Una idea para desenmascarar las vallas mentirosas del alcalde
Por Horacio del Castillo He pensado mucho antes de escribir lo que estoy a punto de decir. No sé lo que nos está pasando como gremio en relación con el nuevo escenario que estamos viviendo con la izquierda en el poder, la cual ha demostrado cómo nos desprecia y permanentemente nos atacan de diversas

Por Horacio del Castillo
He pensado mucho antes de escribir lo que estoy a punto de decir. No sé lo que nos está pasando como gremio en relación con el nuevo escenario que estamos viviendo con la izquierda en el poder, la cual ha demostrado cómo nos desprecia y permanentemente nos atacan de diversas maneras.
Para dar un ejemplo, me voy a referir a las vallas puestas por la Alcaldía de Medellín con afirmaciones infames dirigidas a destruir la ganadería antioqueña y de paso la nacional.
Yo tengo dudas de que lo hecho por la Alcaldía sea legal porque hacer afirmaciones mentirosas contra un gremio, pagados con dineros públicos debería ser un delito.
Reconozco la rápida reacción de Fedegán a través de su presidente, cuando viajó a Medellín para protestar y se hicieron pronunciamientos a través de las redes sociales para desmentir los infames mensajes de la Alcaldía.
Pienso que Fedegán ha debido llegar más a fondo con acciones jurídicas para que la Alcaldía desmonte las vallas y rectifique su afirmación de mala leche, pero las vallas siguen allí, haciendo daño y nada pasa.
Es triste ver cómo nos tragamos ese sapo con mansedumbre y sin hacer nada; ¿será que no tenemos las herramientas, ni las ganas o nos sentimos con miedo ante un gobierno que nos odia?
Yo voy a proponer una idea: poner una valla al lado de las de la Alcaldía con la foto del alcalde de Medellín comiendo su delicioso rodisio y al lado un mensaje que diga: «no coma cuento, coma carne».
De esta manera usamos al mismo mamerto mentiroso para desmentir su valla infame. No sé cómo nos podríamos unir para hacerlo, que grupo puede liderar eso y si hay que recoger entre todos, pero valdría la pena hacerlo. Somos un gremio disperso y no nos unimos para defendernos cuando nos atacan vilmente, por eso somos víctimas fáciles de cualquiera que nos quiere hacer daño.

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