Matilde Orlando en IFMNOTICIAS durante el Festival de Filosofía de Comfama: “La filosofía tiene que volver a la calle, a los cafés y a la vida cotidiana”
En el marco del Festival de Filosofía de Comfama en Medellín, IFMNOTICIAS conversó con Matilde Orlando, filósofa italiana con doctorado en filosofía política, especializada en counseling filosófico y prácticas filosóficas. Orlando es fundadora del proyecto “Filoparchar” en Bogotá, dedicado a la divu
En el marco del Festival de Filosofía de Comfama en Medellín, IFMNOTICIAS conversó con Matilde Orlando, filósofa italiana con doctorado en filosofía política, especializada en counseling filosófico y prácticas filosóficas. Orlando es fundadora del proyecto “Filoparchar” en Bogotá, dedicado a la divulgación de la filosofía en espacios no académicos. Ha sido profesora en la Universidad Nacional y en la Universidad Antonio Nariño y actualmente concentra su labor en la divulgación en redes sociales.
Durante el festival participó en la charla “El placer está en lo simple” junto al argentino Eial Moldavsky. En ese espacio plantearon la pregunta: “¿Y si las preguntas que más necesitamos no vienen de un tratado, sino de un video de un minuto?”. Según destacaron, ambos hacen filosofía desde el celular, utilizando humor e ironía como herramientas de reflexión.
Orlando también intervino en la conversación “¿Placer con límites o sinvergüenza? Estoicos y hedonistas al desnudo”, junto al filósofo Santiago Verhels, en la que discutieron las tensiones entre contemplación y exceso, entre aceptación y búsqueda de lo que falta.
En diálogo con IFMNOTICIAS, Matilde Orlando explicó que “Filoparchar nace de una exigencia personal y profesional, en un momento difícil de mi vida. Vivía en Colombia sin rumbo, sin trabajo, me sentía sola y alejada de la filosofía. A pesar de mi doctorado, no lograba vincularme a una universidad. Sentí entonces la necesidad de volver a conectarme con la filosofía, que siempre ha sido mi pasión”.
Añadió que su experiencia con la academia en Italia le dejó inconformidad, pues la percibió “lejana de la realidad, demasiado centrada en formar especialistas y funcionarios, incapaz de mantener vivo el espíritu de la filosofía como forma de vida”. Por eso se acercó a los movimientos de prácticas filosóficas, que —en sus palabras— buscan “devolver la filosofía a la calle, a los cafés, a la vida cotidiana, que es donde le pertenece”.
Sobre su participación en el Festival, Orlando citó a Emmanuel Levinas para explicar su visión del placer: “El placer no es un estado, sino un movimiento, efímero y fugaz, un intento fallido de salirnos de nuestro ser. Es una evasión simple, pero ambigua, porque no libera del todo”.
Respecto al uso del humor, señaló que “la risa abre puertas que los argumentos a veces cierran. Facilita que las ideas circulen y ayuda a perder el miedo a equivocarse o a sentirse intimidados por la filosofía. Sin embargo, un humor mal usado puede convertirse en ofensa, por eso en mis espacios el humor excluyente no está permitido”.
Consultada sobre el riesgo de trasladar la filosofía a formatos de consumo rápido, reconoció que “sí, me preocupa. Las redes democratizan el saber, pero también pueden banalizarlo. El formato corto de un minuto no alcanza a profundizar. Por eso mis videos suelen ser más largos, aunque el algoritmo me castigue. Lo digital es solo un antipasto, una entrada; lo esencial ocurre en los encuentros presenciales”.
En relación con el contexto colombiano, Orlando afirmó que “la filosofía entendida como práctica de diálogo es un ejercicio para entrenar la comunicación no violenta. Colombia necesita aprender a hablar de manera tranquila, sin agresión verbal o física, sin ridiculizar al otro. Una sociedad atravesada por el conflicto y la guerra puede encontrar en el diálogo una herramienta de reconciliación”.
Sobre sus influencias filosóficas, señaló: “Mi gran guía es Marx, por su visión revolucionaria de la filosofía como herramienta para cambiar el mundo. También me marcó Michel Foucault, cuyos estudios abrieron caminos para el pensamiento feminista y las críticas al neoliberalismo. Mi interés principal es la filosofía política y económica aplicada a nuestra actualidad”.
Consultada sobre si la filosofía puede ayudar en tragedias personales, Orlando expresó: “La filosofía es el arte de hacer preguntas, no de dar soluciones. Si diera soluciones se convertiría en autoayuda o en terapia, y ese no es su lugar”.
Finalmente, advirtió sobre el riesgo de que la filosofía se convierta en un producto de consumo: “El peligro es que pierda su potencial subversivo y político. La filosofía debe cuestionar las estructuras sociales y económicas; si se vuelve solo un meme de redes, se banaliza y se vacía”.
En cuanto a su experiencia en Colombia, concluyó: “Me impacta escuchar frases como ‘es que aquí las cosas son así’. Esa resignación colectiva implica renunciar a la posibilidad de cambiar. La pregunta es hasta cuándo seguiremos diciendo que las cosas funcionan así, en lugar de atrevernos a transformarlas”.
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