PSG a la final de la Champions
En un Allianz Arena que vibraba con la esperanza de una remontada, el Paris Saint-Germain selló su pasaporte a la gran final tras empatar 1-1 con el Bayern Múnich.
En un Allianz Arena que vibraba con la esperanza de una remontada, el Paris Saint-Germain selló su pasaporte a la gran final tras empatar 1-1 con el Bayern Múnich. El marcador global de 6-5 a favor de los parisinos refleja lo que fue la serie: una guerra de goles y nervios donde la eficacia y la resistencia francesa terminaron prevaleciendo sobre el ímpetu bávaro.
El partido no pudo comenzar de mejor manera para los dirigidos por Luis Enrique. Apenas al minuto 3, cuando los espectadores aún se acomodaban en sus asientos, Ousmane Dembélé aprovechó una desatención en la zaga alemana para mandar el balón al fondo de la red. El 0-1 (y el 4-6 global en ese instante) obligaba al Bayern a una gesta heroica: marcar 2 goles.
A partir de ahí, el PSG dio una lección de pragmatismo. Conscientes de su ventaja, los franceses le entregaron la pelota al Bayern y montaron un cerrojo defensivo casi impenetrable. Las estadísticas no mienten: el equipo bávaro dominó la posesión con un 62% y completó más de 570 pases, pero se estrelló una y otra vez contra un muro vestido de azul.
El momento de mayor tensión no llegó por un gol, sino por una decisión arbitral que dará de qué hablar durante semanas. En medio del asedio total del Bayern, una jugada dentro del área parisina terminó en lo que parecía una mano clara de un defensor del PSG. Los jugadores locales, fuera de sí, rodearon al juez exigiendo el penal que los metiera de lleno en el partido.
Sin embargo, el silbato permaneció mudo. Para sorpresa de los 75,000 presentes y del cuerpo técnico alemán, el VAR no intervino para corregir o invitar a la revisión en pantalla. Esa decisión apagó anímicamente a un Bayern que sentía que el destino, y la tecnología, le daban la espalda.

Foto: Celebración de Luis Enrique. Cortesía
El PSG se mantuvo paciente, aguantando los 15 remates del local y encomendándose a una defensa que, aunque sufrió, nunca se quebró. Solo en el suspiro final, al minuto 90+4, el eterno Harry Kane encontró una rendija para marcar el 1-1 definitivo. Pero el gol llegó demasiado tarde. El Bayern murió de pie, atacando hasta el último segundo, pero el reloj se convirtió en su enemigo más implacable.
Noticias relacionadas
Inter Vs. Atlético Nacional, sin “techo” definido para jugar
A solo tres días de que ruede el balón en una instancia tan definitiva como los cuartos de final,…
Medellín arrancó la carrera final por su nuevo templo
La administración de Federico Gutiérrez ha dado el pistoletazo de salida a la transformación urbana…
Arsenal de nuevo a una final de Champions 20 años después
Tras dos décadas de espera, decepciones europeas y una reconstrucción profunda bajo el mando de…