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Colombia presentó fusil propio para sustituir el Galil tras el fin de relaciones con Israel

La Industria Militar (Indumil) presentó en su planta de Soacha un fusil de combate que, según la empresa, será producido en el país con el propósito de reemplazar progresivamente los Galil, arma de origen israelí que ha sido utilizada por las fuerzas públicas desde la década de 1990.

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Redacción IFM
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Colombia presentó fusil propio para sustituir el Galil tras el fin de relaciones con Israel

La Industria Militar (Indumil) presentó en su planta de Soacha un fusil de combate que, según la empresa, será producido en el país con el propósito de reemplazar progresivamente los Galil, arma de origen israelí que ha sido utilizada por las fuerzas públicas desde la década de 1990.

La muestra se dio en el marco de la decisión del Gobierno de cesar compras de armamento a Israel, anunciada en 2024. En la visita a la fábrica, la dirección de Indumil informó que el nuevo fusil combina componentes de acero y polímero y que, en comparación con el Galil, es un 15% más liviano y resultaría un 25% más económico en su fabricación.

El coronel (r) Javier Camargo, gerente de la compañía, indicó que la meta es producir 400.000 unidades en cinco años para “reemplazar en las fuerzas el armamento actual” y alcanzar, en sus palabras, mayor autonomía en la provisión de material bélico.

La producción nacional de fusiles Galil alcanzaba unas 30.000 unidades anuales. Indumil es la empresa pública autorizada para la elaboración de armas y municiones en Colombia y desde su planta en Soacha se producen diversos insumos destinados a la Fuerza Pública.

El anuncio se produce en un contexto de cambios en la política de adquisiciones. El presidente Gustavo Petro declaró en 2024 la suspensión de compras a Israel en reacción a la ofensiva en Gaza, y en días recientes también se informó la paralización de adquisiciones con Estados Unidos luego de decisiones del Gobierno de ese país relativas al estatus de Colombia en materia de cooperación antidrogas. El Ejecutivo ha sostenido la necesidad de que el país desarrolle capacidad propia para el aprovisionamiento del material bélico.

La presentación del fusil incluyó referencias a la trayectoria del armamento en Colombia: antes del Galil, las fuerzas emplearon fusiles G-3 de fabricación alemana, y a lo largo del conflicto interno se registró la presencia de armas procedentes de distintos orígenes, incluidas las AK-47 en manos de grupos insurgentes.

En paralelo, especialistas y analistas citados por varios medios han planteado dudas sobre la factibilidad técnica y el impacto presupuestal de un plan de fabricación masiva de armamento.

Esas voces señalan que la industria local necesitaría ampliar capacidades de producción y que los costos asociados tendrían efectos relevantes sobre las finanzas públicas. Indumil, por su parte, ha explicado sus cifras de producción prevista y los parámetros técnicos del nuevo fusil.

La compañía comunicó que el proceso de fabricación implica etapas de certificación y pruebas antes de un eventual despliegue operativo. Las autoridades militares y los organismos responsables de adquisiciones deberán definir los cronogramas y las condiciones bajo las cuales se incorporaría este material a los inventarios de las fuerzas públicas.

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