Por qué decir NO al traspaso de más transferencias de EPM a la Alcaldía de Medellín
Durante el año 2022, el Grupo EPM generó utilidades por $3 billones de pesos. En 2023, El 55% ($1,69 billones) de esta cifra pasa al Distrito de Medellín, para ser invertido, gracias a los acuerdos de transferencias.

Por: Todos por Medellín
Durante el año 2022, el Grupo EPM generó utilidades por $3 billones de pesos. En 2023, El 55% ($1,69 billones) de esta cifra pasa al Distrito de Medellín, para ser invertido, gracias a los acuerdos de transferencias.
Si bien esta cifra es 200.000 millones de pesos inferior a las transferencias recibidas en el año 2022, es acorde al resultado del grupo; la alta inflación y aumento de las tasas de interés ocasionaron un deterioro en su estructura de rentabilidad, situación que se ha presentado en la mayoría de las empresas del país.
Esta semana, la Alcaldía radicó un proyecto ante el Concejo de Medellín para aumentar en $330.000 millones el valor de las transferencias, es decir, que se le entregue adicionalmente el 10,8% de las utilidades generadas en 2022 por EPM, para un total del 65,8%, esto después de la junta directiva de EPM aprobara el traspaso de estos recursos.
Tanto el gerente de EPM como la Alcaldía han planteado que el deterioro de $1 billón de la inversión que EPM posee en UNE es el responsable de no tener el total de recursos planteados por transferencias en el presupuesto distrital, que suman 2 billones de pesos. Sin embargo, hay factores de mayor impacto en las cifras de los resultados de la compañía, ya que la disminución de las tarifas de la energía a los comercializadores, el aumento de los costos y gastos por la alta inflación, el aumento de las tasas de interés y el deterioro de las cuentas por cobrar, pudieron ocasionar una reducción en utilidades de más de 1 billón de pesos.
En los resultados del primer trimestre de 2023 del Grupo EPM, si bien se evidencia una mayor generación de ingresos, acompañado de unas utilidades crecientes, algunos indicadores financieros muestran un deterioro, como la disminución del capital de trabajo y el aumento del nivel de endeudamiento. Sin embargo, el más crítico es el deterioro del flujo de caja de la compañía. Los rubros que más han impactado la caja de la compañía son los altos intereses y el aumento de los impuestos. Esta situación de caja se terminó de desbalancear cuando, finalizando el año, se prepagaron obligaciones por 450.000 millones de pesos al BID, obligaciones con tasas entre un 5% y 7% a los nuevos desembolsos que se han tenido durante el 2023.
Lo anterior, sumado a los riesgos percibidos por incertidumbre local e internacional, ha ocasionado que los nuevos desembolsos de crédito de las empresas del grupo hayan estado por encima, es decir, los inversionistas ven alertas en la situación financiera y el gobierno corporativo.
De aprobarse el proyecto por parte del Concejo de Medellín, EPM tendrá dos opciones: salir a buscar recursos a través de nuevas obligaciones financieras o aplazar proyectos de inversión presupuestados para este año. Cualquier camino tendrá un efecto negativo en los resultados futuros de la empresa, la nueva deuda tendrá mayores intereses, probablemente disminuirá las utilidades futuras y comprometerá un flujo de caja futuro. Por su parte, no realizar proyectos significaría tener menos utilidades en los próximos periodos o, incluso, una reducción de la calidad de los servicios prestados. En conclusión, entregarle más transferencias a la Alcaldía significaría sacrificar mejores resultados futuros de la compañía. Hoy se tienen compromisos de inversiones importantes en Hidroituango y en Afinia; en esta última serán más de 10 billones de pesos en los próximos nueve años.
Llama la atención que en los Marcos Fiscales de Mediano Plazo presentados en los años 2020, 2021 y 2022, la Secretaria de Hacienda del Distrito proyectó recibir cerca de 1,69 billones de pesos de transferencias del Grupo EPM en el año 2023, justo la cifra que se transfirió efectivamente y que hoy no satisface al gobierno local. No obstante, en el presupuesto municipal, por lo demás presentado a destiempo y, por tanto, sancionado sin debate alguno en el Concejo, quedó plasmada la cifra de 2,0 billones de pesos de transferencias de EPM, aun cuando se sabía que las utilidades de EPM se verían afectadas por varias condiciones de mercado. Lo más llamativo es que en el Marco Fiscal para el periodo 2023-2032 se cambiaron las proyecciones de los tres marcos fiscales anteriores para establecer que las transferencias serían de 2 billones de pesos. Algo incomprensible, tomando en cuenta justo las condiciones de mercado señaladas con anterioridad.
Ahora bien, ¿son realmente ciertas las necesidades planteadas por la administración distrital en cuanto a la desfinanciación de su Plan de Desarrollo Medellín Futuro en este último año? Un análisis de las cifras oficiales reportadas hasta ahora muestra una realidad distinta.
Hasta el año 2021, el municipio recibió por ingresos 21,2 billones, esto representa $3 billones más frente a lo planteado en el Plan de Desarrollo. Si se negaran los $330.000 millones que está solicitando de más, el municipio recibiría en el periodo 2020-2023 un total de $28,2 billones, casi $4 billones más frente a lo planteado en su Plan de Desarrollo. Esto, sin duda, deja sin piso los argumentos de la administración municipal y del propio EPM en relación con la desfinanciación del Plan de Desarrollo. Es más, en la revisión de cómo están evolucionando los ingresos para 2023 encontramos que mientras el presupuesto inicial de ingresos era de $7,3 billones (incluyendo los 2 billones de transferencias de EPM), el presupuesto definitivo fue de $7,77 billones, principalmente explicado por el salto de los recursos de balance, que pasaron de un presupuesto inicial de $140.000 millones a $541.231 millones. Así las cosas, el argumento de necesidad de recursos para financiar inversión se cae por su propio peso.
En conclusión, el Concejo de Medellín, entidad que debe tomar la decisión de aprobar o no estos recursos, debe evaluar con total rigurosidad las cifras que sustentan la petición de la Alcaldía.
Los recursos que ha recibido hasta ahora y la inversión realizada están por encima de lo que se planteó en el Plan de Desarrollo, por tanto, no tiene asidero. Pero más importante aún, la evaluación que hace la ciudadanía sobre el manejo de los recursos públicos en Medellín ha caído estos dos últimos años de forma contundente: mientras en 2020 un 63% decían estar satisfechos con la forma de invertir los recursos por parte de la Alcaldía, en 2021 y 2022 bajó al 36% y 38%, respectivamente.
A seis meses de culminar este gobierno, y en pleno año electoral, no se le pueden entregar $330.000 millones a la administración que, con recursos de sobra frente a lo planeado en el Plan de Desarrollo, ha dejado a la ciudadanía inconforme por el claro retroceso en asuntos vitales para su calidad de vida.

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