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¿Cuál es usted, comandante o cabecilla?

Por TC (RA) Jaime Medina García Carta directa y abierta para Gustavo Francisco Petro Urrego, dizque comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia: ¿Usted comprende la dimensión y contenido de la palabra comandante? ¿O la utilizaba solo para que no lo llamaran cabecilla? El primer deber const

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Redacción IFM
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Por TC (RA) Jaime Medina García

Carta directa y abierta para Gustavo Francisco Petro Urrego, dizque comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Colombia:

¿Usted comprende la dimensión y contenido de la palabra comandante? ¿O la utilizaba solo para que no lo llamaran cabecilla?

El primer deber constitucional de todo comandante de una fuerza militar o policial es el bienestar de sus integrantes. Si no hay bienestar no se podrá cumplir con la misión. Por tanto, toda la responsabilidad actual por la muerte y las lesiones sufridas por distintos miembros de la Fuerza Pública (Fuerzas Militares y de Policía) en múltiples lugares y situaciones a lo largo y ancho del país como hoy en el Caguán, es suya.

Usted es el culpable por dar la orden de detener el ejercicio de sus funciones y el cumplimiento de la misión constitucional que les compete. Está dejando inermes, humillados y asesinados a los más selectos colombianos escogidos para portar legalmente las armas de la nación. ¿Cuál es la razón para sacarlos de la seguridad y protección de sus estaciones de policía y batallones o brigadas si no los deja actuar? Mejor déjelos allí bajo protección y deje que el país siga su curso y pronto cumplirá su propósito de generar una guerra civil para mantenerse en el poder.

Es usted un infame, un canalla. Comprendemos que su deseo es favorecer totalmente a los criminales, ya que abandonó a la población civil en manos de la delincuencia y busca excarcelar por todos los medios a quienes han causado graves daños a nuestros uniformados y a la población misma; además, busca concederles impunidad total, repitiendo y elevando potencialmente más que el gobierno Santos, las prebendas y garantías políticas para llevarlos al poder y fortalecer su nicho para aferrarse usted a ese mismo poder.

Repito, Su objetivo es que haya una guerra civil; la está procurando por todos los medios desde antes de su campaña política con los vándalos destructores de la Primera Línea, dirigidos por usted a través de Gustavo Bolívar y a quienes busca premiar con libertad, ingresos no ganados para finalmente concederles el poder de la impunidad para convertirlos después en su ejército privado.

Responda, Gustavo Petro. Responda por la vida, la dignidad, el honor y los Derechos Fundamentales de nuestras tropas militares y policiales. En caso contrario, renuncie. O prepárese porque como se dice coloquialmente de pronto le sale el tiro por la culata… El pueblo colombiano se está cansando de tanta maldad en su Gobierno integrado únicamente por aquellos a quienes solo los mueve la codicia ilimitada. Valga la redundancia. Codicia es el nombre del juego.

Las vidas de los uniformados que portan las armas de la República son sagradas. ¿O es que cree que el talento humano en nuestras instituciones se administra igual que las vidas de los mal llamados guerrilleros a quienes desde niños aún, los reclutan forzadamente, los convierten en criminales de su propio pueblo, en objetos sexuales esclavos de las aberraciones de sus cabecillas, o en carne de cañón para proteger a esos mismos cabecillas que gozan de multimillonarias ganancias de todo tipo de negocio ilegal? 

Comandante no es cabecilla, entienda la diferencia. Usted ya es porque se impuso, de una manera o de otra como presidente de una nación que le creyó sus engaños y que hoy vive ansiosamente esperanzada en su bienestar, cuando usted en verdad nos lleva directo a la miseria, el terrorismo de Estado que tanto atacó, hasta que lleguemos al esclavismo y la muerte hasta por inanición o por acción de todo tipo de criminales, guarecidos bajo figuras de guardias, mingas, primeras líneas, carteles y hasta mal llamados ejércitos que para nada son de liberación si no de esclavización y de muerte…Responda Petro. Responda…

Soy hombre de principios y valores, es Dios quien me fortalece y que a usted lo hará responder por sus actos de maldad.

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