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Industria del acero en Colombia enfrenta reto de reducir emisiones en medio de proyección de crecimiento

El sector siderúrgico busca disminuir su impacto ambiental mientras mantiene su expansión, en un contexto en el que la producción global de acero aporta cerca del 7 % de las emisiones de CO₂ y el mercado nacional prevé crecimiento hacia 2026.

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Industria del acero en Colombia enfrenta reto de reducir emisiones en medio de proyección de crecimiento

La reducción del impacto ambiental se ha convertido en uno de los principales desafíos para la industria del acero, tanto a nivel global como en Colombia. Según datos del sector, esta actividad es responsable de aproximadamente el 7 % de las emisiones de dióxido de carbono en el mundo, lo que ha llevado a una revisión de los procesos productivos y a la adopción de nuevas prácticas orientadas a la sostenibilidad.

En el caso colombiano, aunque las emisiones del sector se ubican en promedio un 31 % por debajo del estándar internacional, la producción anual aún representa entre 450.000 y 850.000 toneladas de CO₂. Este panorama coincide con una proyección de crecimiento de la industria de entre 2 % y 3 % para 2026, lo que plantea un escenario en el que el aumento en la producción deberá ir acompañado de medidas para reducir la huella ambiental.

Industria del acero en Colombia enfrenta reto de reducir emisiones en medio de proyección de crecimiento
Director de Diaco en Colombia, Mauro de Castro

El director de Diaco en Colombia, Mauro de Castro, se refirió a este contexto y señaló la necesidad de transformar los procesos productivos. “La industria del acero es fundamental para el desarrollo del país, pero también tiene un reto enorme en términos ambientales, no se trata de dejar de producir sino de transformar la forma en que lo hacemos, la sostenibilidad ya no es un discurso, es una exigencia que debe demostrarse con datos, transparencia y procesos cada vez más eficientes”, afirmó.

En este proceso de transformación, la reducción del uso de materias primas como el mineral de hierro y la incorporación de materiales reciclados se perfilan como estrategias clave. Estas medidas permiten disminuir la demanda de extracción y reducir el consumo intensivo de energía y agua, dos de los factores asociados a la producción de acero.

De acuerdo con información del sector, empresas como Diaco han avanzado en la implementación de estos modelos. La compañía reporta que el 98 % de su producción proviene de material reciclado, utilizando más de 360.000 toneladas de chatarra ferrosa al año, obtenida de procesos como la obsolescencia de materiales, la desintegración vehicular y residuos de otras industrias.

Adicionalmente, la empresa señala que ha logrado reducir el consumo de agua en sus procesos frente al promedio global, operar con cero vertimientos y mantener una de las huellas de carbono más bajas del sector en el país. En el caso de las barras corrugadas, registra emisiones de 0,25 toneladas de CO₂ por cada tonelada de acero producido.

En relación con la competitividad del sector, de Castro indicó que los criterios ambientales están cada vez más vinculados a las condiciones del mercado. “La sostenibilidad ambiental es una forma de entender la competitividad en la industria, tiene que ver con transparencia, eficiencia y con la capacidad de anticiparse a regulaciones cada vez más exigentes, así como con permitir que los proyectos de construcción cuenten con materiales que realmente cumplan con estándares globales”, explicó.

Como parte de estos avances, la compañía amplió la Declaración Ambiental de Producto (DAP) a su portafolio de construcción. Esta herramienta, basada en estándares internacionales, permite medir el impacto ambiental de los materiales a lo largo de su ciclo de vida. Con ello, se convierte en la primera siderúrgica en Colombia en contar con esta certificación para su portafolio en este segmento.

La implementación de este tipo de instrumentos responde a un entorno en el que la sostenibilidad comienza a evaluarse a partir de datos verificables y en el que la trazabilidad de los materiales adquiere mayor relevancia en la toma de decisiones. En este contexto, contar con información detallada permite a las empresas responder a certificaciones de construcción sostenible como LEED, EDGE, ENVISION o CASA Colombia, las cuales evalúan el impacto ambiental de las edificaciones.

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