado por otra historia cultural posible de la disidencia sexual en Colombia debido a los grandes vacíos de rastreo que existen en este contexto. Es una temática de vasta trascendencia que ha quedado soslayada en virtud de historias oficiales con artistas ya consagrados por la crítica.

El texto surge como un proceso de tesis de doctorado que ya venía construyendo desde mi trabajo de maestría. Nombrarse es vital porque toda lucha por las libertades individuales ha iniciado con la reivindicación del reconocimiento, allí la importancia de asuntos como el lenguaje inclusivo, pero ese es otro tema largo. Tras culminar mi doctorado en Historia del Arte dentro del claustro de la Universidad de Salamanca postulé la investigación al XX Premio Nacional al Mejor Ensayo Histórico, Teórico o Critico Sobre el Campo del Arte Colombiano, reconocimiento otorgado por IDARTES (2023) y publicado en formato libro por influyente la Editorial Planeta (2024) luego de un convenio construido para dicha versión del premio.

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