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Omar Castillo: “El vacío es el escenario donde sucede mi vida y mi escritura”

¿En qué perspectivas, formas y contenidos se propone y se provoca usted a hacer, realizar y desarrollar su tarea; desde qué obsesiones metódicas, o no; desde qué sueños concretos, o no; desde qué intuición (reflexión) estética la hace, o no; y cómo usted se observa en ella, desde su yo (o lo que llamaría el yo) para proyectarla al lector?

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Omar Castillo: “El vacío es el escenario donde sucede mi vida y mi escritura”

Por: Óscar Jairo González Hernández

¿Qué intenciones y tensiones, como el vacío, la mueven y la aquietan? ¿Qué problemas y temas le interesan y busca resolver o no, mediante la relación conciencia de sí-conocimiento de sí? Y si podría hablarnos un poco de cómo se hizo la construcción de dos de sus libros: “Serafín”, “Mirar y Ver”, en su estructura, ¿qué es nuevo allí o no, y por qué?

Llegué a la poesía por necesidad, por la necesidad de resolver una pregunta que sobrecoge toda mi existencia, pregunta que no ha dejado de crecer en mí, y se ha convertido en mi camino de vida, en mis vivencias como poeta que aprehende los súbitos instantes cuando esa pregunta se expresa en el vacío. Así, el vacío es el escenario donde sucede mi vida y mi escritura, vacío no como ausencia, vacío como escenario donde el creándose de mi vida y de mi escritura suceden y acontecen en esa pregunta a la que permanezco atento, alerta, desde la disciplina cognoscitiva que esta nutre con su oscuridad y con su luz en los devoradores actos que entrega y arrebata en lo azaroso de sus instantes. Disciplina no como obediencia, disciplina como acción donde es necesario templar cada acto de vida, cada acto de creación poética. Desde esa disciplina asumo la inspiración y para ella preparo mis sentidos, la raíz de mis sentimientos cuando son tocados y tocan la realidad y sus imaginarios, lo revelado y lo incógnito donde cunde la vida, el universo.

Mis libros: Serafín y Mirar y Ver, y diría que toda mi obra escrita y publicada, asumen la sustancia y el sedimento que esta pregunta establece en mí con su súbita y azarosa presencia. Lo abrupto y lo maravilloso de la condición humana en su relación con el mundo, en mi escritura, está tocado por el creándose de esa pregunta, más que por la persecución de una respuesta. He llegado a saber que en esa pregunta mi vida es, mientras que en una respuesta mi vida y mi poesía serían subsidiarias de esa respuesta, estarían limitadas a esa respuesta. Entonces, la sustancia narrativa que sucede en Serafín es tocada por cuanto he venido diciendo.

Omar Castillo: “El vacío es el escenario donde sucede mi vida y mi escritura”

E inevitablemente, esto moviliza una noción del tiempo que no es lineal, moviliza una noción del tiempo que es azarosa. Así, el aprehender del personaje Serafín no sucede por los supuestos inoculados en el ser humano, y que se ven reflejados en los capítulos de su historia y de su cultura, en el destino como justificación y dogma. En el libro Serafín, el personaje sucede por los súbitos revelados que surgen y se expresan en el vacío donde es posible vivenciar lo misterioso y lo sagrado, lo incógnito como fuente de vida, no de respuestas donde acostumbrar y someter la vida. Mi libro Mirar y ver, y antes de este, Cicatrices en el habla, son consecuencia de este permanecer atento al vacío, al suceder de sus súbitos instantes donde se funda mi hacer poesía, mi tocar y ser tocado por la realidad en cuanto esta involucra. E inevitablemente, estos dos libros traen poemas que aprehenden el silencio donde cada vez más me entraño.

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