El problema es el Estado y los manifestantes quieren Más Estado.
Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón. Dentro de las marchas desarrolladas por todo el país durante las últimas tres semanas, se solicita abiertamente que el Estado se haga cargo de muchas actividades ampliando la base de los Derechos de los ciudadanos. Para lograr cumplir con esas nuevas cargas se

Por: Carlos Andrés Echavarría Blandón.
Dentro de las marchas desarrolladas por todo el país durante las últimas tres semanas, se solicita abiertamente que el Estado se haga cargo de muchas actividades ampliando la base de los Derechos de los ciudadanos. Para lograr cumplir con esas nuevas cargas se requiere de un Estado cada vez más grande y ese es precisamente el mayor problema que afecta hoy a Colombia.
La Constitución Política del año 1991, creó una serie de Derechos para todos los connacionales que le dieron la bienvenida al modelo del Estado Benefactor, quien para cumplir con esas obligaciones requirió de un fuerte incremento en lo relacionado con los ingresos, bien sea mediante los Impuestos Directos, los Impuestos Indirectos, Tasas, Aranceles y un muy largo etcétera, que convirtió al país en un elefante lento e inamovible que requiere cada vez de más ingresos para poder sostenerse.
Para comprender el desmedido crecimiento del tamaño del Estado, se tiene que para el año 2000, el presupuesto general de la nación determinado por la Ley 547 de 1999 fue de 46.6 billones de pesos, y para el año 2020 determinado por la Ley 2008 de 2019 fue de 271.7 billones; lo que significa que solo 20 años, el presupuesto se multiplicó por casi 6 veces, lo cual si se compara con el incremento del salario mínimo que durante ese período solo aumentó 3.4 veces, significa que el crecimiento del aparato estatal está fuertemente acelerado, lo que crea los apuros que se vive hoy en día.
Desde todos los puntos de vista, los impuestos son un robo, ya que mediante el uso de la fuerza el Estado se apropia de tu esfuerzo. Una manera más delicada de decirlo es que los impuestos son el costo de vivir en sociedad. Por lo tanto, las personas quieren que esos impuestos sean bien utilizados y los menores posibles. NADIE paga impuestos por gusto, por esa razón, si los impuestos son bajos se tiene una menor evasión, por el contrario, al crecer las personas buscan maneras “alternativas” para pagar menos.
Ante la necesidad de cubrir las obligaciones generadas por el Estado de Bienestar, el gobierno requiere de aumentar el recaudo y lo puede hacer mediante dos maneras:
- Empleando el modelo socialista e irresponsable propuesto por los candidatos de la izquierda, el cual es AUMENTAR LOS IMPUESTOS y haciéndolo de una manera PROGRESIVA, lo cual es un trato desigual ante la Ley para con los más capaces. Al ver esa amenaza, los empresarios, emprendedores o personas altamente capacitadas, abandonan el país y sin ellos se crea una espiral descendente que culmina en la pobreza y el hambre de las personas que no salieron a tiempo o que no podían emigrar. Los ejemplos de Cuba y Venezuela son demasiado cercanos como para ignorar que ese camino es el peor de todos.
- Aumentar el recaudo mediante el desarrollo del país, que es el que propone el modelo capitalista, en donde se seduce al inversionista a traer sus empresas donde puedan generarle riqueza y al mismo tiempo con cada empresa que se abre, se crean fuentes de trabajo y aumentan los ingresos de los sus habitantes.
Una crisis que se vive en el los Estados de Bienestar, es que las personas creen que tienen derecho a todo, solo por existir, es allí donde los gobiernos populistas, comienzan a prometer a sus ciudadanos que pueden vivir a expensas del Estado sin trabajar, lo cual es imposible, ya que el Estado no produce, somos los ciudadanos que mediante el pago de impuestos, pueden cubrir esos “beneficios sociales”
En pocas palabras, las peticiones de los manifestantes son, quiero que otro pague mis “derechos”, lo que significa que para obtener esos recursos el Estado se los tiene que quitar a otra persona.
Bonito ejemplo de bondad y pacifismo el que pregonan los manifestantes pidiéndole al Estado que le quite a unos, -que generalmente son los que más trabajaron y se esforzaron para poder tener un capital o aquellas personas que estudiaron y se esforzaron para tener un salario en un cargo medio de una empresa-, para dárselo a unas personas que no quieren hacer nada.
Es allí donde los ciudadanos que son atraídos por el modelo presentado por la izquierda, no comprenden que el desarrollo no se da quitándole a unos para dárselo a los otros, la riqueza no es un juego de suma cero, en donde para que uno gane, TODOS los demás pierden. Por el contrario, dentro del libre mercado y el modelo capitalista, solo se pueden hacer tratos en donde ambas partes salgan ganando. Un empresario que se hace rico con su empresa, tuvo que crear una cadena de valor gigante a su alrededor, en donde todas las partes salieron beneficiadas.
Pero, cuando un Estado le pone freno al crecimiento colocando impuestos a la inversión con el buen propósito de dárselo a los “más necesitados” no solo destruye la economía, sino que destruye a la propia población que dice defender, ya que condena a esos pobres a la servidumbre debido a que no hay quien cree oportunidades de trabajo.
Por las razones presentadas, se ve la clara distorsión que tienen los manifestantes que no analizan las consecuencias de sus actos y sirven de excusa para que unos cuantos políticos oportunistas salgan a relucir como los salvadores. Los jóvenes, adultos y ancianos que creen que el cambio se logra mediante la implementación de lleno de un modelo socialista en el país, están comprando la soga con la cual serán ahorcados.
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