El ridículo extremo de Daniel Quintero
Por Jaime Restrepo Vásquez El ridículo extremo de Daniel Quintero, exigiendo en Twitter la autorización para transmitir el partido entre Nacional y Millonarios, amenazando luego a los equipos y finalmente celebrando las pantallas gigantes en la ciudad demuestra que el oportunismo y la ignorancia rei

Por Jaime Restrepo Vásquez
El ridículo extremo de Daniel Quintero, exigiendo en Twitter la autorización para transmitir el partido entre Nacional y Millonarios,
luego a los equipos y finalmente
las pantallas gigantes en la ciudad demuestra que el oportunismo y la ignorancia reinan en la Alcaldía.
De hecho, en el piso 12 saben que después de la familia, el fútbol es una religión de los medellinenses y ese nicho lo quieren asegurar para las oligofrénicas aspiraciones políticas del capo.
Resulta evidente que nadie sabe qué hacer en la Alcaldía. Las cosas van mal y hasta el momento, no tienen cómo financiar una contraofensiva que les permita subir en las encuestas. La «caja menor» que saldría de EPM, esa que necesitaban para fondear las campañas de los quinteristas purasangre, está en veremos. Sin embargo, mañana lunes intentarán, nuevamente, alzarse con el botín de 330 mil millones de pesos. No obstante, hasta el momento, la cosa no está clara. Por tal razón, tratan de pegarse, angustiados, de cualquier oportunidad para figurar en medio de la catástrofe que construyeron con tanto empeño.
Durante su desastrosa «administración», Quintero Calle ha hecho lo posible por hacer el ridículo ante propios y extraños. La seguidilla de malas decisiones, propias de un tipo emocional e irracional, ha llevado al alcalde a cometer varios desatinos, atacando sin pudor a los empresarios, cooptando a Los del Sur, declarando la
, propietaria de Atlético Nacional y de RCN y luego, en una tribuna pública como Twitter, intentando
una negociación de derechos, cosa que se hace en privado, entre gente seria.
En su momento —con la torpeza extrema que lo caracteriza—, apoyó la violencia que terminó con la muerte de dos hinchas del fútbol local. Luego, trató de responsabilizar a los clubes medellinenses haciéndose el desentendido con las problemáticas que él mismo ha ocasionado.
Fue en abril cuando amenazó a Atlético Nacional con retirar el servicio de Policía y dejar que los ciudadanos, que por ser violentos no dejan de ser colombianos, resolvieran sus fervores con cuchillos y machetes en inmediaciones del Atanasio Girardot, mientras él se ubicaba en la terraza de La Alpujarra para ver el desastre… ¡Desde Nerón en Roma, no se veía
!
En la
, el bufón decidió volver a amenazar a los clubes de fútbol con impedir la presencia de la Policía en el estadio. Ciertamente, si es un negocio privado, la seguridad debería ser atendida por los que obtienen ganancias. Sin embargo, la costumbre del servicio de Policía en el Atanasio llevaría a cualquier gobernante competente a negociar y conciliar y no a amenazar.
Para completar, en una pataleta propia de un malcriado, aseguró que revisaría el canon de arrendamiento del Atanasio. No olvidemos que el motivo de las múltiples salidas en falso de Quintero fue la negativa inicial de Win Sports de autorizar la retransmisión de la final a través de pantallas gigantes en varias zonas de la ciudad.
El ridículo extremo de Daniel Quintero, el más reciente, lo retrata de cuerpo entero. Él creyó que al hacer populismo en redes, con barras bravas incluidas, tendría a los «oligarcas odiosos» a sus pies. No le funcionó. Entonces alguno de sus esbirros, con una mediana capacidad intelectual, hizo las cosas al derecho y buscó el acercamiento entre las partes. ¿El dizque empresario «exitoso» no sabe que esos negocios se hacen en privado y no en una tribuna pública? Lo que ha pasado con la transmisión de la final del fútbol es una dura lección para el patán: siembra vientos y luego se victimiza al recoger tempestades.
¡Quintero Calle hizo el ridículo! Blofeó, peleó, se victimizó y luego celebró. No sabe dónde está parado e ignora el comportamiento que debe tener un gobernante. Por lo anterior, se volvieron habituales sus salidas en falso, como ocurrió durante la Marcha de las mayorías. Ese día, desde la distancia segura de una terraza, dejó en evidencia su al tratar de burlarse de quienes participamos en la protesta.
El bufón-bravucón jamás entendió la dignidad y las responsabilidades que le entregaron los equivocados electores al designarlo como alcalde de Medellín.
Conversemos en Twitter: @atrabilioso

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