La tala rasa de la autonomía
Por Julio González Villa Baltazar Botero Uribe, Secretario de Estado del Estado Soberano de Antioquia en 1876 durante la Presidencia en este Estado de Don Recaredo de Villa y ad portas de la guerra de 1876, envió a los Estados del norte, de la costa, esto es Panamá, Bolívar y Magdalena, cuando exist

Por Julio González Villa
Baltazar Botero Uribe, Secretario de Estado del Estado Soberano de Antioquia en 1876 durante la Presidencia en este Estado de Don Recaredo de Villa y ad portas de la guerra de 1876, envió a los Estados del norte, de la costa, esto es Panamá, Bolívar y Magdalena, cuando existían Nueve Estados soberanos bajo la denominación de Estados Unidos de Colombia, unas claras instrucciones con Don Juan Pablo Gómez:
“Deberá el Sr. Gómez manifestar a los Gobiernos ante quienes va acreditado, que el de Antioquia deplora profundamente la actual situación política de la Nación; que sin embargo de esto ha deseado y desea sinceramente que los males de ésta encuentren una solución pacífica sin apelar en ningún caso al medio de la guerra; que habiendo desgraciadamente estallado una revolución en el Estado del Cauca, esto reagrava la situación política o la hace más difícil para el Estado de Antioquia y para la República en general, aunque tal revolución tiene un carácter puramente local, y esto única y exclusivamente por la disposición en que se encuentra el Gobierno Nacional, de intervenir en esa lucha, de lo cual surge un precedente demasiado grave e inconveniente para todos los Estados, pues que por ese hecho la soberanía de éstos quedaría completamente destruída y socavadas por su base las instituciones de la República; que en guarda de éstos y en obsequio de la paz, el Gobierno de Antioquia se interesa con los de Bolívar, Magdalena y Panamá, para que interpongan su merecida influencia con el Gobierno de la Unión, a fin de que no continúe ni insista en el propósito de intervenir en la lucha doméstica que se ventila en el Cauca, verificando lo cual prestaría un importantísimo servicio a la República; y que también se interesa con ellos para que hagan igual excitación a los demás Estados, en el sentido de que hagan lo mismo, y, finalmente, para que en el caso de que el Gobierno de la Unión insista en el propósito de intervenir en esa lucha, que no le presten cooperación alguna para hacerlo y que por el contrario, ayuden al Estado de Antioquia a oponerse a semejante violación de las instituciones nacionales, la cual implica la destrucción de la autonomía de los Estados y la supresión del sistema federal; que Antioquia hace esta solicitud sólo porque a virtud de la posición que las circunstancias le han ido creando en la Confederación de que hace parte, se cree en el deber de reclamar la eficacia de la Constitución Nacional en beneficio de todos los Estados y como una prenda de unión entre ellos, mas no porque abrigue propósitos nocivos contra nadie, y menos aún contra el Gobierno de la Unión, cuya autoridad no ha desconocido en ningún caso.” Estanislao Gómez Barrientos; Don Mariano Ospina y Su Epoca; Tomo 2; 2 parte 1876 a 1889; Imprenta Oficial; Medellín; 1.927; Pag. 52
Me parece importante resaltar en esa comunicación oficial dirigida por Antioquia a su comisionado para que convenza a los Estados vecinos de que sólo habría intervención contra el gobierno central, esto es, de la Unión, porque éste se empeñase en socavar la autonomía de los Estados Soberanos al pretender inmiscuirse en asuntos internos de un Estado Federal, como ocurrió con el Estado del Cauca, dirigido por un liberal radical, César Conto, y quien llamó al Presidente de los Estados Unidos de Colombia, Aquileo Parra, para que interviniera, pues los padres de familia habían decidido fundar escuelas libres para que sus hijos fuese educados bajo los principios de la religión católica y no bajos las instrucciones masónicas, ateas, laicales, del gobierno liberal del Cauca.
Desde la constitución de 1853, con la reforma constitucional que estableció la autonomía hasta del Municipio y de las Provincias, al punto que esas entidades podían darse sus propias constituciones, el federalismo, fundado en el concepto autonómico, propició que desde la base se creasen los Estados Soberanos que dieron lugar en 1858 a la Confederación Granadina, liderada por Don Mariano Ospina Rodríguez, antiguo partícipe en la Conspiración Septembrina, y que por la guerra incitada por Tomás Cipriano de Mosquera, llevó a la Constitución de 1863 que creó los Estados Unidos de Colombia.
En su momento, los Estados fueron nueve (9): Panamá, Antioquia, Bolívar, Magdalena, Santander, Boyacá, Cundinamarca, Tolima y Cauca.
Debe observarse en esa comunicación del comienzo varios puntos: 1- La autonomía es un concepto básico dentro del esquema federal; 2- La autonomía es la capacidad de hacerse sobre sí mismo; 3- La autonomía es la que da lugar a una decisión de unión con otros estados autonómicos; 4- La autonomía, ante esa decisión de unión de estados autonómicos, genera el federalismo; 5- El Estado de la Unión, generado por la decisión de los Estados Autonómicos, tiene la obligación de respetar el Pacto Federal.
Precisamente, en 1876, se generó una desastrosa guerra civil por cuanto los radicales, liberales “laicizantes” hasta la médula, jóvenes impetuosos, intrépidos, ligeros, decidieron que Jaime Balmes, el de El Criterio, tenía que dar paso a Jeremías Bentham; y que la Iglesia Católica debería proscribirse de la educación. Las realidades, que tienen que ser consideradas en la política, mostraron lo contrario.
Pero el Casus Belli, determinante, fue la intromisión de un Estado creado solo para unos asuntos (Estado de la Unión), en las discusiones y decisiones de un Estado Autonómico, como lo fue el Estado del Cauca, al decidir, Aquileo Parra, invadir a ese Estado, y sabiendo que los Estados de Antioquia y Tolima estaban dirigidos por los conservadores, y no por los masones, esas tropas de la “Unión” invadieron los territorios soberanos de Antioquia y Tolima para entrar al Cauca. Esto obligó a Antioquia y Tolima movilizarse.
El resultado de esa violación constitucional fue el comienzo del fin de la estructura federal, esto es, autonómica, de los Estados Soberanos, la caída del régimen radical y masón, que desde 1863 estaba dirigiendo a los Estados, con excepción especialmente de Antioquia quien recuperó sus destinos con la sangre vertida en el campo de Cascajo y dirigida por Pedro Justo Berrío. A partir de 1876 llegó Rafael Núñez, Miguel Antonio Caro, y se comienza a gestar la llamada Regeneración que destrozó literalmente los conceptos autonómicos y federales para llegar al centralismo de 1886.
Ante lo que está ocurriendo en Colombia en estos momentos, a partir de la llegada de un comunista que odia a Antioquia y que desea cercenarla, y la Toma Hostil que desde enero del 2020 está haciendo de Medellín este malhadado alcalde, debe Antioquia reflexionar seriamente sobre conceptos constitucionales como la autonomía del cual se pretende hacer tala rasa.

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