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Crisis en el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia por permanencia del delegado presidencial Wilmar de Jesús Mejía

Un nuevo impase sacudió al Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de Antioquia, luego de que la sesión convocada para evaluar la crítica situación financiera de la institución se disolviera abruptamente por falta de quórum. La causa central fue la presencia del suspendido director de

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Redacción IFM
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Crisis en el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia por permanencia del delegado presidencial Wilmar de Jesús Mejía

Un nuevo impase sacudió al Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de Antioquia, luego de que la sesión convocada para evaluar la crítica situación financiera de la institución se disolviera abruptamente por falta de quórum. La causa central fue la presencia del suspendido director de Inteligencia Estratégica del Departamento Nacional de Inteligencia (DNI), Wilmar de Jesús Mejía, quien continúa asistiendo al CSU como delegado del presidente Gustavo Petro, pese a la suspensión impuesta por la Procuraduría.

Mejía enfrenta cuestionamientos desde que salió a la luz el escándalo de los llamados “archivos de Calarcá”, una filtración de información sensible que lo vincularía con presuntos contactos o colaboración con estructuras de las disidencias de las FARC. Por esta razón, el Ministerio Público lo suspendió del ejercicio de sus funciones como servidor público mientras avanza la investigación disciplinaria. Sin embargo, su permanencia en el CSU ha generado creciente tensión entre sus integrantes, quienes consideran inviable que continúe ocupando un asiento en el máximo órgano directivo de la universidad en condición de delegado estatal.

La sesión comenzó con normalidad, pero rápidamente derivó en reclamos por parte de varios miembros del Consejo. Según fuentes consultadas, Mejía intentó intervenir con un comunicado, pero no alcanzó a leerlo debido al ambiente de molestia que se generó, sumado a episodios de discusiones subidas de tono y trato inapropiado por parte del funcionario. Cinco integrantes del CSU decidieron retirarse de la sesión en señal de protesta, lo que dejó sin quórum la reunión e impidió avanzar en la agenda prevista.

Solo dos puntos, considerados de trámite, alcanzaron a discutirse antes del rompimiento del quórum, mientras los asuntos centrales, la crisis financiera y las decisiones urgentes para garantizar la estabilidad institucional, quedaron sin ser analizados. La situación deja nuevamente al alma máter en un limbo administrativo en momentos en que enfrenta una de sus coyunturas presupuestales más delicadas en décadas.

La crisis dentro del CSU se agrava cada día. Miembros del órgano directivo coinciden en que la única salida viable para restablecer la gobernabilidad es la renuncia voluntaria de Wilmar de Jesús Mejía, cuyo rol dentro del Consejo consideran incompatible con su situación disciplinaria y con el clima de desconfianza que se ha generado, además, por ser un agente de inteligencia del Estado.

Por ahora, no hay pronunciamiento oficial de la Presidencia sobre si se mantendrá o no el cuestionado delegado. Entretanto, las decisiones más urgentes para la Universidad de Antioquia siguen en suspenso.

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