Papelón verdolaga de la mano de Gandolfi
Atlético Nacional sigue sumergido en un pozo sin fondo. Lo que parecía ser una derrota ajustada por la mínima diferencia contra Bucaramanga, se ha transformado en un escándalo que no solo expone la crisis deportiva del equipo, sino que ahora destapa una negligencia administrativa que podría costarle
Atlético Nacional sigue sumergido en un pozo sin fondo. Lo que parecía ser una derrota ajustada por la mínima diferencia contra Bucaramanga, se ha transformado en un escándalo que no solo expone la crisis deportiva del equipo, sino que ahora destapa una negligencia administrativa que podría costarle muy caro. El director técnico Javier Gandolfi y su cuerpo de apoyo protagonizaron un auténtico papelón al alinear simultáneamente a cuatro jugadores extranjeros, contraviniendo el reglamento de la liga que permite un máximo de tres.
La falta, imperdonable para un club de la magnitud de Nacional, se produjo al tener en el campo a los uruguayos Batista y Candido, al argentino Bauzá, y al ecuatoriano Billy Arce. Bucaramanga, que a pesar de ganar 1-0 y haber logrado un triunfo deportivo, no tardará en presentar la demanda formal ante la Dimayor, lo que automáticamente le otorgaría los tres puntos y una victoria por 3-0 en el escritorio. Este error sin precedentes en el club afecta no solo su diferencia de gol sino la imagen de la institución.
La hinchada verdolaga, ya desilusionada con el nivel futbolístico del equipo bajo la dirección de Gandolfi, ahora explota de indignación. Las redes sociales y los foros de discusión se han llenado de llamados a la salida inmediata del orientador argentino, de su cuerpo técnico y, extendiendo la crítica, del gerente deportivo Fermani, a quien se le atribuye responsabilidad en la planificación y supervisión de la plantilla.
Este incidente no hace más que profundizar la crisis institucional que vive el club. Un equipo que antes era sinónimo de grandeza y profesionalismo, ahora es noticia por errores de principiante que lo dejan en ridículo. La afición no solo critica el mal juego, la falta de ideas y la ausencia de resultados, sino que ahora se enfrenta a una evidente negligencia que pone en entredicho la seriedad del proyecto deportivo. La continuidad de Gandolfi pende de un hilo extremadamente delgado.
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