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(OPINIÓN) Sí hay líderes, sí hay. Por: Daniel Carvalho Mejía

Se ha vuelto un lugar común afirmar que Antioquia carece de liderazgos; que ya no hay líderes como los de antes; que no tenemos personas capaces y dispuestas a llevar la batuta en medio de las crisis que atraviesa nuestra sociedad.

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Redacción IFM
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(OPINIÓN) Sí hay líderes, sí hay. Por: Daniel Carvalho Mejía

Se ha vuelto un lugar común afirmar que Antioquia carece de liderazgos; que ya no hay líderes como los de antes; que no tenemos personas capaces y dispuestas a llevar la batuta en medio de las crisis que atraviesa nuestra sociedad. Este punto de vista hace parte del pesimismo actual, de la falta de esperanza que parece apagar la llama de las utopías colectivas y nos convence de que estamos, de alguna manera, condenados a un inevitable declive social. Estoy en desacuerdo con eso.

Acabo de terminar de cursar Liderario, un programa de educación ejecutiva no formal liderado por Proantioquia y EAFIT, gracias al apoyo de entidades como Comfama, Fraternidad, Grupo Argos y la Fundación Sofía Pérez de Soto, todas ellas reconocidas por su aporte al desarrollo económico y social de Medellín y Antioquia. El enfoque del programa es la creación de valor público mediante el trabajo colaborativo de personas de diferentes orígenes, especialidades y áreas de interés. Debo decir que quedé encantado y agradecido.

En Liderario encontré personas de gran calidad. Hombres y mujeres con historias de vida admirables e iniciativas centradas en mejorar la calidad de vida de los demás a través del abordaje de diferentes problemas públicos; líderes provenientes de sectores sociales, culturales, académicos, empresariales y políticos, con el común denominador de esforzarse diariamente, desde sus diferentes oficios, por crear e implementar soluciones a las problemáticas prioritarias de la sociedad. En todos ellos hallé voluntad, amor por los territorios, las comunidades y la certeza de que solo el trabajo mancomunado puede volver a prender la llama del optimismo, que parece amenazada por los vientos de malestar y desesperanza que soplan en el planeta.

Más allá de las enseñanzas y conocimientos compartidos por los expositores de alto nivel que nos ofreció el curso, considero que el gran atributo de este programa fue conectarnos, permitirnos compartir espacios formales e informales que generaron lazos de amistad y mayor conciencia de la necesidad de abordar los problemas de forma integral. Ahí está, creo yo, la clave: sí hay líderes, y muchos, pero quizás desconectados entre ellos.

La tendencia a la excesiva especialización de los oficios nos ha hecho perder de vista el panorama general, nos ha hecho atrincherarnos en nuestros deberes cotidianos y olvidar que la complejidad de nuestras sociedades requiere también de visiones complejas y multidisciplinarias. Hemos caído en el aislamiento y la desconfianza, mirando a veces con recelo a quienes tienen historias u opiniones diferentes, incluso disruptivas, pero con quienes compartimos la pasión por el servicio público.

En conclusión, sí hay líderes de gran nivel en nuestra tierra, la urgencia es conectarlos, visibilizarlos y poner a su disposición los escenarios adecuados para que se creen procesos de trabajo conjunto. Antes era común hablar en Antioquia de los grandes prohombres, esos líderes solitarios que dejaron un legado notable en la sociedad; ahora es el momento de hablar de grandes redes de líderes, nuestro futuro está en el trabajo asociativo y solidario. Hay talento, pasión y disposición.

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