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Dimayor confirmó que el partido de ida de la final será un lunes festivo y desató la polémica entre hinchas de Nacional y Junior

El partido definitivo, donde se levantará el trofeo y se bordará la nueva estrella, quedó pactado para el lunes 8 de junio de 2026 en el Estadio Atanasio Girardot de Medellín.

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Dimayor confirmó que el partido de ida de la final será un lunes festivo y desató la polémica entre hinchas de Nacional y Junior
Foto: Captura pantalla

La División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor) hizo oficial el calendario y los horarios para la gran final de la Liga BetPlay DIMAYOR I-2026, en la que Atlético Nacional y Junior de Barranquilla definirán al campeón del primer semestre. Aunque la expectativa por ver en cancha a los dos mejores equipos de la reclasificación del balompié nacional es total, la programación emitida por el ente rector generó una oleada inmediata de críticas, rechazo y malestar entre las dos aficiones.

De acuerdo con la programación en la página oficial de la Dimayor, los primeros 90 minutos de esta batalla se disputarán el próximo martes 2 de junio en el Estadio Romelio Martínez de Barranquilla. La gran controversia, sin embargo, se centra en el compromiso de vuelta. El partido definitivo, donde se levantará el trofeo y se bordará la nueva estrella, quedó pactado para el lunes 8 de junio de 2026 en el Estadio Atanasio Girardot de Medellín.

Dimayor confirmó que el partido de ida de la final será un lunes festivo y desató la polémica entre hinchas de Nacional y Junior

Foto: Cortesía

Si bien el lunes 8 de junio es un día festivo en el territorio colombiano, la decisión institucional no cayó nada bien en las comunidades de seguidores de ambos equipos. El principal argumento y foco de indignación de las hinchadas verde y rojiblanca es que el día inmediatamente posterior, el martes 9 de junio, es una jornada laboral ordinaria.

Para los aficionados, programar el cierre del campeonato un lunes por la noche arruina por completo la mística y el desahogo de una celebración de tal magnitud. Un título de liga implica festejos prolongados, caravanas, encuentros familiares y una fiesta urbana que se extiende hasta la madrugada. Al fijarse el partido en ese horario, los hinchas aducen que la euforia se verá drásticamente contenida y limitada por la obligación de cumplir con los compromisos laborales, escolares y universitarios apenas unas horas después del pitazo final.

Las redes sociales se convirtieron en el escenario de reclamos colectivos hacia la dirigencia del fútbol local. Las barras organizadas y los hinchas del común coinciden en que la final de vuelta debió programarse, de manera lógica, para el domingo 7 de junio. Un cierre dominical habría permitido no solo un marco de asistencia más cómodo para quienes viajan desde otras regiones del país, sino también un festejo pleno y sin las presiones del reloj que impone la semana laboral.

A pesar del descontento popular y del sabor agridulce que deja la planeación logística fuera de la cancha, en lo deportivo la mesa está servida. Nacional y Junior se preparan para una final con pronóstico reservado, donde el "Tiburón" buscará golpear primero en casa y el "Verdolaga" intentará ratificar su jerarquía cerrando ante su gente. El lunes 8 de junio habrá un nuevo monarca en Colombia, aunque el campeón deba celebrar con el uniforme de trabajo listo para el día siguiente.

 

 

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