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Millonarios le volvió a ganar a un desdibujado Nacional

El fútbol tiene caprichos inexplicables, y la tabla de posiciones a veces disfraza realidades que el campo de juego se encarga de desnudar.

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Redacción IFM
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Millonarios le volvió a ganar a un desdibujado Nacional
Cortesía

El fútbol tiene caprichos inexplicables, y la tabla de posiciones a veces disfraza realidades que el campo de juego se encarga de desnudar. En una noche para el olvido, Atlético Nacional cayó goleado 0-3, dejando una imagen preocupante que ha encendido todas las alarmas en su hinchada.

A pesar de mantenerse en la cima del torneo, el «Verde» fue una sombra de sí mismo en un partido marcado por la indisciplina, la falta de puntería y errores individuales imperdonables.

El fútbol es un juego de momentos, y Nacional desperdició el suyo de la forma más dolorosa. Todo pudo ser distinto si Alfredo Morelos hubiera canjeado por gol un penal que tuvo en sus botas. Sin embargo, tras una ejecución fallida, el destino le cobró factura de inmediato: apenas un minuto después del fallo, el rival aprovechó el desconcierto anímico para anotar el primer tanto de la noche en la cabeza de Contreras, sí, el mismo que le metió dos en el Atanasio.

Si el marcador ya era adverso, la conducta en el campo terminó por sepultar las aspiraciones del local. Antes de finalizar la primera etapa, William Tesillo vio la tarjeta roja tras un incidente con Contreras, dejando al equipo con diez hombres y un hueco enorme en la defensa.

La segunda mitad no trajo soluciones, sino más caos. Jorman Campuzano también se fue a las duchas antes de tiempo, nuevamente con Contreras como protagonista en la acción de la expulsión. Con nueve jugadores en cancha, el líder era un barco a la deriva.

La goleada se consumó con los tantos de Mateo García y Leonardo Castro, este último aprovechando un «regalo» monumental de «Chipi Chipi» Castillo, cuya inseguridad en el arco fue el reflejo del equipo.

La mirada de la afición se posó entonces nuevamente sobre el banquillo. Diego Arias se vio impotente, sin ideas claras ni variantes tácticas que pudieran recomponer un partido que se le escapó de las manos desde lo estratégico. La pasividad desde la zona técnica ante la adversidad fue, para muchos, el punto más bajo de la jornada.

Resulta contradictorio que, tras semejante humillación, Nacional siga mirando a todos desde lo más alto de la Liga. Sin embargo, para la afición, el liderato es un espejismo que no oculta la necesidad urgente de un cuerpo técnico con mayor jerarquía y experiencia. El mensaje de la tribuna es unánime: para ser campeón, no basta con los puntos; se necesita orden, disciplina y una idea de juego que hoy brilló por su ausencia.

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