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(EDITORIAL) Laura Sarabia, ¿un punto de honor del Gobierno?

Colombia, potencia mundial de la vida, parece que no tiene más funcionarios para desempeñar importantes cargos que los que ya están salpicados, quemados y con mantos de dudas ante la opinión pública.

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Redacción IFM
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(EDITORIAL) Laura Sarabia, ¿un punto de honor del Gobierno?

Colombia, potencia mundial de la vida, parece que no tiene más funcionarios para desempeñar importantes cargos que los que ya están salpicados, quemados y con mantos de dudas ante la opinión pública. Lo que para algunos parece un gran escándalo, que una persona haya abusado de su poder, haya sometido a un civil a polígrafo, se hayan interceptado comunicaciones ilegalmente y hasta se haya provocado la muerte de la persona que lo sabía todo, el presidente lo reduce a una simple pelea de celos entre Benedetti y Sarabia.

Y como queriendo darle vuelta a la página, minimiza estos hechos y vuelve y reencaucha a la joven funcionaria que, tal parece, nunca se fue, siempre ha estado ahí, a la sombra, y como por arte de magia ahora vuelve y suena con fuerza para regresar al poder.

¿No hay más personas para que desempeñe ese cargo?, ¿es tan grave el “guardado” del gobierno que es mejor tenerla cerca?, ¿ya no importa que haya tenido maletadas llenas de plata en su casa?, ¿ya a nadie le importa el tema de la niñera?, ¿qué sanción tiene su abuso de poder?

Todas estas y muchas más son preguntas sin respuesta que al gobierno parece no importarle siempre y cuando los alfiles que utilizó para llegar al poder estén a buen resguardo para que no se vaya a desmadejar la pita y como dijo Benedetti a la misma Sarabia, “caigamos todos”.

Esta parece una actitud arrogante y desafiante del presidente Gustavo Petro, ya parece que Laura Sarabia se convirtió en un punto de honor y quiere, a como dé lugar, regresarla al redil del día a día, sumado, tal vez, la juventud de la joven funcionaria, su inexperiencia y el hecho de que tranquilamente puede ser un fusible que el presidente use a su conveniencia.

Con Sarabia queda demostrada la práctica de este gobierno en el que no importa la forma con tal de llegar a su objetivo, sin embargo, se le olvida al presidente que hay unas normas, un conducto regular, una justicia y hasta un manual de buenas prácticas que sería muy útil que siguiera para el bien del país, para acallar rumores, para dejar de sembrar mantos de dudas, aunque eso es pedir demasiado, mejor empecemos pidiéndole que asista a las reuniones de alto nivel.

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