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El DIM no ganó, pero clasificó

El Deportivo Independiente Medellín selló su tiquete a la siguiente fase de la Copa Libertadores tras igualar 0-0 ante Liverpool de Uruguay. Aunque el marcador en blanco dejó un sabor agridulce en la retina del hincha, el 2-1 obtenido en la ida en territorio charrúa terminó siendo el tesoro que le p

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Redacción IFM
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El DIM no ganó, pero clasificó

El Deportivo Independiente Medellín selló su tiquete a la siguiente fase de la Copa Libertadores tras igualar 0-0 ante Liverpool de Uruguay. Aunque el marcador en blanco dejó un sabor agridulce en la retina del hincha, el 2-1 obtenido en la ida en territorio charrúa terminó siendo el tesoro que le permitió a los dirigidos por Alejandro Restrepo avanzar de ronda.

El «Poderoso» regresó a casa con la tarea adelantada, pero lo que se esperaba fuera una noche de consolidación terminó siendo un ejercicio de resistencia. Desde el pitazo inicial, el equipo se vio inconexo, con más dudas que certezas en la generación de juego. La fluidez que suele pretender Restrepo se diluyó ante un planteamiento táctico que no terminó de someter al rival.

Por su parte, el Liverpool uruguayo, sin mostrar un despliegue de virtudes futbolísticas deslumbrantes, logró lo que pocos esperaban: complicar al Rojo en su propio patio. Con un juego directo y aprovechando las imprecisiones locales, el equipo visitante merodeó el área antioqueña con peligro, haciendo que el Atanasio Girardot contuviera la respiración en más de una ocasión.

Si el DIM hoy celebra su permanencia en el certamen continental, le debe gran parte del mérito a su guardameta. Salvador Ichazo le hizo honor a su nombre y se erigió como la figura indiscutible del encuentro. Tuvo tres atajadas con destino de gol que ahogaron el grito uruguayo, dominó su área pequeña ante el constante bombardeo de centros y fue el encargado de mantener la calma cuando los nervios empezaban a pasar factura en la zona defensiva.

Al final, el fútbol es de resultados y el objetivo principal se alcanzó. El Medellín está en la siguiente ronda, asegurando la continuidad en la gloria eterna y el respiro económico que esto conlleva.

Sin embargo, queda una tarea pendiente para el cuerpo técnico: ajustar las piezas. Clasificar «aguantando» ante un rival que no es potencia del continente deja interrogantes de cara a lo que viene, donde la exigencia será mayor y los errores se pagan más caro. Por ahora, el pueblo clamará por esa mejoría, pero con la tranquilidad de que el corazón del «Poderoso» sigue latiendo en la Libertadores.

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