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Bullying escolar, ¿un problema sin solución?

La denuncia sobre la menor de 14 años que fue agredida violentamente a la salida de un colegio público en la localidad de Tunjuelito en Bogotá, ha revivido la inmensa problemática que presenta estas practicas en los centros educativos. Si bien ahora se conoce a esta practica como Bullying o acoso es

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Redacción IFM
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La denuncia sobre la menor de 14 años que fue agredida violentamente a la salida de un colegio público en la localidad de Tunjuelito en Bogotá, ha revivido la inmensa problemática que presenta estas practicas en los centros educativos.

Si bien ahora se conoce a esta practica como Bullying o acoso escolar, es una problemática que casi siempre ha existido, antes eran términos como «se la tiene montada».

La practica la definen los expertos como la exposición que sufre un niño a daños físicos y psicológicos de forma intencionada y reiterada por parte de otro, o de un grupo de ellos, cuando acude al colegio y estas conductas pueden llevar al desarrollo de trastornos psicológicos, que afectan de manera grave la salud de la victima, e incluso pueden conllevar a conductas autodestructivas como el suicidio.

En la ciudad de Bogotá, la Secretaría de Educación ha informado que para el año 2021 se recibieron 300 denuncias de acoso escolar tanto en colegios públicos como privados y que una de la prioridades para el 2022 es el poner fin a esta practica.

Estadísticas publicadas por la Unesco indican que en promedio 1 de cada 3 estudiantes sufren de algún tipo de acoso, situación que afecta a niños y niñas en un porcentaje relativamente igual, es por esto que autoridades, educadores y padres de familia deben tener priorizado este problema.

La necesidad de centros educativos ha llevado a la construcción de Mega Colegios como el Inem de la ciudad de Bogotá que puede albergar mas de 7.000 estudiantes, y según expertos en el tema, este es un caldo de cultivo ideal para el acoso escolar, es imposible para los docentes el hacer un control y estar atentos para detectar estas practicas.

Los establecimientos educativos intentan desarrollar claves que activen alertas tempranas para detectar las situaciones de peligro, pero debe ser la familia que ante cambios así sean leves en las actitudes de los chicos, investigar, hacer acompañamiento y denunciar lo que puede estar ocurriendo.

Por parte de educadores y padres de familia, se debe inculcar en los niños un empoderamiento que para que el basta sea una realidad, estar muy atentos y tener muy claro que «mas vale prevenir que lamentar».

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