Saltar al contenido

La prensa libre

Por Julio Enrique González Villa La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, expresó: “Art. 11- La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre. Todo c

R
Redacción IFM
4 min lectura
Escuchar artículo
IFM Noticias

Por Julio Enrique González Villa

La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente francesa el 26 de agosto de 1789, expresó:

“Art. 11- La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre. Todo ciudadano puede hablar, escribir, imprimir libremente, salvo la obligación de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley”.

El pasado 30 de noviembre del 2022 cuatro concejales de la coalición de gobierno: Lucas Cañas Jaramillo, Juan Ramón Jiménez Lara, Lina García Gañán y Carlos Mario Romero, fueron objeto de una denuncia muy seria del decano de la prensa antioqueña: El Colombiano.

Dentro de la sesión plenaria, en pleno recinto, el día que se estaba eligiendo la Mesa Directiva para el período 2023, hostigaron, amenazaron, y le “decomisaron” una grabadora a un periodista que atendía todo el suceso.

Las plenarias del Concejo de Medellín son públicas, y todo lo que se diga, se converse, se analice, dentro del recinto del Concejo de Medellín, tiene que ser del resorte de toda la comunidad. No pueden existir dentro de una plenaria conciliábulos secretos o mezquindades que no puedan ser analizadas por la democracia que se representa en ese augusto lugar.

Los concejales de la ciudad no somos compañeros, somos representantes de los diversos intereses de la ciudad. Da grima cuando medios de comunicación cuestionan al Concejo de la ciudad porque se enzarzan en discusiones y batallas dialécticas. Ese es el lugar de la lucha civil y deben haber vencedores y vencidos.

El Concejo de la ciudad no es una fábrica de Acuerdos, normas que expide el Concejo. En veces la discusión logra que no se expidan normas que desdicen de la verdad en sus exposiciones de motivos o sean inconvenientes o sean inconstitucionales o ilegales.

Pero esas luchas que se dan al interior del Concejo de la ciudad deben ser de cara al sol, y no en los soterrados de la intriga, en los recovecos donde se cocinan los crímenes a la democracia y se tejen los alambrados para hacer caer a quienes no hacen parte de esas “coaliciones” de gobierno.

La prensa tiene el deber, la obligación, de informar verazmente de todo lo que ocurre en el Concejo y nadie, óigase bien, léase bien, nadie: ni el Presidente del Concejo, ni concejal alguno, ni la policía, ni ningún funcionario, puede atosigar, amenazar, cercenar los derechos de todos a la información, al estilo de La Gestapo, la Checa, la KGB.

Ahora bien, los periodistas también tienen su lugar en el Concejo de la ciudad de Medellín, pero esta presidencia que termina ha permitido el desorden, y, en las sesiones, dentro del recinto, al pie de las curules, hay todo tipo de personas: expertos que no son expertos, “invitados” que son decenas, amigos o conocidos de concejales, y obviamente periodistas que no van a quedarse atrás porque necesitan informar.

El bastión de la democracia es la prensa libre, sin ataduras, sin discriminaciones.

Basta recordar a Helvetius, aquel filósofo francés del siglo XVIII que dijo: No estoy de acuerdo con lo que dices, pero daría mi vida para que pudieras decirlo.

El atosigamiento a El Colombiano dentro del Concejo de Medellín debe ser objeto de investigación seria, profunda, por parte de la Procuraduría, de la Fiscalía, de las Organizaciones de Prensa. Las mordazas no pueden existir.

Lo que demuestra el hecho advertido por El Colombiano es que la coalición de gobierno en el Concejo de Medellín representa una verdadera dictadura, o mejor, tiranía, el mejor estilo de Hitler. Los concejales implicados son parte del Piso 12 de la Alcaldía de Medellín.

Compartir:

Noticias relacionadas