(ESPECIAL) La Zungocracia
Desde tiempos inmemorables el sexo ha sido usado como herramienta de poder, no es un tema nuevo, ni mucho menos moderno. En un principio su uso podría especularse como forzoso, esclavizante y hasta aberrante. En la actualidad simplemente se considera «empoderada» a aquella que muchas veces hace de s

Desde tiempos inmemorables el sexo ha sido usado como herramienta de poder, no es un tema nuevo, ni mucho menos moderno. En un principio su uso podría especularse como forzoso, esclavizante y hasta aberrante. En la actualidad simplemente se considera «empoderada» a aquella que muchas veces hace de sus dotes físicos un arma de control.

La zunga libertaria, empoderada y arrogante, hace alarde de su libertinaje, siempre y cuando no sea sacado en cara, condena toda opresión sexual y concepto conservador, siempre y cuando le convenga, aboga por la espiritualidad y el feminismo, pero exhibe cada centímetro de su ser en certámenes de belleza, buscando ser calificada como le mejor versión a proyectar de la mujer moderna, recorre el mundo en viajes pagados por terceros bajo el argumento de un trabajo en el cual su físico y sexualidad es una vez más su herramienta.
Pero en la zungocracia el sexo lleva al poder, ya sea por impulso o por anclaje, la sexualidad es una vez más el mecanismo carente de sustento intelectual y meritocracia alguna para enquistarse en lo público o lo privado, aristócratas o plebeyas, siempre y cuando el resultado sea uno solo, el poder.

Desde Eva tentando a Adán, pasando por Mata Hari, hasta modernas gobernantes escalan el poder gracias a la mejor actuación que envuelve en una presunción de feminismo pero que bajo cuerdas tiene siempre el mismo fundamento.
Pero en un mundo aún machista, la zungocracia no siempre es evidente a la vista del público, muchas veces son el poder detrás del trono, las que dan las órdenes, las que mueven los hilos para dejar a su compañero como cara visible frente al presunto «machismo opresor» y así poder tener siempre a la mano la victimización como arma adicional en caso de requerirse.

Detrás de la zunga libertaria casi siempre existe un chulócrata, el financiador, el que da las órdenes, el que la usa cuando se requiere para calmar los ánimos, para suavizar al pueblo alebrestado, para mostrar un lado familiar y maternal cuando se requiera, el chulócrata es calculador, no da puntada sin dedal, analiza y sabe cuando usarla, sea la titular o la suplente, porque en la zungocracia siempre hay más de una en ejercicio.
Cuando el chulócrata se encuentra altamente cuestionado busca entre su harem la mejor opción a presentar, si se requiere avanzar se presenta a una de mayor rango, si se le cuestiona se acude a la vieja confiable, la víctimización, finalmente en la zungocracia siempre se contará con el proteccionismo de género, el mismo que proporciona un manto opaco frente a cualquier cuestionamiento a toda zunga libertaria embriagada de ambición y de poder.
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