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La grieta

Por : Álvaro Ramírez González Iván Duque Márquez llegó a la Casa de Nariño de la mano del expresidente Alvaro Uribe Velez y con el apoyo de una parte del Partido Conservador y algunos grupos Cristianos. Uribe acertó con el candidato que no solo resultó ser muy erudito, sino un hombre simpático, aleg

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Redacción IFM
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Por : Álvaro Ramírez González

Iván Duque Márquez llegó a la Casa de Nariño de la mano del expresidente Alvaro Uribe Velez y con el apoyo de una parte del Partido Conservador y algunos grupos Cristianos.

Uribe acertó con el candidato que no solo resultó ser muy erudito, sino un hombre simpático, alegre, con mucho carisma y demoledor en los debates. Fue allí, justamente en los debates donde Duque arrasó físicamente con Petro, con Vargas Lleras con De La Calle y con Fajardo.

Allí el votante independiente vio a un candidato que sin agresiones ni groserías, destruyó toda la fuerza argumental de todos y sobre todo, en varias ocasiones des conceptualizo y dejó aturdido a Gustavo Petro que daba por ganada la presidencia.

Duque cogió el camino de las grandes ciudades y Uribe tomó los caminos y los pueblos. Y ganaron. 1.800.000 votos fue una diferencia tan apreciable como indiscutible.

Al instalarse algunos congresistas del CD imaginaron que la repartición de burocraçacia que siempre se da al llegar un nuevo inquilino a la Casa de Nariño, iba a ser abundante, generosa. Y no fue asi. Duque fue muy claro en que su misión era Colombia, y no el CD.

Y vinieron las decepciones y las amarguras. Y luego las rabias y las ganas de cobrarle en el Congreso su tacañería burocrática. La primera queja fue que Duque dejó el gobierno lleno de Santistas. La respuesta fue que Duque dejó los mejores técnicos del gobierno anterior.

Pero Duque que no es pendejo aprovecho esa tacañería con el CD para poner a su lado a Cambio Radical, al Partido de la U, y a algunos congresistas liberales que no lo ayudaron a llegar pero si estaban dispuestos a ayudarlo a gobernar. Logró su cómoda mayoría en el Congreso y hoy sus proyectos fluyen y se tramitan sin dificultad.

Alvaro Uribe también ha tenido serias diferencias con Duque pero ha sido sin duda su más fiel escudero. Las diferencias por un lado y su respaldo incondicional por el otro. De hecho una buena parte del CD en el parlamento no quiere a Duque ni nada con él. Pero sus proyectos de ley pasan.

María Fernanda Cabal me decía antes de ser precandidata que no había sido siquiera invitada al palacio de Nariño. Y lo entiendo; ha sido muy dura en sus críticas contra Duque. Gracias a Uribe, que si es un jefe natural, no ha habido división ni oposición real al gobierno Duque.

Hoy se habla de una grieta entre Uribismo y Duquismo. Pero la verdad no hay Duquismo. Y ahora que se avecinan las elecciones, un presidente como Santos estaría metiendo toda la artillería del gobierno apoyando a sus amigos.

Duque ha mostrado con claridad que será un juez imparcial y que no hay Duquismo. No hay reelección y entonces no hay motivación real para él gobernante de turno y para intentar reeditarse. Estos últimos meses el gobierno Duque ha tenido un respiro por los altos precios del petróleo y del café que reparte tanto la riqueza.

La economía está disparada y el país quiere trabajar y crecer. Y va a entregar antes de marcharse unas obras muy grandes de infraestructura vial. La confrontación entre derecha e izquierda va a ser más dura que nunca. Y Duque con su gestión seguramente pondrá unos votos a la derecha.

Pero la mano de Duque no estará para ayudar o definir nada. El decidió ser un juez imparcial y no un manzanillo.

alragonz@yahoo.es

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