Democraticemos la riqueza
Por Wilfer Ramírez Serna En un país con unos gobernantes con una mínima dosis de sentido común, podría volverse realidad el país de las maravillas. Imaginemos un país donde grandes inversionistas encuentran en un país, una región muy, muy apartada de la capital, en donde hay muchos recursos naturale

Por Wilfer Ramírez Serna
En un país con unos gobernantes con una mínima dosis de sentido común, podría volverse
realidad el país de las maravillas.
Únete al canal de WhatsApp de IFMNOTICIAS para estar informado de manera oportuna y con detalle. IFMNOTICIAS · Información de VerdadUnirmeImaginemos un país donde grandes inversionistas encuentran en un país, una región muy, muy apartada de la capital, en donde hay muchos recursos naturales con gran ubicación geográfica y encuentran una especial mina de oro: habitantes sin oportunidades laborales sin educación y sin esperanzas visibles de poder cambiar su presente y su futuro.
Ahora imaginemos que estos grandes inversionistas toman una decisión muy arriesgada por decir lo menos: poner dinero en los bolsillos de los nativos de la región, entrenándolos para desempeñarse en las diferentes plazas que se ofertarán, abriendo nuevas plantas de producción, centros comerciales, grandes supermercados, escuelas, colegios, universidades, clínicas, bancos, infraestructura tecnológica, infraestructura vial, hoteles y un largo etcétera, todo esto con un 95 % de personas locales, inclusive atrayendo a grandes cerebros que se han ido antes a buscar fortuna lejos de esta “pobre región”.
Ahora imaginemos que estos grandes inversionistas deciden proponer al gobierno nacional y al gobierno local, una disminución del 20 % de los impuestos totales pagados por estas nuevas empresas durante los siguientes 50 años, que se verán compensados por el volumen de operaciones y transacciones e ingresos que generarán los locales a través de esta transformación económica de la región.
Ahora imaginemos que los gobernantes deciden no pedir ninguna retribución por aceptar estas condiciones (coimas lo llaman algunos versados en la materia) y trabajar de la mano con los grandes inversionistas, garantizando seguridad, y condiciones jurídicas claras para que sean los privados los que a través de salarios le entreguen ingresos dignos a la población económicamente activa y no a través de subsidios gubernamentales.
Ahora imaginemos que debido al éxito de este modelo, se replica de forma sistemática en muchas más regiones apartadas de ese país, y dado el gran desarrollo, los grupos ilegales se van aislando y perdiendo presencia en estos lugares.
Ahora imaginemos que los habitantes que una vez fueron empleados de aquellos grandes
inversionistas, deciden convertirse ahora ellos en inversionistas creando nuevos proyectos
productivos, sin los subsidios del gobierno sino con sus propios recursos para mantener la dinámica económica de estas regiones que ya no son tan apartadas.
Ahora imaginemos que el gobierno al ver que este país está siendo fortalecido en programas sociales generados por los grandes inversionistas que ya se cuentan por cientos, decide hacer una enorme reducción de su aparato burocrático, reduciendo en un 50 % todos los entes nacionales y territoriales, los aparatos legislativos y los judiciales, generando ahorros hasta del 50 % del presupuesto de esa nación.
Ahora imaginemos que ese país es Colombia. El país de las maravillas si existe, solo necesitamos alinearnos hacia el sentido común.
En Twitter: @MiYoPolitico2

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