«El silencio de los arrepentidos» y «el futuro incierto de un país»
El silencio de los petristas se escucha cada vez más fuerte. Casi todos tenemos en nuestro círculo más cercano, un familiar como una tía, un sobrino, un hermano, o un amigo, un vecino, o un compañero, que en reuniones hablaba de acabar con el uribismo y con la derecha corrupta, y al igual que su mes

Por: Pablo Alberto Paredes
El silencio de los petristas se escucha cada vez más fuerte. Casi todos tenemos en nuestro círculo más cercano, un familiar como una tía, un sobrino, un hermano, o un amigo, un vecino, o un compañero, que en reuniones hablaba de acabar con el uribismo y con la derecha corrupta, y al igual que su mesías, tenía todas las soluciones para acabar con el uribismo, con la derecha corrupta, con la costosa canasta familiar, con el narco Estado, con las injusticias, con el hambre, con la desigualdad, etc…
Pues ganó su candidato; ese galán que en la película de la que hablaremos a continuación, se llama Petro y es apodado « el cacas o señor de las bolsas».
Cómo nunca celebraron estos y otros que salieron del closet. Ya no era uno, eran dos o tres por cada círculo cercano. No eran muchos, pero se hicieron sentir, hicieron bulla y festejaron.
¡¡Viva el cambio!! Se escuchaba por todas partes. La película y su galán habían ganado.
Con el cambio, se acabaron las injusticias. No más corrupción. Ahora sí habrá más justicia social, etc…
Parecía que esta película iba a ser de amor y tranquilidad, pero esta historia fue rápidamente cambiando hacia la decepción, el terror y la agonía; estos petristas declarados, o camuflados de centro, en sólo seis meses se han callado. Ya no comentan nada. En silencio han vuelto a entrar al clóset; están como con Covid.
Ahora se les ve decaídos, como avergonzados. En toda reunión familiar o de amigos; en las redes o en el WhatsApp de amigos o de la empresa, apenas llega el tema, no opinan o piden hablar de cosas positivas y piden cambiar de tema.
Aquel Salvador de la política y el país, el Mesías, el que tenía todas las soluciones resultaron peor que los anteriores y el remedio resultó peor que la enfermedad.
Ni en la mejor película de acción y terror de Netflix en tan poco tiempo se ha presentado tanta Acción, Decepción, Traiciones, Torcidos, Corrupción, Estafas, Narcos, Ministros y funcionarios incompetentes, Políticos marihuaneros, desertores, masacres, atentados, asesinato de dirigentes sociales, espionaje telefónico, manipulación de redes sociales por «bots o gallineros de hackers», locuras, arrogancia y derroche etc…
Como en una película con un buen presupuesto, en esta, los protagonistas viven viajando por la Colombia turística y el exterior; utilizan como taxis poderosos helicópteros militares y se transportan en aviones privados. También pagan a extranjeros por acompañarlos y después de ser despedidos como a sirvientas ladronas, no dudan en firmar millonarios contratos.
En este Gobierno despiden ministros al aire y por internet. Aquí el director del show maneja bien la intriga y sorpresa para mantener a los espectadores pendientes de la trama.
El protagonista principal quien llega a la presidencia, gobierna en estado dudoso de alicoramiento e ingesta de cocaína, y tiene una bonita familia y unos excelentes colaboradores:
De los colaboradores destacan el hijo mayor que resulta socio de los narcos, chantajea a los ministros de su padre, derrocha dinero a diestra y siniestra, y en el último capítulo se declara como víctima de una «obscura trama política» contra su papá. El gran padre manifiesta desconocer a su primogénito y cuando comienzan las críticas y señalamientos de corrupción, prefiere tomar distancia y echarlo a los leones de la justicia para no perder su buena imagen.
El chacho de la película igualmente tiene un hermano que lo ayudó a subir al gobierno firmando pactos en las cárceles con los peores bandidos y narcos. Como esos pactos le generan cientos de problemas, también le voltea la cara y lo expone al escarnio de las autoridades para su investigación.
La nueva esposa del Mesías Redentor, tiene complejo de bailarina barata y quiere conocer el mundo en tan solo 80 días. Como en toda película no podían faltar los líos de amor y sexo. A espaldas presidenciales comienzan a aparecer los chismes rosa de que la primera dama le pone los cachos con uno de sus subalternos.
Como ocurrió hace varios años cuando un elefante ingreso al Palacio de Nariño y el Presidente de esos años «nunca se dio por enterado, la especie va tomando cuerpo e interés en los más selectos corrillos sociales».
A pesar del anuncio de cambios para enfrentar el amiguismo y el pago de favores, el presidente Petro nombra ministros ineptos a más no poder.
En este punto de la película, el director le mete un poco de humor y aparecen cualquier cantidad de situaciones caricaturescas que darán risa, y con un toque cantinflesco estos harán del gobierno todo un cabaret.
El ministro de la Defensa, aparte de delincuentes, parece que no defiende a nadie, ni a los miembros de las FFAA.
Una legisladora reconoce, sin el menor rubor, que fuma marihuana y legisla trabada.
Otra ministra quiere decrecer la economía del país y no explotar más petróleo y gas para no contribuir al cambio climático y como si los combustibles fósiles del vecino país de Venezuela fueran limpios e inocuos, propone como brillante solución, la compra por Colombia de esos combustibles.
Aunque en la oposición enarbolaban la bandera contra el incremento en el precio de la gasolina, ahora, con el sofisma de que sólo afectaría a los más ricos, se autorizó un alza como nunca se había visto por el sector transportador.
El ministro del interior, que con su lenguaje florido y con su locuacidad y risa burlona copia a Cantinflas, cree engañar a la gente y ve hermoso que bandidos camuflados entre indígenas secuestren y asesinen policías. Lo que para todo un país fue una afrenta institucional, el jefe de la cartera del Interior, lo vio como cerco humanitario.
Destacada por el director de humor que la sacó del estadio, fue la señora Corcho, no por su nariz, por su apellido, o porque se viste de ajedrez. De ella, es muy cómico ver como defiende lo que ni se ha leído; ella sabe qué es lo mejor, pero no sabe por qué.
Otro tema cómico que el director de la película nos entrega es que el cambio que prometió el presidente, un guerrillero que con el M 19 cometió muchas acciones violentas. Ese es peor que los políticos corruptos de los gobiernos anteriores, investigados, con condenas y amigos de narcotraficantes.
Imagínense el despelote que se va volviendo ese Gobierno, esta trama con estos ministros es imperdible.
En el último capítulo el presidente, alias el sr de las bolsas, se mete con otro presidente llamado Bukele, y éste le pega una peinada dejándolo en ridículo y noqueado, que pareciera no se pueda levantar rápido de esta paliza.
Esta película solo lleva siete meses, pero promete desde ya ser una de las mejores para el observador externo y la peor de las películas de la historia con un final triste para los colombianos.
En el siguiente capítulo habrá más intrigas, más decepciones, más estafas, más violencia, más masacres, más humor, más traiciones, droga y sexo. Más incremento de la canasta familiar, de la gasolina, entre otros.
Recuerden, esta película donde habrá más disparates es sólo para los más ricos.
¿El Pueblo se levantará?
Esto lo veremos en el próximo capítulo.

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