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No duermen. La Asamblea Nacional Constituyente de Petro se organiza ¿Un paso hacia la perpetuación del poder?

Desde su llegada a la Presidencia, Gustavo Petro ha demostrado que su visión de transformación política no es superficial ni temporal.

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Redacción IFM
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No duermen. La Asamblea Nacional Constituyente de Petro se organiza ¿Un paso hacia la perpetuación del poder?

Desde su llegada a la Presidencia, Gustavo Petro ha demostrado que su visión de transformación política no es superficial ni temporal. Aunque ha variado su discurso y moderado sus propuestas en algunas ocasiones, el trasfondo de sus intenciones más profundas no ha cambiado. El anuncio que muchos creyeron olvidado, y el quizás, más polémico hasta la fecha, es el impulso de una Asamblea Nacional Constituyente, una propuesta que promete agitar las aguas de la política colombiana y que ya ha comenzado a movilizar a varios sectores.

El presidente Petro, quien en sus discursos iniciales tras asumir la Presidencia elevó su tono con respecto a reformas estructurales, había hecho el anuncio y ante tantos escándalos se creyó que el de la Asamblea Constituyente, había quedado solo en palabras; pero mientras todo el país está pendiente de la reforma tributaria y el presupuesto, por debajo, el gobierno retoma con las bases, una de sus promesas más radicales: cambiar el marco constitucional del país. Bajo el paraguas de una nueva Constitución, sectores afines ven una clara estrategia para consolidar su ideología de izquierda en el poder, similar a lo que ocurrió en países vecinos como Venezuela.

A partir de las propuestas del Presidente, ha surgido la Unidad Popular Constituyente, un conglomerado de al menos siete organizaciones regionales de base, que se han unido con un objetivo en común: hacer realidad la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Este grupo, que se presenta como el encargado de llevar adelante el proyecto de una nueva Constitución, está organizando jornadas informativas en varias ciudades del país para los días 14 y 15 de septiembre de 2024. Durante estas jornadas, explicarán la metodología que seguirán para impulsar la iniciativa.

Lo que llama la atención no es solo la coordinación de estas jornadas, sino el hecho de que las organizaciones detrás de esta iniciativa ya están trabajando en formas de «saltarse» al Congreso y la normatividad existente para proponer directamente una nueva Constitución. En esencia, estarían buscando mecanismos que permitan eludir los procesos democráticos establecidos en la actual Carta Magna de 1991, lo que ha encendido alarmas en diversos sectores políticos y sociales del país.

La Asamblea Constituyente: ¿una herramienta democrática o un paso hacia la perpetuación?

Una Asamblea Nacional Constituyente, en teoría, es una herramienta democrática que permite a un país reescribir sus normas fundamentales. Sin embargo, en el contexto actual de Colombia, muchos ven esta propuesta con suspicacia. Algunos críticos argumentan que la intención de Petro es emular el modelo venezolano, donde una Constituyente se convirtió en el vehículo para consolidar el poder de Hugo Chávez y posteriormente de Nicolás Maduro.

Los temores de que esta nueva Constitución sirva como una plataforma para que Petro se perpetúe en el poder no son infundados. La convocatoria a una Constituyente, impulsada desde el Ejecutivo y sin pasar por los canales institucionales habituales, podría abrir la puerta a la reelección indefinida o a la implementación de un modelo que garantice la permanencia de su ideología en el gobierno más allá de su mandato.

Un proceso excluyente: los riesgos de la propuesta

Otro de los puntos críticos es la naturaleza excluyente de la propuesta. La Unidad Popular Constituyente parece estar diseñada para dejar fuera a amplios sectores de la sociedad colombiana. Los promotores del movimiento han dejado claro que no se pretende involucrar a todos los sectores sociales, económicos, políticos y cívicos del país, como es habitual en procesos constituyentes. En cambio, se priorizaría la participación de los sectores que apoyan la visión política de Petro y su gobierno.

Este enfoque unilateral ha sido comparado con lo que ocurrió en Venezuela, donde una Constituyente promovida por Chávez dejó fuera a los sectores de oposición y limitó las discusiones a temas que favorecieran su permanencia en el poder. En Colombia, se teme que los sectores empresariales, industriales, e incluso los partidos de oposición, queden marginados de cualquier discusión sobre el futuro del país.

Además, la propuesta de la Unidad Popular Constituyente incluye una cláusula inquietante: los integrantes de la asamblea podrían definir no solo los temas a tratar, sino también quiénes participarían en el proceso. Este control total del proceso Constituyente aseguraría que cualquier cambio en la Constitución esté alineado con los intereses del gobierno y sus aliados, lo que pondría en riesgo el equilibrio democrático del país.

Movilizaciones y acciones futuras

El proyecto constituyente no se quedará en palabras. Ya se han convocado varias movilizaciones en torno a esta propuesta. La primera de ellas será en Bogotá, los días 14 y 15 de septiembre, en la Universidad Nacional, donde se celebrará la Mesa de la Constituyente y la Gran Asamblea Nacional Popular. En este espacio, los promotores de la iniciativa darán a conocer los detalles de su propuesta, que califican como «visionaria» y que ven como un paso necesario para transformar el país.

Asimismo, se ha convocado a una marcha el 19 de septiembre de 2024, donde participarán los grupos que apoyan la Constituyente, para defender lo que ellos consideran los derechos del pueblo, la institucionalidad y el gobierno de Gustavo Petro. Esta marcha también buscará contrarrestar lo que han denominado un golpe blando contra el Gobierno Nacional, término que han utilizado para describir las críticas y obstáculos que enfrentan desde la oposición y algunos medios de comunicación.

¿El país en riesgo de seguir el camino de Venezuela?

Para muchos analistas, lo que está ocurriendo en Colombia recuerda alarmantemente el proceso que vivió Venezuela hace dos décadas. El llamado a una Constituyente en el vecino país fue uno de los pasos clave en el establecimiento de un régimen que, hasta hoy, sigue en el poder, pese a la crisis política, social y económica que ha vivido el país.

En Colombia, la idea de una Constituyente que busque perpetuar a una corriente ideológica, limitando la participación de otros sectores, está generando preocupación. Incluso aquellos que inicialmente apoyaron la idea de Petro como un reformador progresista comienzan a cuestionar si su proyecto de transformación está destinado a convertir a Colombia en un país donde la democracia se limite a las urnas, pero no a la pluralidad política.

Petro: ¿un reformador o un líder con aspiraciones autoritarias?

La propuesta de la Asamblea Nacional Constituyente es, sin duda, una de las apuestas más arriesgadas de Gustavo Petro. A lo largo de su carrera política, el Presidente ha sido un crítico vehemente de las élites políticas y económicas de Colombia, pero ahora está impulsando un proyecto que podría consolidar su poder más allá de su mandato actual.

El hecho de que haya moderado su discurso no significa que haya renunciado a sus ideas más radicales. Esta convocatoria a una nueva Constitución parece ser la prueba de que Petro está dispuesto a dar pasos contundentes para transformar el país, aunque eso implique riesgos para la institucionalidad democrática.

El futuro de Colombia, entonces, se debate entre dos posibilidades: un cambio estructural liderado por las bases populares con la consolidación de un régimen que busca perpetuarse en el poder a toda costa o la La decisión final de un pueblo que defienda la libertad y reaccione a los intentos de instaurar una dictadura, protegiendo la democracia.

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