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Murió Marcelo Araujo, el hombre que cambió la forma de relatar el fútbol argentino

Este lunes muy temprano, el eco de una voz inconfundible se apagó a sus 78 años de edad, Marcelo Araujo le dijo adiós a este mundo, el relator que no solo narró partidos, sino que redefinió la estética y el lenguaje de las transmisiones de fútbol en el país gaucho y toda Latinoamérica. Con su …

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Redacción IFM
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Murió Marcelo Araujo, el hombre que cambió la forma de relatar el fútbol argentino
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Este lunes muy temprano, el eco de una voz inconfundible se apagó a sus 78 años de edad, Marcelo Araujo le dijo adiós a este mundo, el relator que no solo narró partidos, sino que redefinió la estética y el lenguaje de las transmisiones de fútbol en el país gaucho y toda Latinoamérica. Con su partida, se cierra un capítulo dorado de la televisión deportiva.

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Para entender el impacto de Araujo, hay que remontarse a la era de Fútbol de Primera. Entre 1989 y 2004, su voz fue la banda sonora de los domingos a la noche. En una época donde no todos los partidos se transmitían en directo, la cita de las 22:00 con el resumen de la fecha era sagrada, y Araujo era el maestro de ceremonias.

Junto a Enrique Macaya Márquez, formó la dupla más icónica de la historia del periodismo deportivo televisivo. Mientras Macaya aportaba la pausa y el análisis táctico riguroso, Araujo inyectaba histrionismo, ironía y una pizca de provocación que rompía con la solemnidad del relato tradicional.

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Marcelo Araujo no solo relataba lo que pasaba en el campo de juego; él interactuaba con el espectador, con el árbitro y con los jugadores. Fue un innovador que entendió que el fútbol, además de un deporte, era un espectáculo de entretenimiento.

Su legado queda sellado en un diccionario de frases que hoy forman parte de la cultura popular argentina. Entre sus intervenciones más recordadas, se encuentran:

  • «¿Eso fue penal o estoy crazy, Macaya?»: Una consulta que siempre buscaba la complicidad (o el contraste) con su histórico compañero.
  • «Lo que te comiste, hermano»: El lamento ante un gol errado frente al arco.
  • «¿Alguien puede bajarla, por favor? Muchas gracias, muy amables»: Su crítica elegante cuando el juego se volvía rústico y la pelota volaba por el aire sin sentido.
  • «¡Ahí se viene Booooooca!»: Un grito cargado de énfasis que anticipaba el ataque del equipo xeneize.

«Marcelo no solo le ponía palabras al fútbol, le ponía sentimiento y una narrativa casi cinematográfica. Marcó un antes y un después en cómo nos sentamos frente al televisor», comentan hoy colegas que crecieron bajo su influencia.

Más allá de su salida de Fútbol de Primera y su posterior etapa en el programa Fútbol para Todos, donde también dejó su huella, Araujo siempre será recordado como el hombre que supo leer el ritmo del hincha. Su estilo podía ser amado u odiado, pero jamás pasaba inadvertido.

Hoy, las canchas de Argentina guardan un minuto de silencio. Se fue el relator, el provocador, el periodista que entendió que el fútbol es un juego serio, pero que se disfruta mucho más si se cuenta con un toque de locura.

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