El robo de hidrocarburos clandestinamente ha sido una práctica constante
Esta noticia no es extraña y mucho menos novedosa, pero si es muy importante. El robo de hidrocarburos a través de válvulas instaladas clandestinamente en las tuberías de los oleoductos de Colombia ha sido una práctica constante.

Por: Carlos Lemus
Esta noticia no es extraña y mucho menos novedosa, pero si es muy importante. El robo de hidrocarburos a través de válvulas instaladas clandestinamente en las tuberías de los oleoductos de Colombia ha sido una práctica constante.
Desde hace varios años incluyendo el siglo XX, ha sido frecuente este tipo de prácticas delictivas, por parte de las FARC, el ELN y bandas de delincuencia organizada. El Robo de combustible ha sido una fuente importante de finanzas de los grupos armados y organizaciones delictivas.
En 1977, la Brigada 24 del ejército en el Putumayo descubrió y destruyó una ‘refinería’ artesanal clandestina en la vereda El Empalme, municipio de la Hormiga en el Departamento del Putumayo, de ‘propiedad’ de la cuadrilla de las FARC que delinquía en la región.
La red de oleoductos de Colombia: Central del Llaño, Caño Limón Coveñas, Magdalena Medio, y el Trasandino, son vulnerables a estas prácticas delictivas, y de hecho, de ellos se han lucrado con ingentes recursos, estas bandas de crimínales armados.
Para combatir este preocupante delito que impacta de manera significativa los recursos de la nación, el gobierno nacional con otras instituciones del estado, conformo en el año 2002 una organización interinstitucional integrada por la Fiscalía General de la Nación, el CTI, DAS, la Procuraduría, el Ejército Nacional y Ecopetrol, a la que denominó ‘Estructura de Apoyo’. La primera se organizó en Arauca en las instalaciones de la Brigada 18 y fue Piloto para la creación de otras estructuras en el territorio nacional.
Los resultados fueron rápidos y satisfactorios, se desarticularon varias bandas y se logró neutralizar esta práctica delictiva en el departamento de Arauca; pero con el tiempo se perdió el ímpetu y el entusiasmo, se pensó que el problema había sido erradicado, cambio la prioridad y resurgió el fenómeno muy lucrativo para la delincuencia armada y terrorista.

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