Un falso intelectual
Por Mauricio Morales Moreno Quien en realidad piense que Gustavo Petro es un hombre académicamente preparado, no sólo está adoctrinado, sino que evidencia su enorme desconocimiento de los asuntos políticos, públicos y estatales. Propuestas nada académicas y tan descabelladas como la impresión de bil

Por Mauricio Morales Moreno
Quien en realidad piense que Gustavo Petro es un hombre académicamente preparado, no sólo está adoctrinado, sino que evidencia su enorme desconocimiento de los asuntos políticos, públicos y estatales.
Propuestas nada académicas y tan descabelladas como la impresión de billetes para combatir la inflación, las delicadas y peligrosas propuestas de quitarle su independencia al banco de la República, o usar las pensiones de los colombianos para financiar lo social; además de las ridículas ideas de sustituir el petróleo por aguacates o la de poner la tierra a producir comida sin preguntarle a sus dueños, tampoco son de un intelectual.
Y a propósito de la tierra, la falta de claridad para explicarle a Colombia el concepto de democratizar la propiedad privada y la diferencia de eso con expropiar, muestran más allá de sus convicciones políticas marxistas, el bajo nivel de Petro, en cuanto al conocimiento en temas de administración pública, de economía y de política social.
Su pésima gestión en la Alcaldía de Bogotá es la prueba tangible de ello, ocasionando no sólo un desastre administrativo que, aunque sólo se hizo notar para muchos con el pésimo manejo de las basuras, en realidad fue un desastre y un fracaso político más profundo y grave, al incumplirle a los bogotanos en su totalidad, su programa de gobierno, dejando además una pésima relación con los privados.
Y para sumarle a eso, en el plano moral, sosteniendo unos contactos poco claros con los delincuentes de la Picota, su relación ambigua con grupos no desmovilizados, con actores políticos con terribles antecedentes, y hablando de antecedentes, su propio prontuario subversivo, donde fue encarcelado por robo de armas y de ataques contra la fuerza pública, así mismo al haber sido cómplice de extorsiones a comerciantes en Corabastos, de secuestros y aterradores atentados, cuyas consecuencias hasta hoy siguen siendo de enorme impacto, recordación y trauma nacional. Su complicidad y quizás; coautoría de asesinatos y reclutamiento forzado de menores, en la década de los 80s; son acciones y hechos que realmente sucedieron, que cometió su organización subversiva y criminal, y que están en la historia nacional, denotan que la gente que lo sigue y le profesa admiración por su falsa intelectualidad, no tienen ni idea de quién es un verdadero hombre de Estado.
Colombia en Gustavo Petro, no tiene una opción de poder académica ni intelectual, sino todo lo contrario; los electores colombianos tienen ante así, a un sujeto que entiende el poder desde la coacción, desde la violencia, desde la combinación de formas de lucha, desde la mentira en la arena política y todo esto por desgracia, habla del bajo nivel intelectual de la masa de sus seguidores.
Es claro que el apoyo a éste nefasto individuo «alias Aureliano» y otros “alias”; requiere de altos niveles de ceguera y revelan un tremendo adoctrinamiento impartido en las universidades y en la Colombia profunda, desde muchas décadas atrás, y así mismo muestra que gran parte de nuestra gente más vulnerable, permanece enceguecida por un enorme desconocimiento de la política, de la economía, y de los temas de Estado.
Es lamentable que grandes cantidades de colombianos, no saben en absoluto quien es una persona verdaderamente preparada, idónea, intelectual y legítima para gobernar a Colombia; una falencia
muy grave y preocupante para la actualidad nacional en éste delicado y durísimo proceso electoral, ya que esa misma fatal ignorancia; fue determinante para la caída de nuestra hermana República de Venezuela en las garras de una voraz, cínica, mafiosa y despiadada izquierda autoritaria
Que sea éste, un llamado para los colombianos, para que recuerden que un verdadero líder intelectual, sí promueve un acuerdo sobre lo fundamental; pero no haciendo giros hacia la izquierda o hacia la derecha, sino que consiste en defender la vida como valor supremo, la libertad individual, la propiedad e iniciativa privadas y la autodefensa, donde el Estado no estorbe ni entorpezca el desarrollo humano sino todo lo contrario, los fomente, promueva y estimule, en el marco de la libertad política y económica .
En esto último, todos los colombianos sí nos podemos poner de acuerdo, y un líder verdaderamente intelectual siempre defenderá esos principios.

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