(ESPECIAL) Los detalles inéditos de la operación “Absolute Resolve”. Así se planeó y ejecutó la captura de Nicolás Maduro
La captura de Nicolás Maduro en la madrugada del 3 de enero quedará registrada como una de las operaciones de inteligencia y acción directa más complejas ejecutadas por Estados Unidos en las últimas décadas. Lo ocurrido no fue el resultado de una decisión improvisada ni de una escalada repentina, si
La captura de Nicolás Maduro en la madrugada del 3 de enero quedará registrada como una de las operaciones de inteligencia y acción directa más complejas ejecutadas por Estados Unidos en las últimas décadas. Lo ocurrido no fue el resultado de una decisión improvisada ni de una escalada repentina, sino la culminación de meses de trabajo silencioso, seguimiento meticuloso y planificación milimétrica que tuvo como eje una operación conocida internamente como Absolute Resolve. Así lo reveló este fin de semana The New York Times, al reconstruir, con fuentes directas y testimonios bajo reserva, el entramado que llevó a la caída del hombre que gobernó Venezuela durante más de una década.
De acuerdo con el diario estadounidense, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había desplegado agentes en territorio venezolano desde agosto del año anterior. La misión era clara, obtener información precisa, verificable y constante sobre los movimientos cotidianos de Maduro, sus rutinas de seguridad, sus desplazamientos y los patrones que definían su vida privada. La ausencia de una embajada estadounidense operativa en Caracas supuso un desafío adicional, ya que los agentes no contaban con el amparo habitual del suelo diplomático. Aun así, el equipo logró moverse por la capital durante meses sin ser detectado.
Inteligencia al detalle. Conocer cada movimiento del objetivo
Según The New York Times, el nivel de información alcanzado fue extraordinario. Estados Unidos sabía por dónde se desplazaba Maduro, qué complejos frecuentaba, cuáles eran sus hábitos alimenticios e incluso detalles aparentemente menores como las mascotas que tenía en sus residencias. Esta precisión fue posible gracias a una combinación de fuentes humanas cercanas al círculo del mandatario, vigilancia tecnológica y el uso de drones furtivos que sobrevolaron zonas clave sin levantar alertas.
El trabajo de inteligencia permitió identificar un elemento crucial sobre que aunque Maduro se movía entre varios complejos por razones de seguridad, existía uno en el que las agencias estadounidenses tenían un conocimiento absoluto del entorno. La operación solo podía ejecutarse allí. Todo debía ocurrir en un escenario controlado, donde las variables estuvieran reducidas al mínimo y el riesgo de una reacción armada masiva fuera limitado.
El factor tiempo y la temporada elegida
El calendario también fue parte esencial del plan. De acuerdo con la investigación del diario, la ventana ideal era la temporada de vacaciones de fin de año, un periodo en el que, históricamente, las fuerzas de seguridad tienden a relajar protocolos y disminuir niveles de alerta. La fecha límite inicial para ejecutar la operación era el 25 de diciembre, pero dificultades climáticas obligaron a aplazarla. Finalmente, el presidente Donald Trump fijó el 3 de enero como el último plazo posible.
Mientras la maquinaria operativa avanzaba, se mantenía abierta una vía paralela, la posibilidad de una salida negociada. Trump confirmó públicamente que sostuvo una conversación telefónica con Maduro, un contacto que, según Reuters, duró cerca de 15 minutos. Ese diálogo fue confirmado por varias fuentes citadas por medios internacionales y se convirtió en un último intento de evitar la incursión militar.
Una negociación que nunca prosperó
Según reveló el Miami Herald, citando a una persona con conocimiento directo de la conversación, Maduro planteó tres condiciones para considerar una dimisión. La primera fue una amnistía global para él y su círculo cercano por cualquier delito cometido, una exigencia que fue rechazada de plano por Washington. La segunda consistía en conservar el control de las fuerzas armadas, siguiendo un modelo similar al de Nicaragua tras la salida de Daniel Ortega en 1991, a cambio de permitir elecciones libres. El tercer punto fue el momento de la renuncia, Estados Unidos exigía una salida inmediata, mientras que Caracas se negó.
Las conversaciones no avanzaron. The New York Times añadió que, días después, Maduro intentó frenar la inminente operación ofreciendo a Estados Unidos acceso al petróleo venezolano. La propuesta, presentada el 23 de diciembre, implicaba que el mandatario abandonara el país rumbo a Turquía. Sin embargo, el propio Trump aseguró que Maduro rechazó finalmente el plan y que quedó claro que no hablaba en serio. Con el fracaso definitivo del canal diplomático, el camino quedó despejado para la ejecución de Absolute Resolve.
Ensayos, réplicas y preparación militar
En paralelo al trabajo de inteligencia, el componente militar avanzaba con igual rigor. Reuters informó que tropas de élite estadounidenses, entre ellas la Fuerza Delta del Ejército, construyeron una réplica exacta de la residencia segura donde se llevaría a cabo la captura. Allí practicaron repetidamente los movimientos de ingreso, los tiempos de reacción y los escenarios posibles, con el objetivo de reducir al mínimo cualquier margen de error.
La ejecución comenzó formalmente el viernes a las 4:30 de la tarde. Mientras tanto, Trump permanecía en Mar-a-Lago, su club en Florida. Según The New York Times, el presidente cenó con asesores y miembros de su gabinete, a la espera de la llamada final. Cerca de las 10:30 de la noche recibió la comunicación para autorizar el inicio definitivo de la operación. La aprobación se dio por teléfono, seguida de una reunión con su equipo de seguridad nacional en una zona segura del complejo.
La madrugada decisiva en Caracas
Maduro no fue advertido de que la operación era inminente. Esa fue una de las claves del éxito. A las 2:01 de la madrugada, los helicópteros ingresaron al área del objetivo. En cuestión de minutos, las fuerzas estadounidenses penetraron el complejo. Según el relato posterior del propio Trump, el mandatario venezolano intentó huir hacia un punto seguro dentro de la residencia.
“Intentaba llegar a un lugar seguro”, explicó el presidente estadounidense en una entrevista televisada. Describió una puerta pesada y reforzada que Maduro alcanzó, pero no logró cerrar. Cinco minutos después de que las tropas ingresaran, el objetivo ya estaba bajo custodia. No hubo enfrentamientos prolongados ni una ola de violencia en la capital, uno de los principales temores de los planificadores.
Una operación seguida en tiempo real
Trump aseguró que pudo observar la operación en tiempo real. En entrevistas posteriores y durante una rueda de prensa junto al general Caine y Marco Rubio, expresó su admiración por el profesionalismo de las fuerzas involucradas. “Nunca había visto algo así. Fue increíble ver la calidad del liderazgo”, afirmó. También sostuvo que, según los propios militares, no hay otro país capaz de ejecutar una maniobra de ese nivel de precisión.
Tras la captura, Maduro y su esposa fueron extraídos del país y trasladados bajo custodia estadounidense. El destino final fue una cárcel federal en Brooklyn, donde el exmandatario deberá enfrentar cargos por narcotráfico y otros delitos federales, según confirmó el gobierno estadounidense.
El significado de “Absolute Resolve”
Para los analistas consultados por The New York Times, Absolute Resolve representa algo más que una operación exitosa. Marca un punto de inflexión en la política de Washington hacia Venezuela y envía un mensaje contundente sobre la capacidad de Estados Unidos para ejecutar acciones directas contra líderes señalados por delitos transnacionales, incluso en contextos complejos y altamente vigilados.
La caída de Maduro no fue el resultado de un solo movimiento, sino de una estrategia sostenida que combinó inteligencia humana, tecnología avanzada, presión diplomática y preparación militar. Cada fase estuvo diseñada para reducir riesgos y evitar un desenlace caótico. El resultado, al menos en su ejecución inicial, fue una operación limpia desde el punto de vista táctico.
Un capítulo que apenas comienza
Aunque la captura ya es un hecho consumado, las consecuencias políticas, judiciales y regionales de Absolute Resolve apenas comienzan a desplegarse. Venezuela enfrenta ahora un vacío de poder, mientras la comunidad internacional observa con atención los próximos pasos. Para Estados Unidos, la operación se perfila como un caso de estudio que será analizado durante años en academias militares y agencias de inteligencia.
Lo cierto es que, como concluye The New York Times, la madrugada del 3 de enero no fue un golpe improvisado, sino el desenlace de una partida larga, silenciosa y meticulosamente jugada. Una operación que, por su nivel de detalle y coordinación, ya ocupa un lugar destacado en la historia contemporánea de la inteligencia global.
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