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El Poder Popular

Por My (RA) Álvaro Martínez Gómez Estamos convocando a la Segunda Gran Marcha Nacional este sábado 22 de octubre, y, como era de esperarse, la izquierda radical narcomunista terrorista, en cabeza del propio presidente Gustavo el troglodita coprofílico Petrosky y el apologético del terrorismo urbano

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Redacción IFM
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Por My (RA) Álvaro Martínez Gómez

Estamos convocando a la Segunda Gran Marcha Nacional este sábado 22 de octubre, y, como era de esperarse, la izquierda radical narcomunista terrorista, en cabeza del propio presidente Gustavo el troglodita coprofílico Petrosky y el apologético del terrorismo urbano Gustavo Bachué Bolívar, incitando a la protesta violenta del poder popular. 

«Es indispensable aumentar la cantidad y calidad de la organización popular». Dicho en otros términos, un estallido social similar al registrado el 28 de abril del año pasado que causó tanto daño y perjuicios a la economía e infraestructura pública y privada, muerte, destrucción y ataques a la fuerza pública.

Llevan 15 días manoseando la Constitución y el ordenamiento jurídico, actuando como demagogos charlatanes y vendedores de ilusiones para llevarnos al despotismo y absolutismo, usando a los idiotas útiles de J.Lenin, ese lumpen proletario que llevan como carne de cañón, afrentosos y envalentonados, desconociendo el estado de derecho, interpretado como el poder popular a la inversa, que es fiel copia del original de la dictadura Cuba-Zuela para enfrentar la marcha pacífica y civilizada con los colectivos y así generar caos, confusión y finalmente arremeter contra quienes defendemos la democracia.

El poder popular es el ejercicio pleno de la soberanía por parte del pueblo en lo político, social, económico, cultural y medioambiental en todo el ámbito del desenvolvimiento y desarrollo de la sociedad, a través de sus disímiles formas de organización que edifica el estado comunal. Thomas Jefferson, tercer presidente de los EE. UU., en 1743, decía: «El mayor patriota es aquel disidente que está por encima del interés político promoviendo el bien común», prosperidad, libertad, propiedad privada, vida, honra, bienes, creencias y demás derechos consagrados en el D.I.H. como deber del Estado de derecho y los particulares.

Con sólo 70 días de gobierno, el país está «patas arriba» y como estrategia nos quieren imponer a sangre y fuego las más fagocitarias y empobrecedoras reformas partiendo del cambio estructural y operativo de nuestras FF AA que llevan 212 años defendiendo la institucionalidad, fomentar el odio de clases para romper con la estructura y protección del aparato productor, pretender la igualdad de los ingresos dentro de un mercado competitivo y finalmente arrasar con la economía.

El desarrollo y progreso de los pueblos se mide por su crecimiento económico. Estamos en el gobierno del cambio, pero en reversa. Mientras el gobierno despilfarra los recursos en banalidades, el país está en el filo del despeñadero.  Señores: dedíquense a gobernar, no culpen a los agentes externos y sus antecesores de sus fracasos, porque ese es un acto de cobardía, lo decía la dama de hierro Margaret Thatcher.

«No descansaré hasta no ver sentado en el solio de Bolívar a un demócrata». El comunismo es la antítesis de la democracia, estamos frente a una guerra cultural contra occidente, llegó un club de millonarios a gobernar que poco o nada les interesa el pueblo, son mesiánicos y falsos profetas del siglo XXI que sólo traen destrucción y muerte. La guerra es una forma de hacer política, sus discursos destilan odio, división, violencia y temor por el sesgo ideológico radical.

«Prefiero una democracia perfectible, a una narcodictadura comunista terrorista marxista-leninista», cuyos precursores están catalogados como los peores genocidas y violadores de los derechos humanos. Se avizoran tiempos muy difíciles en lo económico. Precisamente hoy el dólar cotizó al alza $4.730, la gasolina $ 9.700, la inflación el 12 % y el desempleo sobre el 15 %. La Reforma agraria es una «fantasía» cuando los insumos están por las nubes, sumado a la escasez de los productos agroquímicos, haciendo inviable la producción de alimentos. Ya los abonos no se consiguen en el mercado: «Quien no abona o fertiliza, no cosecha».

El poder popular es el pueblo marchando pacíficamente en defensa de la dignidad y la libertad. ¡No le mientan, ni engañen al pueblo! 

A Dios rogando y con el mazo dando, es el refrán popular que invoca la importancia de trabajar y esforzarse para conseguir las metas y proyecciones, al mismo tiempo que se invoca la gracia divina. ¡De la mano de Dios vamos a frenar la carrera de este izquierdópata!

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