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¡Maracanazo Granate!

El juego arrancó con un Lanús parado sin miedo, bien sólido atrás y esperando el parpadeo del «Mengão». Y el error llegó: al minuto 29, la defensa del Flamengo se pegó una «pifiada» monumental en la salida, de esas que no se ven en el fútbol de alto nivel. Rodrigo Castillo, que estaba con la caña de

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Redacción IFM
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¡Maracanazo Granate!

Hablar de fútbol es hablar de estas hazañas que parecen imposibles hasta que el pitazo final dice lo contrario. El equipo argentino, Lanús, llegó a Río de Janeiro con la ventaja mínima del partido de ida, pero nadie se imaginaba el drama que estaba por escribirse en la «Ciudad Maravillosa».

El juego arrancó con un Lanús parado sin miedo, bien sólido atrás y esperando el parpadeo del «Mengão». Y el error llegó: al minuto 29, la defensa del Flamengo se pegó una «pifiada» monumental en la salida, de esas que no se ven en el fútbol de alto nivel. Rodrigo Castillo, que estaba con la caña de pescar lista, aprovechó el regalito y mandó a guardar el 1-0. ¡Silencio total en el Maracaná!

Pero ojo, que el «todo poderoso» no se iba a quedar de brazos cruzados. Los brasileños apretaron y le dieron la vuelta al marcador a punta de jerarquía. Primero, De Arrascaeta puso el empate desde el punto penal al 37, y cuando ya parecía que el tiempo se agotaba, Jorginho anotó el 2-1 al minuto 85. Con la serie empatada en el global, se fueron al tiempo suplementario con los nervios de punta.

Cuando el físico ya no daba más y los penales se asomaban, apareció la mística argentina para dar el golpe final. El paraguayo José María Canale, al 118, se vistió de héroe para poner el empate que ya les daba el título. Y para cerrar la fiesta con broche de oro, el juvenil Dylan Aquino puso el 3-2 definitivo en el tiempo de reposición (120+2).

Cortesía

Victoria histórica para el «Granate» en territorio brasileño, demostrando que en el fútbol el presupuesto no lo es todo cuando hay orden y corazón. El equipo brasilero viene de realizar una súper contratación de 40  millones de euros con Paquetá que poco le sirvió para coronarse campeón en su propia casa. Lanús le demostró a los demás equipos suramericanos, que a los brasileros en esta época de hegemonía, sí se les puede vencer.

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