La reconstrucción post-terremoto. Un llamado a la experticia y la microzonificación sísmica en colombia
La reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto de 2026 debe ser liderada por expertos y fundamentada en la microzonificación sísmica, según Mario Santiago Hernández Arango, profesor de Ingeniería Civil de la Universidad de Medellín, para evitar que Colombia se convierta en un país en constante reconstrucción.
Tras el devastador terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto de 2026, la nación se enfrenta al imperativo de una reconstrucción que trascienda la mera reposición de lo perdido. Expertos en ingeniería civil enfatizan la necesidad de abordar este proceso con rigor técnico, priorizando la microzonificación sísmica y la intervención de profesionales idóneos para evitar que el país se vea abocado a una reconstrucción cíclica cada vez que un evento telúrico impacte su territorio.
La reconstrucción de los municipios afectados por el sismo del 10 de agosto de 2026 no puede limitarse a la simple edificación de las viviendas destruidas. Así lo ha manifestado Mario Santiago Hernández Arango, profesor de Ingeniería Civil de la Universidad de Medellín, quien ha insistido en que las obras deben estar fundamentadas en estudios técnicos exhaustivos, procesos de microzonificación sísmica y la contratación de especialistas en estructuras y geotecnia.
Un país que no puede ser "reconstructor" por costumbre
“No nos podemos volver un país reconstructor cada vez que tengamos un sismo”, señaló el académico, haciendo hincapié en las valiosas lecciones que deja esta emergencia. Hernández Arango, quien recientemente realizó varias visitas técnicas a las zonas impactadas por el terremoto en el Eje Cafetero, explicó que, si bien la atención a las familias damnificadas es una prioridad ineludible, la reconstrucción debe ejecutarse bajo criterios técnicos que minimicen la vulnerabilidad ante futuros movimientos telúricos.
Para el profesor Hernández Arango, cada municipio afectado tiene la responsabilidad de gestionar su reconstrucción en estricto cumplimiento de la normativa vigente y con estudios que determinen con precisión el tipo de infraestructura que puede construirse, los lugares adecuados para ello y las condiciones específicas bajo las cuales debe realizarse. “No es solamente llevando los materiales, se trata, desde un componente técnico, establecer qué tipo de infraestructura, adónde se puede construir y en qué condiciones se puede hacer”, afirmó.
La microzonificación sísmica como pilar fundamental
Uno de los principales desafíos para los gobiernos locales, según el experto, es avanzar en procesos de microzonificación sísmica. Estas herramientas permiten identificar las características geológicas y geotécnicas de los suelos, lo que a su vez facilita la definición de las tipologías de vivienda más apropiadas para cada sector. “Los municipios están en mora de hacer, por ejemplo, microzonificaciones sísmicas en donde se identifique claramente qué tipo de vivienda se puede construir en cada suelo, bajo qué tipología y bajo qué elementos”, expresó Hernández Arango.
En este sentido, el debate no debe centrarse exclusivamente en los materiales que se emplean en las obras, sino en la manera en que se conciben y ejecutan los proyectos de construcción. “Más que los materiales que incluso hoy están llevando a los municipios y ciudades afectadas, es tener una construcción gerenciada desde lo técnico”, indicó, subrayando la importancia de una gestión técnica integral.
Evitar errores del pasado y fortalecer la sismorresistencia
Hernández Arango alertó sobre el riesgo de repetir errores históricos, como el uso de elementos constructivos que, aunque adecuados para cargas verticales, presentan un desempeño deficiente durante un terremoto. Mencionó como ejemplo algunos ladrillos de mampostería con perforaciones horizontales, comunes en viviendas de uno y dos pisos. “Puede que verticalmente funcionen muy bien, pero cuando llega el sismo el comportamiento es diferente”, explicó, enfatizando la necesidad de un diseño sismorresistente adecuado.
Por ello, reiteró que el acompañamiento de especialistas será crucial en la fase de recuperación. “Cada municipio debe contratar los profesionales idóneos para que puedan establecer claramente las técnicas constructivas y cómo construir en cada suelo, particularmente”, manifestó.
El profesor también destacó que una de las principales enseñanzas del terremoto es la vital importancia de cumplir con las normas de sismorresistencia. Según sus observaciones, las edificaciones construidas bajo la normativa sísmica vigente desde 2010 mostraron, en general, un comportamiento superior frente al evento. “La mayoría de las que se desarrollaron bajo la última normativa sísmica del año 2010 tuvieron buenos comportamientos”, indicó.
Por el contrario, gran parte de los daños más severos se concentraron en edificaciones de las décadas de 1970 y 1980, levantadas antes de la implementación de estándares más estrictos. Esta realidad, en su opinión, obliga al país a replantear la forma en que se construye vivienda y a fortalecer los estudios de riesgo, no solo para determinar dónde no se debe construir, sino también para identificar las técnicas más apropiadas en cada zona.
Asimismo, recordó que la legislación colombiana en materia de sismorresistencia contempla la necesidad de reducir la vulnerabilidad de infraestructuras críticas como hospitales y colegios, una tarea que considera prioritaria tras la emergencia.
Un horizonte de recuperación incierto pero necesario
Sobre los tiempos que podría tomar la recuperación de los departamentos y municipios afectados, Hernández Arango afirmó que aún es prematuro hacer cálculos precisos. “Es bastante difícil porque incluso hoy no se ha terminado ni de censar ni de evaluar la totalidad de las infraestructuras”, dijo. Añadió que la reconstrucción demandará una inversión considerable y podría extenderse durante varios años, mientras avanzan las evaluaciones técnicas y la ejecución de las obras, siempre bajo la premisa de la experticia y la planificación rigurosa.
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