Colombia en coma inducido
Por My (RA) Álvaro Martínez Gómez El coma inducido es un sueño letargo de donde es muy difícil salir, solo que por accidente del destino y un designio de Dios salgamos de esta pesadilla. Han pasado cuatro meses y medio de este Gobierno nefasto, empobrecedor. El ilegítimo presidente de los colombiano

Por My (RA) Álvaro Martínez Gómez
El coma inducido es un sueño letargo de donde es muy difícil salir, solo que por accidente del destino y un designio de Dios salgamos de esta pesadilla.
Han pasado cuatro meses y medio de este Gobierno nefasto, empobrecedor. El ilegítimo presidente de los colombianos, cada día que pasa se va atornillando en el poder. Somos 50 millones de colombianos que vamos rumbo al despeñadero ante la mirada y silencio cómplice de unas minorías respaldadas obligatoriamente por un sector de las FF AA que vendieron su dignidad, doctrina y espíritu de cuerpo esperando congraciarse con el que más adelante va a ser su verdugo.
Petro sigue en su endemoniada carrera de desquebrajar todo el orden institucional pasando por encima de la ley y la Constitución y aprovechando la vacancia judicial promulga toda una serie de decretos cuyo objetivo es reemplazar el Ejército y la Policía por unas estructuras «paraestatales» traídas de las greñas como gestores de paz que no deja de ser un golpe de mano certero a todo el sistema judicial desde magistrados, jueces y fiscales que se fueron a descansar hasta el 15 de enero del 2023.
En otras palabras está haciendo solito todo lo que se le venga en gana sin tener quien le ponga el tatequieto. Terminado el año legislativo deja todo el camino trazado para seguir destruyendo el país y arrancar enero con nuevas medidas hasta consolidar toda la agenda del foro de Sao Paulo al pie de la letra, calcado o fiel copia del original de la dictadura de Cuba-Zuela.
Se les acabó el discurso de estar achacando al antecesor todos los males que aquejan a nuestra nación en lo económico, social, cultural y ambiental. Las cifras del DANE para el 20 de junio de 2022 estaban así: dólar TRM $3.900, inflación: 6.55 %, desempleo: 11.2 %, gasolina (el indicador más importante) $ 8 900; PIB (indicador del crecimiento económico) 5 %, deuda externa US 175.000 millones.
Para el 20 de diciembre de 2022 citaremos los más sensibles que determinan el incremento de la pobreza: inflación 12.6 %, precio de la gasolina $ 10 200, desempleo 13.8 % y el más controvertido el dólar rondando los $ 4 800 devaluados pesos colombianos convirtiendo al país en el próximo más pobre de Latinoamérica. ya los precios de los productos básicos de la canasta familiar se han incrementado en un 30 % y el poder adquisitivo de los colombianos ha disminuido en casi un 50 %.
Basta con visitar los supermercados de cadena o pequeñas tiendas de barrio donde solo se escucha la frase «ya la plata no alcanza para comprar mercado», sin contar con el incremento desmedido de los servicios públicos de agua, energía y el gas (hoy un cilindro de 30 lbs cuesta $ 70 000, casi el doble de lo que costaba hace seis meses).
Vamos cayendo poco a poco en un «coma inducido » donde día a día nos inyectan pequeñas dosis de comunismo hasta caer al fondo del abismo de donde va ser muy difícil salir si no reaccionamos a tiempo.
Por eso estamos convocando al pueblo para salir a las calles a reclamar justicia, seriedad en el manejo del gobierno e invitar a todo el estamento desde las altas cortes, la academia, los estudiantes, los intelectuales, los estadistas para que representen a los colombianos y exigir la renuncia de este maniacodepresivo esquizofrénico que está arruinando el país.

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