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Los invito a salir del cascarón

Por: Álvaro Ramírez González Este artículo está dedicado a las decenas de miles de personas que leen y difunden estos mis artículos, que no contienen para nada política distinta que buscar un país mejor para todos. La política vieja murió, las concentraciones, los actos masivos, las papayeras, el tr

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Redacción IFM
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IFM Noticias

Por: Álvaro Ramírez González

Este artículo está dedicado a las decenas de miles de personas que leen y difunden estos mis artículos, que no contienen para nada política distinta que buscar un país mejor para todos.  La política vieja murió, las concentraciones, los actos masivos, las papayeras, el trago y la estridencia electoral, pasó de moda.

Esas arcaicas demostraciones de poder, hasta convocan la asistencia de la gente, pero definitivamente no definen el voto, las redes sociales que llegan hoy a millones de personas en nuestro país, son como una inyección a la vena. Allí la gente lee sin apuro las propuestas, las compara, accede a la hoja de vida de los candidatos y llega a una decisión electoral de manera más madura y sobre todo más segura.

Sin gritos y sin presiones, la politiquería todavía tiene acceso a unas personas muy pobres y analfabetas que venden su voto, pero cada vez son muchos menos, Barack Obama, fue quien primero ganó la presidencia de los Estados Unidos gracias a las redes, de ahí en adelante, las campañas tienen batallones de Call Center, ya no llamando a molestar a la gente, sino enviando la dosis perfecta de información para lograr los resultados.

He visto que miles y miles de mis lectores, se mueven en grupos privados y cerrados de chat, por allí fluyen memes, chistes, artículos y análisis de la política, pero esos chat cerrados no sirven prácticamente para nada, si queremos hacer la buena pedagogía y que esta produzca los resultados esperados, debemos salirnos del cascarón de los chat grupales, si yo lo pude hacer y llegar a tantos miles de lectores y seguidores, cualquiera de ustedes lo puede hacer.

Hay que meter a esos chats, a nuestros hijos, a los amigos de los hijos, a las empleadas de servicio, secretarías, cónyuges, porteros de edificios, vigilantes, choferes, jardineros, parientes, vecinos, mayordomos de las fincas con esposas, hijos y vaqueros. Todas estas personas que tenemos tan cerca y manejamos tan lejos de nuestros clubs privados de chat, deben ingresar allí a recibir toda esa información al alcance nuestro y tan distante para ellos.

Allí está la verdadera magia de las redes, no solo es el contenido, también es llegar con nuestro mensaje a la mayor cantidad de personas posible, les contaré un ejemplo que para mí fue mi premio Nobel.

Ingresé con mi señora a un edificio de copropiedad a visitar a unos amigos, el portero me preguntó si le podía regalar un par de minutos, yo naturalmente accedí. Me dijo lo siguiente:

“Doctor, yo soy un ignorante que apenas sé leer y escribir, lo leía a usted en su columna en el periódico los lunes, ahora tengo internet y lo leo dos o tres veces en la semana, y no se imagina usted doctor, las cosas que he aprendido allí, no se imagina usted las cosas que me ha enseñado usted con esas columnas, no entendía que era la corrupción y como afectaba a los pobres, no entendía porque esos estudiantes y trabajadores salían a las calles a destruir todo lo que está a su paso, no entendía por qué después de firmar una paz hay más coca, más muertos y menos paz, no entendía como los políticos se robaban el dinero, no entendía por qué los congresistas con esos elevados salarios, siguen robando con Alcaldes y Gobernadores, no sabe cuántas cosas me ha  enseñado usted doctor, usted ha sido un maestro para mí”.

Yo me estremecí en una sensación de aturdimiento por alegría y satisfacción por el deber cumplido, sentí que ha valido la pena tanto trabajo, que tanta gente está recibiendo, y asimilando esa buena pedagogía. Para mi esa corta reunión con ese hombre simple, portero de un edificio fue más que un Nobel.

Ese si sincero, ese si merecido, los invito a todos a salir del cascarón inútil de los chats privados, a llegar con esta buena pedagogía a tanta gente tan cercana a ustedes, pero tan excluida de esos chats, los invito a ganarse un Nobel como el mío, se sentirán muy bien, salvaremos el país del populismo destructor. ¡Manos a la obra!

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