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Las diez plagas de…Medellín (2)

Con relación a las cinco primeras plagas publicadas en esta columna, reacciones diferentes he podido conocer, pues el tema genera inquietud para algunos y malestar para otros.

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por: Carlos Mauricio Jaramillo Galvis

Con relación a las cinco primeras plagas publicadas en esta columna, reacciones diferentes he podido conocer, pues el tema genera inquietud para algunos y malestar para otros.  La idea es llamar la atención, más a los ciudadanos que a la administración misma para estos entiendan su rol y cuál debe ser su comportamiento en materia ambiental, ya que las autoridades ambientales que hacen parte de esta administración han demostrado en este cuatrienio (que por fortuna terminará pronto), que no fueron capaces de implementar una política ambiental seria, responsable y eficaz.  Este Distrito, que se ha catalogado como uno de los más innovadores del mundo, no puede seguir mostrando tanta insensatez, tanto encono por la ciudad misma y mostrándola, a su vez, en tan lamentable estado en materia ambiental, ya que esta disciplina es transversal a cualquier otra y que debería estar en la agenda política y social de cualquier villorrio del planeta.

Plaga 6.  Pilas y pilas de basura entre los que se destacan muebles de sala, camas, computadores obsoletos, escombros y un largo etcétera, hacen presencia en esquinas de muchos barrios, en los postes del alumbrado público y separadores centrales de las principales vías de la ciudad. Amigo lector, solo a manera de ejemplo, recorra San Juan (calle 44) desde la Alpujarra hasta la calle 92, o en su defecto, hago lo mismo a lo largo de la carrera 65 desde el barrio Antioquia, cruzando la calle 30 y continuando hasta el puente que cruza sobre la 33. Basuras por montones y es cosa de todos los días. Igual sucede sobre la carrera 76 desde la calle 21 hasta la calle 27. La práctica de dejarlos allí demuestra la falta pedagogía y que el comparendo ambiental nunca operó. Le dieron “cristiana sepultura” porque no produce votos.

Plaga 7.  El fecalismo canino en aceras y zonas verdes se ha convertido en un grave problema ambiental y, por supuesto, social.   Un perro de tamaño mediano puede generar hasta 18 kilogramos de excrementos al mes, los que más tarde se transformarán en material particulado que se incorporan al aire que respiramos o puede llegar a nuestro cuerpo a través de los alimentos que se preparan en las calles, lo que puede ocasionar infecciones por parásitos (lombrices, amebas o bacterias) y enfermedades del aparato digestivo, la visión, el corazón, el hígado y la piel.  Dos son la clave para solucionar el problema: una de carácter legal que es  aplicar la norma (Ley 1259 de 2008 y reglamentada por el Decreto 3695 de 2009), quienes hagan un mal manejo de los escombros y residuos sólidos, arrojen basuras desde sus vehículos, laven sus automotores en las vías públicas y saquen las basura a deshoras, entre otra multiplicidad de prácticas contra el ambiente e incluso el ornato, deben ser castigados mediante el comparendo ambiental que permite la imposición de sanciones. La otra clave es de carácter social, pues todo aquel que tenga una mascota debería salir con su respectiva bolsa plástica para recoger los excrementos.  Esto requiere pedagogía, mucha pedagogía.

 Lugar: Carrera 80 con calle 47

Plaga 8. La emisión de gases vuelve a convertirse en otro dolor de cabeza desde el punto de vista ambiental. Motocicletas y vehículos (fuentes móviles) emiten grandes cantidades de humo incumpliendo con la Resolución 910 de 2008, (“Por la cual se reglamentan los niveles permisibles de emisión de contaminantes que deberán cumplir las fuentes móviles terrestres, se reglamenta el Artículo 91 del Decreto 948 de 1995 y se adoptan otras disposiciones”),  Dicha resolución debería ser aplicada por la Secretaría de Movilidad en asocio con el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.  Es carácter obligatorio y urge que estas dos entidades verifiquen el estado en que se encuentran buses, volquetas y demás vehículos que utilicen combustibles fósiles y aplique la normatividad existente.  De nada vale el inservible “pico y placa” si no se toman lo correctivos necesarios y seguir aplicando los controles respectivos.

Plaga 9.  Si usted amable lector cuenta con vehículo y si por casualidad queda detenido en un semáforo, al pasar este de nuevo a verde como señal de continuar la marcha y mucho antes de que usted pueda poner su auto en primera, un “concierto” de pito o claxon se ensaña en contra suya.  Es como si este adminículo ruidoso estuviera pegado al freno de los autos que se  encuentran detrás.  Con solo que usted, amble lector se detenga unos segundos, aunque sea para cumplir sus deberes de buen ciudadano para permitirle el cruce a un peatón, los pitos de los demás conductores se accionan como por inercia. Si se toca el claxon para advertir nuestra presencia a otro conductor y así evitar un accidente, entonces la acción está justificada, pero no como acto de protesta si hay tráfico lento por obras civiles, por accidentes, etc.  Estamos en la obligación educarnos en el uso de este adminículo

Plaga 10. Esta resume las anteriores: hemos perdido la poca cultura ambiental que se había ganado en años anteriores.  Planes de educación y aplicación de la normatividad son la única solución a estos problemas, pero esta administración “perdió el año” y dejará a esta ciudadanía huérfana de sensibilidad ambiental, por lo que tendrá que realizar un curso remedial en la próxima administración

Coda: He recibido carta de una entidad pública llamándome la atención con relación a la plaga 5 de la columna anterior -la cual agradezco- porque según ellos, no le estoy haciendo ningún favor a la ciudad.  ¡La culpa es de la vaca!

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