Cambio climático, Demagogia y Progresismo (II)
Por Carlos Mauricio Jaramillo Galvis En primera columna les hacía conocer que desde hace unos 60 años se conocen muy bien las oscilaciones climáticas, convirtiéndose en las responsables de una serie de periodos que se expresaron así: Calentamiento (1850-1880), enfriamiento (1880-1910), calentamiento

Por Carlos Mauricio Jaramillo Galvis
En primera columna les hacía conocer que desde hace unos 60 años se conocen muy bien las oscilaciones climáticas, convirtiéndose en las responsables de una serie de periodos que se expresaron así: Calentamiento (1850-1880), enfriamiento (1880-1910), calentamiento (1910-1940), enfriamiento (1940-70) y de un nuevo período de calentamiento (1970-2000) similar al observado hace 60 años. ¿Qué sucedió en el período 2000-2019? No se observó el aumento que se predijo utilizando los modelos de simulación del clima, que era de aproximadamente 0.2°C por década, sino por el contrario, se presentó una estabilidad climática muy notoria e interrumpida de forma esporádica por unas rápidas oscilaciones naturales del Océano Pacífico Ecuatorial, lo que se denomina comúnmente como EL NIÑO OSCILACIÓN SUR -ENOS- y que provocó un calentamiento temporal entre los años 2015 y 2016.
Otra de las falaces afirmaciones de la izquierda y sus hordas progresistas (amplificadas por los medios de comunicación) es señalar que eventos como huracanes, ciclones y similares se vienen aumentando de forma alarmante, fenómenos naturales que también están modulados por el mismo ciclo, o sea, de 60 años y señalado anteriormente.
De acuerdo con la investigación, los datos oficiales desde el año de 1880 en lo que respecta a los ciclones tropicales que se origina en el Atlántico y que afectaron a América del Norte mostraron el mismo ciclo (de 60 años) y que está correlacionados con la oscilación térmica del Océano Atlántico y que se denomina ATLANTIC MULTI-DECADAL OSCILLATION -AMO- y los resultados fueron los siguientes: picos observados durante diez años, comparables para los años 1880-90, 1940-50, 1995-2005. En el período comprendido entre 2005 y 2015 los ciclones disminuyeron, atendiendo el ciclo mencionado. CONCLUSIÓN UNO: durante el período 1880-2015, no existe ninguna correlación entre el número de ciclones y el CO2 que aumenta; CONCLUSIÓN DOS: el sistema climático sigue siendo un verdadero galimatías para los científicos y un pobre argumento para generar pánico entre los ciudadanos por parte de los políticos; CONCLUSIÓN TRES: El CO2 es un gas de efecto invernadero, pero su incremento en la atmósfera y sus respectivos efectos sobre el clima aún son inciertos, incluso para los miembros del IPCC.
Así pues, los hechos acá presentados demuestran que, desde el punto de vista científico, es un absurdo atribuirles a los seres humanos el calentamiento que se ha observado desde el año de 1990 hasta la fecha, que las predicciones aún no tienen bases sólidas, que son extremadamente alarmistas y que no son susceptibles de darles crédito alguno, pues como se señaló antes, están basados en simples modelos cuyos resultados riñen con los datos observados.
En general, la comunidad científica (climatólogos, meteorólogos, geólogos, geofísicos, astrofísicos, etc.) hace bien al desmentir a los medios de comunicación, en general, cuando difunden noticias relacionadas con el CAMBIO CLIMÁTICO e insisten en que su causa es el producto de las actividades antropogénicas, desestimando el método científico e incrementando los incautos para consolidar una teoría científica absurda. No en vano, el físico estadounidense, pionero de la física del estado sólido, presidente de la Rockefeller University y presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos entre 1962 y 1969,
señaló un día: “LA NATURALEZA, Y NO LA ACTIVIDAD HUMANA, GOBIERNA EL CLIMA”.
Por último, ¿por qué usar el CALENTAMIENTO como una estrategia para capturar el poder Estatal a través de falsas percepciones? ¿Por qué comprometer la seguridad energética del país a través de engañosas interpretaciones de los fenómenos naturales? Bien lo dijo el profesor y exministro de Medio Ambiente (1993-1996) Manuel Rodríguez Becerra: “La no exportación de petróleo y gas por parte de Colombia, tiene un efecto cero a nivel global en términos de gases de efecto invernadero. La demanda que no atienda Colombia, la suplirán otros países”
¡Basta de mentiras!

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