(OPINIÓN) Una intervención desafortunada y endiablada. Por: Álvaro Ramírez González
La reciente intervención del presidente Gustavo Petro ante sus seguidores en la segunda Asamblea Ordinaria de la Colombia Humana, y con la clara intención de reunificar a esa misma izquierda hoy desunida fue lamentable y endiablada.
La reciente intervención del presidente Gustavo Petro ante sus seguidores en la segunda Asamblea Ordinaria de la Colombia Humana, y con la clara intención de reunificar a esa misma izquierda hoy desunida fue lamentable y endiablada.
De los 13 partidos de izquierda que conformaron el Pacto Histórico que llevó a Petro a la Presidencia, la mitad ya no lo acompañan.
Unos por el mal desempeño ejecutivo del primer mandatario que se quedó en campaña política y no entendió que gobernar era gerenciar de la mejor manera los recursos públicos, además llegar a la provincia con soluciones y no con discursos histéricos.
Otros por la inequitativa repartición de la burocracia en el nuevo gobierno, donde parece que unos tienen demasiado, y los otros muy poco o nada. Dicho más claro, por el botín.
No menciona Petro las dificultades de su mandato, sus errores y desaciertos, con excepción de Olmedo Lopez a quien califica de vulgar ladrón, que se embriagó y se degradó por el poder.
Pasando por encima de estos dos años de caos, desaciertos, conflictos, desadministración y corrupción extrema y descarada, Petro se empeña en plantear una reunificación de las fuerzas de izquierda para “poder ganar”.
“No tenemos el poder, tenemos apenas el ejecutivo». “Ellos tienen el Congreso y las Cortes “, afirmó Petro.
En este empeño, Petro se despachó en calificativos contra sus opositores, llamó «asesinos», a quienes gritan por miles en todos los eventos públicos, “Fuera Petro». “Son los mismos que asesinaron a 5.000 militantes de la Unión Patriótica». Que locura, Que chifladura.
Plantea un odio de clases basado en que su piel “es de color café con leche» y no piensa revolverse con los ricos, ni volverse socio de ninguno de sus clubes. “Soy un hombre popular” indicó.
Se atreve a pronosticar que si las próximas elecciones no las gana la izquierda, vendrá una ola de “violencia y sangre». «Ellos saben cómo gobernar e imponer sus leyes, con sangre». «Los indispone un gobierno popular».
Pone a toda la izquierda contra la pared y les plantea un chantaje para obligarlos a todos a reunificarase, además anuncia que no va a ser candidato y que no es adicto al poder “como Uribe».
Es una intervención caliente, endiablada, amenazante, y extremadamente brusca, que infunde temor a quien la escucha.
Lo más preocupante de todo, es que Gustavo Petro no se ha percatado de que es un pésimo gobernante y que tiene a todo el país descuadernado. Lo sabe y se hace el bobo, pero el país, no lo es.
Pero definitivamente los colombianos tenemos un problema gravísimo con este Presidente, que se quiere perpetuar en cuerpo propio o ajeno.
Sobremesa
El Congreso no se salvó del despelote Petro. Hoy está paralizado, no tiene un centavo para funcionar.
Ese si es el verdadero cambio.

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