Saltar al contenido

Aquellos diciembres que nunca volverán

Por Juan Carlos Mazo Quienes tenemos en la maleta cuatro, cinco, seis décadas encima, vemos cómo el cambio de los tiempos arropó también con su manto a diciembre una época que de niños vivimos con más desparpajo, desprevenidos, si se quiere, en comparación con los edulcorados, “correctos” y actuales

R
Redacción IFM
4 min lectura
Escuchar artículo
IFM Noticias

Por Juan Carlos Mazo

Quienes tenemos en la maleta cuatro, cinco, seis décadas encima, vemos cómo el cambio de los tiempos arropó también con su manto a diciembre una época que de niños vivimos con más desparpajo, desprevenidos, si se quiere, en comparación con los edulcorados, “correctos” y actuales tiempos que nos corren.

En aquella época los perros no le tenían miedo a la pólvora y la seguridad infantil no iba más allá del: “córrase para acá”, cuando iban a bajar la natilla de la leña o “pilas le gotea”, cuando se ponían debajo de un globo que cogía vuelo.

No había ese debate entre el Niño Dios y Santa Claus que hay ahora por cuenta de la cultura gringa. En esa época Jairo Alonso, Jota Mario y Pacheco no hablaban de esas cosas. En la casa había un solo Google: la abuelita, que era la que decía qué y cómo se hacía, desde la natilla hasta la aliñada del pernil. Ella era la reina de las recetas y la reina de la noche con sus manjares.

El Dj, no se salía de los discos del año de Sonolux, Codiscos y Fuentes. El estrén, estaba en la Biblia, había que ensuciarlo con parafina, quemarlo con una vela o ensuciarlo con pólvora, no quedaba invicto.

Los papás y tíos al calor del aguardiente iban dando rienda suelta a los muchachos de la familia, dándoles desde un trago hasta la administración de la elevada del globo y las calles eran llenas de papeletas, pilas de pólvora, chorrillos, banderines, marranadas y bailes en plena calle. De todo eso casi nada se puede hoy.

Entonces, había plata para darle regalo hasta al perro de la casa y las novenas eran un capítulo aparte, primero, con la preparación: aplastando tapas de gaseosa y abriéndoles el hueco con una puntilla para luego pasarles el alambre dulce y luego, yendo de casa en casa cantando la novena y recibiendo los regalos del mecato navideño, que iban desde Natilla hasta manjar blanco, dulce de mora, galletas u otras delicias caseras. Dos, tres, cuatro novenas tranquilamente se podían hacer por noche, era como la pedida de dulces del 31 pero con rezada.

Y la noche de Navidad era la más especial, primero con los aguinaldos, la reunión de todos en familia, los reencuentros, una pila de regalos para todos y la ansiada llegada del Niño Dios, en donde más de una vez el personaje como que no entendió el pedido, porque uno pedía un carro a control remoto y llegaba una volqueta para jalar con una pita o el Atari soñado se transformaba en ropa o hasta en parte de la lista de útiles. En fin, el Niño Dios y sus cosas.

La Navidades, de pronto, tomaron otro rumbo, ya del aguinaldo para toda la familia se pasó a uno para jugar amigo secreto o regalo robado, la pólvora, siempre proscrita, tomó unos tintes terroríficos, que era el apocalipsis para perritos, gaticos, pajaritos, niños. Los globos que eran momentos de unión familiar, cuando cada uno tomaba cada punta, para calentarlo, esperar que jalara y soltarlo al cielo como un gran triunfo de tíos, tías, abuelos y papás, también entraron al paredón de lo que no se puede hacer por los incendios que causan. Las marranadas menos, por el maltrato animal y el atentado contra la sanidad y no qué decir de la cerrada de cuadras por cuenta de la rumba, hoy transformadas en reuniones con gente viendo Instagram, comentando algún video de Tik Tok y con recetas tomadas de youtube.

A pesar de todo, la Navidad sigue siendo la época más especial del año, el momento en el que volvemos a las tradiciones, con los cambios de los tiempos y todo, en el que resaltamos la importancia y amor por la familia, en el que volvemos a ser niños y en el que los recuerdos nos inundan de bellos momentos vividos, incluso, con algunos que ya no están.

Compartir:

Noticias relacionadas