El Gustavo Petro de hoy
Por: Andrés Ibáñez* Hace años comencé a seguir a Gustavo Petro y a escuchar sus diferentes intervenciones en entrevistas, en plaza pública y en debates. Después de años de seguirlo con atención, hoy puedo decir que están equivocados quienes lo tildan solo de mentiroso y egoísta, y de ser solo un can

Por: Andrés Ibáñez*
Hace años comencé a seguir a Gustavo Petro y a escuchar sus diferentes intervenciones en entrevistas, en plaza pública y en debates. Después de años de seguirlo con atención, hoy puedo decir que están equivocados quienes lo tildan solo de mentiroso y egoísta, y de ser solo un candidato de izquierda.
Desearía que no hubiese razones mayores para preocuparnos. Pero no es así, y voy al grano: Quienes hemos seguido con lupa a Gustavo Petro y lo hemos conocido más allá de apariciones en público, hemos podido ver aflorar su verdadera naturaleza a través de los años: Un personaje que se suma al creciente número de políticos con trastornos muy graves de personalidad, en todo el mundo.
Siguiendo al científico Robert Haré, a quien he podido estudiar por varios años desde que viví en Hong Kong, lo de Petro es un trastorno de personalidad psicopática:
1) Miente con facilidad y con descaro (todo el tiempo y de forma tan desvergonzada que cuesta creer que miente).
2) Camufla su naturaleza perversa y egoísta bajo una imagen bondadosa (convoca a otros a realizar acciones bondadosas, que en realidad no son auténticas sino manipuladoras).
3) Seduce y convence a cualquier precio.
4) Proyección: Acusa a otros de las cosas malas que él mismo ha hecho y hace (es un candidato con un pasado tenebroso lleno de delitos y atrocidades perpetradas por él mismo y por sus dirigidos).
5) No muestra signos de auténtico remordimiento ni culpa.
6) Ve a las personas como objetos o instrumentos para usar.
7) Busca siempre ganar a cualquier costo.
Ha sido impulsivo y extremadamente violento en todas las formas, hasta terrorista.
Petro es a todas luces un psicópata integrado que logra engañar y seducir una vez más a un pueblo obnubilado por una realidad compleja y abrumadora. Parece un personaje simplemente particular y de una creencia política específica, pero en realidad es muy muy peligroso.
Desgraciadamente poco se habla de este tema, quizás porque es un tabú, o porque nos negamos a creer que personalidades tan disfuncionales y desquiciadas puedan existir, o simplemente porque estas personalidades encarnan una especie de super poder que la sociedad termina admirando sin darse cuenta que ha alzado en hombros a su propio verdugo ¿Por qué a Colombia, un país que ha sido tan engañado y manipulado, aún le cuesta tanto identificar este tipo de personalidades? ¿Por qué sabemos tan poco de estos temas?
*Profesor de la Universidad Nacional de Colombia

Noticias relacionadas
(OPINIÓN) El club de los indiferentes. Por: Lorena Lázaro Ocampo
Felicitaciones a los profesionales del bostezo, a los reyes del voto en blanco y a la sofisticada…
(OPINIÓN) Por qué mi voto es por Paloma y no por Abelardo. Por: Javier C. Mejía
La doctora Paloma Valencia siempre ha demostrado ser una mujer valiente, firme y cariñosa. Sus…
(OPINIÓN) La patria boba. Por: Óscar Ricardo Colorado Barriga
Entre el 20 de julio de 1810 y 1816 vivimos una época absurda, centralistas y federalistas peleando…