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La guerra es la continuación de la política por otros medios

Por My(RA) Álvaro Martínez Gómez Se acercan los primeros 100 días del Gobierno ilegítimo y las cosas van de mal en peor en lo concerniente al tema social, político, económico y seguridad. De verdad me sorprende y me avergüenza la actitud del equipo de gobierno arrodillado tratando de arroparse con l

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Redacción IFM
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Por My(RA) Álvaro Martínez Gómez

Se acercan los primeros 100 días del Gobierno ilegítimo y las cosas van de mal en peor en lo concerniente al tema social, político, económico y seguridad. De verdad me sorprende y me avergüenza la actitud del equipo de gobierno arrodillado tratando de arroparse con la misma cobija y tapando como el gato las decisiones erráticas del presidente.

¿Será que no tiene alguien que le hable al oído y le haga caer en cuenta que el país está sumido en una profunda crisis de gobernabilidad, donde le importa más la politiquería que prender las locomotoras del desarrollo y crecimiento económico? Los diálogos vinculantes y la paz total son una forma de distraer la atención de la realidad cruda de lo que está pasando en el país.

No importa cuánto tiempo guarden el secreto, algún día saldrá a la luz: Petro quiere implosionar el país, más allá del límite que pueda aguantar hasta lograr el estallido ciudadano. No hay excusas para atribuir su fracaso a factores externos y el imaginario enemigo interno. El modo de gobernar bien es el emplear hombres honrados, con principios y convicciones así sean sus enemigos. El arte de gobernar empieza por el liderazgo.

Nuestros legisladores necesitan indudablemente de una escuela moral, y no de ideólogos coléricos y fanáticos que pisotean la Constitución, se burlan de la autoridad y el ordenamiento jurídico. La cartera del Interior no está a la altura del cargo y para ejercer el control de los poderes, sin manipularlos, se necesita un excelente equipo de asesores en asuntos relacionados con la moneda, la banca, comercio exterior, agroindustria, salud pública y seguridad nacional.

Sin embargo, el más sensible es la política de los combustibles fósiles, petróleo, gas, carbón y la minería extractiva. De nada sirve hacer campaña de confrontación, convirtiendo a los victimarios en víctimas, justificando y legitimando el accionar de los grupos al margen de la ley, llámense insurgencia o estructuras paramilitares al servicio del narcotráfico, culpables del desplazamiento forzado, ideologías disolventes y suicidas.

Bolívar decía: «el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política». Todo parece indicar que al interior del partido de gobierno hay profundas fisuras: la renuncia al senado de su principal alfil, Gustavo Bolívar, deja un tufillo que las cosas no andan bien.

El daño ya está hecho. La inversión extranjera generadora de empleo y recursos fiscales cada día se aleja más, desestabilizando la economía y culpar a la anunciada crisis económica para el 2023 es facilista e irresponsable. En Suramérica, Uruguay, Perú y Brasil todavía tienen una moneda fuerte frente al dólar.  El gigante del sur se alista para la segunda y definitiva vuelta presidencial que de ganar Jair Bolsonaro marcará el comienzo del fin de las dictaduras en América, volviendo trizas el Foro de Sao Paulo de Lulla da Silva y el régimen de los Castro, la convención del Grupo de Puebla, que por estos días se va a realizar en Colombia para fijar estrategias frente a la crisis de los gobiernos de Chile, Perú y Colombia.

Estamos convocando a todos los sectores productivos, desde el más humilde tendero hasta el más encopetado empresario, los sindicatos de trabajadores, la CUT, Fecode, salud y el más poderoso la Unión Sindical Obrera de Ecopetrol; para que nos acompañen en las marchas programadas para los próximos días.

El pueblo colombiano tiene fincadas sus esperanzas en las Fuerzas Armadas, los activos, retirados y sus familias. la fe mueve montañas. No podemos permitir que sigan mancillando y humillando a los héroes de la patria que llevan 212 años defendiendo la democracia. Instituciones como el Ejército y la Policía, que han derramado su sangre y ofrendado sus vidas en esta lucha, hoy las quieren arruinar y acabar por una ideología de destrucción y muerte.

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