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El yen japonés se desploma a su nivel más bajo en 40 años y reaviva el temor a una intervención

La divisa nipona cayó este martes hasta alrededor de 162 unidades por dólar, su cotización más débil desde 1986, pese a que Tokio gastó una cifra récord en los últimos meses para frenar la caída. El Gobierno japonés advirtió que está dispuesto a tomar medidas "decisivas" ante una depreciación que golpea el bolsillo de los hogares y presiona a las autoridades monetarias.

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El yen japonés se desploma a su nivel más bajo en 40 años y reaviva el temor a una intervención
Foto: IFMERAImagen procesada con IA

El yen japonés tocó este martes su nivel más bajo frente al dólar en cuatro décadas, al cotizar en torno a 162 unidades por billete verde durante la sesión asiática, su mínimo desde 1986. La caída sostenida de la moneda mantiene en alerta a los mercados y reaviva las apuestas sobre una nueva intervención cambiaria por parte de las autoridades de Tokio.

La depreciación se produce a pesar de los esfuerzos sin precedentes del Ministerio de Finanzas japonés. Entre finales de abril y finales de mayo, el Gobierno destinó una cifra récord de 11,7 billones de yenes, equivalente a unos 72.000 millones de dólares, para comprar su propia divisa en los mercados, la mayor operación de este tipo registrada hasta la fecha. Aun así, la moneda continuó debilitándose, lo que ha puesto en duda la eficacia de estas maniobras.

La ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, afirmó que el Ejecutivo está preparado para adoptar acciones "apropiadas" e incluso "decisivas" frente a movimientos cambiarios excesivos. Según declaró, confirmó con Washington que una eventual intervención sigue siendo una opción sobre la mesa, en un intento por contener una caída que encarece las importaciones de energía y alimentos en un país altamente dependiente del exterior.

Las causas de la debilidad

El principal factor detrás del retroceso del yen es la amplia brecha entre las tasas de interés de Japón y las de otras economías desarrolladas, en particular Estados Unidos. Aunque el Banco de Japón elevó recientemente su tipo de referencia hasta el 1%, su nivel más alto en más de tres décadas, el diferencial con los rendimientos estadounidenses sigue siendo considerable. Ese incremento fue la primera subida desde diciembre, cuando la tasa se situó en 0,75%, y llevó el costo del crédito a su máximo desde 1995.

La cautela del banco central japonés en su proceso de normalización monetaria contrasta con la urgencia del Ministerio de Finanzas por estabilizar la divisa. Los inversores, escépticos sobre el ritmo de futuras alzas, han seguido apostando contra el yen.

A ello se suma la fortaleza del dólar, que ha funcionado como activo refugio en medio de las tensiones geopolíticas vinculadas al conflicto con Irán. Las expectativas de que la Reserva Federal estadounidense podría mantener o elevar sus tasas más adelante en el año han ampliado aún más la diferencia entre ambas economías.

La debilidad de la moneda tiene un efecto doble. Por un lado, favorece a los exportadores nipones y al turismo, que abarata los viajes a Japón. Por otro lado, encarece la vida cotidiana de los ciudadanos al elevar el precio de los bienes importados, en un contexto de inflación que el país no experimentaba desde hacía años. Los analistas anticipan que cualquier nueva intervención solo tendría un efecto temporal mientras persista la brecha de tasas.

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