(OPINIÓN) Petro NO defiende a los trabajadores: usa el salario para quebrar la institucionalidad. Por: Alberto Sierra
Lo de Petro no es política social. Es agitación populista. Convoca a la calle, señala enemigos y desacredita jueces antes de que fallen. Manual clásico de autoritarismo. Defender la democracia también es defender el trabajo. Y hoy el mayor riesgo para ambos es el discurso irresponsable de Gustavo Pe
Lo de Petro no es política social. Es agitación populista. Convoca a la calle, señala enemigos y desacredita jueces antes de que fallen. Manual clásico de autoritarismo.
- Petro miente: el art. 53 NO ordena un salario vital de $2.000.000 millones ni autoriza decretarlo. La Constitución no funciona por capricho presidencial.
- Si fuera “mandato constitucional”, ¿por qué ningún gobierno lo aplicó? Porque requiere ley, Congreso y sostenibilidad fiscal, no trinos incendiarios.
- Llamar “oligarcas” a quienes cuestionan el decreto es chantaje moral. En democracia, disentir no te vuelve enemigo del pueblo.
- Petro niega la relación salario–inflación. Falso y peligroso. En una economía con 55% de informalidad, imponer salarios irreales destruye empleo formal.
- Usar el IPP del DANE para decir que “todo está en deflación” es manipulación estadística. Las pymes no pagan salarios con promedios ideológicos.
- El “salario vital” ignora productividad, regiones y sectores. Resultado real: más informalidad, más desempleo, menos empresa legal.
- Petro “ordena” a la Policía actuar vía X. La Policía no es su guardia personal ni ejecuta órdenes políticas.
- Amenazar a la Fuerza Pública en elecciones rompe su neutralidad. Eso tiene nombre: abuso de poder.
- Petro acusa a medios, jueces y Congreso de conspirar. Lo que busca es deslegitimar todos los controles para gobernar sin límites.
- No es salario mínimo el fondo del asunto. Es si Colombia sigue siendo una república o cae en un populismo plebiscitario donde manda un solo hombre.
- Los trabajadores no necesitan caudillos. Necesitan empleo, empresas viables y reglas claras.
Defender la democracia también es defender el trabajo. Y hoy el mayor riesgo para ambos es el discurso irresponsable de Gustavo Petro.

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