Especial Día del Padre: Los padres que están redefiniendo la masculinidad en Colombia
La figura del padre colombiano se transforma: de proveedor a cuidador activo, redefiniendo la masculinidad y construyendo un nuevo legado en los hogares del país, desde la empatía, la corresponsabilidad y la presencia cotidiana, desafiando viejos estereotipos y construyendo nuevas formas de entender la paternidad.
La figura del padre colombiano, tradicionalmente asociada a la autoridad y el sustento económico, está experimentando una profunda transformación. Hoy, cada vez más hombres se involucran activamente en la crianza, el cuidado y el apoyo emocional de sus hijos, redefiniendo la masculinidad y construyendo un nuevo legado en los hogares del país.
Durante décadas, la imagen del padre colombiano estuvo asociada a una figura de autoridad, disciplina y sustento económico. Su papel principal consistía en garantizar el bienestar material del hogar. La crianza, el cuidado cotidiano y la expresión emocional quedaban, en gran medida, bajo la responsabilidad de las madres.
Hoy, esa imagen comienza a transformarse, en parques, colegios, consultas pediátricas y reuniones familiares, cada vez es más frecuente encontrar hombres que cambian pañales, preparan loncheras, asisten a reuniones escolares, acompañan procesos emocionales y participan activamente en la crianza de sus hijos. No se trata únicamente de una modificación en las dinámicas familiares. Para expertos en estudios de género y familia, se trata de una redefinición profunda de la masculinidad.
El cambio ocurre de manera gradual, con avances y contradicciones, pero refleja una tendencia que atraviesa distintas generaciones y clases sociales en Colombia.
"Los hombres están replanteando el significado de ser padre", explica la psicóloga e investigadora Sonia Carrillo, de la Universidad de los Andes, quien ha estudiado las percepciones de la paternidad en el contexto colombiano. Sus investigaciones muestran que muchos padres ya no se identifican exclusivamente con el rol de proveedores económicos, sino que buscan involucrarse afectiva y activamente en la vida de sus hijos.
Una revolución que ocurre dentro de los hogares
El fenómeno no es exclusivo de Colombia; el informe State of the World's Fathers 2023, elaborado por Equimundo y la campaña internacional MenCare, concluyó que hombres de distintas regiones del mundo manifiestan un creciente deseo de participar más en las tareas de cuidado y en la crianza. Sin embargo, todavía enfrentan barreras culturales, laborales y económicas que dificultan una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares.
La investigación señala que las nuevas generaciones valoran cada vez más el tiempo compartido con los hijos y consideran que el cuidado es una responsabilidad compartida entre hombres y mujeres. No obstante, persisten modelos tradicionales que continúan asociando la masculinidad con el éxito económico y la provisión material.
En Colombia, esta tensión se expresa en miles de hogares donde los padres intentan equilibrar jornadas laborales exigentes con una presencia más activa en la vida familiar.
Los hijos de una generación distinta
Los especialistas coinciden en que uno de los motores del cambio son los propios hijos de las generaciones anteriores. Muchos hombres que crecieron con padres emocionalmente distantes han decidido construir relaciones diferentes con sus familias.
Ese fenómeno aparece también en estudios internacionales sobre transición a la paternidad. Investigaciones recientes muestran que numerosos hombres entienden su experiencia como una oportunidad para romper patrones heredados y construir vínculos más cercanos con sus hijos.
Actualmente es común escuchar frases como: "Hoy vemos hombres que entienden que cuidar también es una forma de liderazgo y responsabilidad" o "Existe una generación de padres que está cuestionando lo que aprendió sobre ser hombre". Expertos aseguran que la masculinidad tradicional enseñó durante décadas que expresar emociones, pedir ayuda o dedicar tiempo al cuidado podía interpretarse como una señal de debilidad.
Más allá de los estereotipos
El cambio no significa la desaparición de los desafíos. El informe global sobre paternidad elaborado por MenCare advierte que las mujeres continúan realizando una proporción significativamente mayor del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. Aunque los hombres participan más que en generaciones anteriores, la corresponsabilidad todavía está lejos de alcanzarse plenamente.
Además, persisten obstáculos estructurales como jornadas laborales extensas, falta de licencias parentales más amplias y culturas organizacionales que siguen premiando la disponibilidad permanente para el trabajo.
La presión tampoco desaparece para los hombres. Diversas investigaciones muestran que muchos padres experimentan tensiones relacionadas con las expectativas sociales sobre su papel como proveedores, protectores y figuras de autoridad.
Una masculinidad que se construye desde el cuidado
Los cambios culturales también están generando nuevas conversaciones sobre lo que significa ser hombre, en Bogotá, Medellín y otras ciudades del país han surgido programas de formación para padres que promueven habilidades de cuidado, corresponsabilidad doméstica y crianza positiva. Algunas iniciativas buscan precisamente desmontar la idea de que determinadas tareas pertenecen exclusivamente a las mujeres. Para los expertos, el impacto de esta transformación trasciende el ámbito familiar.
La evidencia internacional sugiere que una mayor participación paterna está asociada con mejores resultados en el desarrollo infantil, relaciones familiares más saludables y una reducción de estereotipos de género entre niños y adolescentes.
El legado de una nueva generación
En el Día del Padre, la pregunta ya no parece ser únicamente cuántos hombres ejercen la paternidad, sino cómo la ejercen.
Los padres que hoy acompañan tareas escolares, asisten a consultas médicas, conversan sobre emociones y comparten responsabilidades domésticas están construyendo una versión distinta de la masculinidad.
No se trata de abandonar el papel tradicional de proveedor, sino de ampliarlo. La transformación ocurre lejos de los titulares y de los debates políticos. Tiene lugar en los hogares, en los parques, en los trayectos al colegio y en las conversaciones antes de dormir.
Y aunque el proceso aún está lejos de completarse, los expertos coinciden en que una nueva generación de padres colombianos está dejando una huella profunda: demostrar que la fortaleza también puede expresarse a través del cuidado, la empatía y la presencia cotidiana.

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