Quintero: pretextos, mentiras y ambiciones
Por Jaime Restrepo Vásquez En la mañana de ayer, Daniel Quintero arribó a la ciudad de Sogamoso, para firmar el acuerdo de administración y mantenimiento del aeropuerto Alberto Lleras Camargo. Sin embargo, solo 24 horas antes, la tormenta tropical que amenaza a San Andrés fue la excusa para cancelar
Por Jaime Restrepo Vásquez
En la mañana de ayer, Daniel Quintero arribó a la ciudad de Sogamoso, para firmar el acuerdo de administración y mantenimiento del aeropuerto Alberto Lleras Camargo. Sin embargo, solo 24 horas antes, la tormenta tropical que amenaza a San Andrés fue la excusa para cancelar, una vez más, una rueda de prensa en Hidroituango.
Dirá el alcalde que esa tormenta ocupó a los organismos de gestión del riesgo que harían presencia en la represa y, por tal motivo, era imposible realizar el evento. Sin embargo, una semana antes, el pretexto fue el invierno y el colapso de las carreteras. Aunque es cierto que está lloviendo a cántaros, la realidad es que no había interrupción vial alguna.
¿Por qué Quintero Calle sí puede viajar a Sogamoso y no ir a Hidroituango? La respuesta se encuentra en Toledo, Antioquia. Allí, la comunidad no soporta más los incumplimientos de EPM, empresa que, en su momento, se comprometió a mejorar la vía que comunica a ese municipio con La Matanza, también en Antioquia.
Ante el anuncio de la rueda de prensa, la ciudadanía de Toledo hizo los preparativos para hacer un plantón y dar a conocer, ante los medios de comunicación que cubrirían el evento, el abandono y la falta de palabra tanto del gerente como del presidente de la junta de EPM.
Daniel Quintero Calle es «todo un varón» en las redes sociales o cuando está acompañado por su numerosa comitiva de escoltas, lambiscones y lagartos. Sin embargo, a la hora de enfrentar la problemática de una comunidad como la de Toledo, afectada por las obras que EPM adelanta en Hidroituango y ante la cual se comprometió a intervenir la carretera, el alcalde de Medellín termina siendo un perfecto cobarde, incapaz de dar la cara y asumir la responsabilidad de lo que ya estaba acordado.
Cada día que pasa, resulta más difícil para Quintero Calle: durante la última semana, perdió el pulso de la venta de acciones Tigo Une, reaccionó como un adolescente que no sabe perder, pidiendo la «nacionalización» de Tigo; reculó en la realización de la rueda de prensa, quedó en evidencia en cuanto al negociado de la chatarra y armó un nuevo escándalo cuando solicitó, ante el Concejo, la asignación de más vigencias futuras.
Es claro que al alcalde no le importa ni la ciudad, ni las comunidades que afectan sus desvaríos cotidianos, como es el caso de Toledo. A él solo le interesa tener la «grasa» –léase dinero– para lubricar los ejes de la maquinaria que cree tener, con miras a lograr algo en las elecciones regionales de 2023, de tal manera que Petro lo mire con mejores ojos y lo tenga como opción para las presidenciales de 2026.
La ciudadanía debe estar en alerta por lo que está pasando en el Concejo de Medellín. De un lado, Quintero Calle insiste en vender la participación de EPM en Tigo Une, pues la junta directiva ya le había prometido más del 30 % de ese negocio, para «invertirlo en el Plan de Desarrollo». Con el impedimento de Lucas Cañas, un peón quinterista en el Concejo, se cayó el negociado en ciernes y, de paso, perdió la posibilidad de ese billón de pesos que ya estaba pactado.
Por todo lo anterior, sacó del cubilete una solicitud de vigencias futuras, porque, es evidente, el desespero por las elecciones que se avecinan lo tiene al borde de un ataque de nervios y necesita, como lluvia de mayo, los recursos para apalancar a sus peones Juan Carlos Upegui, Fredy Esteban Restrepo y Albert Corredor.
El afán de Quintero es que presume que después del 30 de noviembre, será difícil desviar recursos para campañas políticas, pues si antes de ese día no se enciende la primera turbina en Hidroituango, EPM tendrá que pagar una multa de tres billones de pesos a la CREG, lo que abrirá un enorme hueco fiscal en la Joya de la corona y en las finanzas de Medellín.
Mientras tanto, Daniel Quintero no ha explicado a dónde fueron a parar cerca de 20 billones de pesos que han ingresado a las arcas de la ciudad. Los suspicaces podrían pensar que buena parte de esos recursos terminaron en la campaña del actual presidente, aunque no sería raro que el dinero se haya dilapidado en extravagancias o perdido por manejos ineptos, algo en lo que sí es eficiente el alcalde de Medellín.
AL CIERRE: La creatividad de la Alcaldía de Medellín resulta vergonzosa. Para impactar con el viaje de Quintero a Sogamoso, decidieron copiar el nombre del programa de IFMNOTICIAS.COM Un café con…, como si La Alpujarra fuera un desierto de creatividad y tuvieran que hacer uso de lo que otros trabajan.
Pareciera que los «intrépidos» comunicadores del piso 12, quisieran que invitara al alcalde al programa que presento. En lugar de la burda copia, debieron gestionar, de frente, ese anhelo de Quintero de sentarse a mi lado. Eso sí: pese a lo mal que se ve el nombre del programa junto al del alcalde, lo cierto es que toda publicidad es buena, incluso la de la Alcaldía de Medellín.
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