(OPINIÓN) La vida por encima de todo. Por: Nicolás Albeiro Echeverry
La noticia de la muerte de Miguel Uribe Turbay me golpeó profundamente. No solo se fue un colega del Senado, sino un joven que representaba la fuerza renovadora que tanto necesita Colombia. Miguel encarnaba esa energía de quienes, sin importar el camino político que tomen, se atreven a dar lo mejor
La noticia de la muerte de Miguel Uribe Turbay me golpeó profundamente. No solo se fue un colega del Senado, sino un joven que representaba la fuerza renovadora que tanto necesita Colombia.
Miguel encarnaba esa energía de quienes, sin importar el camino político que tomen, se atreven a dar lo mejor de sí para transformar la realidad de nuestro país.
Hoy la violencia, absurda y sin sentido, nos arrebata su voz y nos deja un vacío que trasciende partidos e ideologías. Este crimen nos recuerda, una vez más, que en Colombia defender la vida sigue siendo la causa más urgente.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeHe recorrido muchos rincones del país y he visto cómo la violencia ha truncado sueños, proyectos y liderazgos. No son solo cifras: son padres, hijos, amigos, mujeres y hombres que decidieron servir y que no regresaron a casa. El círculo de la violencia no distingue colores ni credos; su único objetivo es apagar la esperanza.
Por eso, honrar la memoria de Miguel es más que un acto simbólico. Es una responsabilidad que todos debemos asumir: proteger la libertad, cuidar nuestra democracia y unirnos, más allá de nuestras diferencias, para romper definitivamente esa cadena de muerte que nos ha marcado como nación.
La vida es sagrada. No hay causa política, social o económica que justifique su destrucción. Este debe ser el punto de encuentro entre quienes creemos en un país distinto. No basta con decir “no” a la violencia. Tenemos que sembrar un país donde ningún joven sienta que la única salida es empuñar un arma, y donde ninguna familia viva con miedo de perder a los suyos.
Hoy, con el corazón dolido pero firme en la esperanza, renuevo mi compromiso de trabajar por una Colombia en la que cada persona pueda caminar tranquila, abrazar sus sueños y verlos florecer. Porque la vida, siempre, está por encima de todo.

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