Vivir en Medellín es un privilegio que da tristeza
Ser de Medellín y vivir en Medellín es un privilegio que da tristeza. Medellín es una ciudad que se vende ante el mundo como la mejor para visitar, como la más limpia, como las más lujosa, como la más segura. Cuando los turistas llegan a Medellín quedan enamorados, pero porque solo visitan los exclu

Ser de Medellín y vivir en Medellín es un privilegio que da tristeza. Medellín es una ciudad que se vende ante el mundo como la mejor para visitar, como la más limpia, como las más lujosa, como la más segura.
Cuando los turistas llegan a Medellín quedan enamorados, pero porque solo visitan los exclusivos lugares de El Poblado como Provenza, el Parque Lleras y otros lujos que solo se pueden dar ellos, a expensas de los ciudadanos que sostienen la base de la capital antioqueña con su trabajo diario.
El alcalde Daniel Quintero, en una estrategia de comunicación aparentemente bien pensada, tiene al país y al mundo «hipnotizados» con sus «grandes proezas» y «extraordinarias gestas» que lo han llevado a tener, según él, un comité de aplausos a donde quiera que llega.
Si usted, que está leyendo esto y no es de Medellín, ni vive en Medellín, se ha tragado ese cuento, sírvase en aceptar la bienvenida a un recorrido no por «los triunfos de Daniel Quintero», sino por el pasillo de los desechos del alcalde.
Antes debe recordar que Daniel Quintero no se arriesga a aparecer en público en Medellín porque sabe que será víctima de chiflidos, burlas y arengas de rechazo.
Usted iniciará este recorrido saliendo de la Estación Prado del Metro, no tenga miedo, pero sí asegure sus cosas personales, o busque la compañía de un policía para que no sea víctima de las personas con quienes se topará.
Bienvenido al Centro Comercial Bajo Mundo
Usted verá una especie de centro comercial, pero no uno de élite a donde van los ricos de la ciudad. Usted recorrerá el Centro Comercial Bajo Mundo, que está al aire libre, donde será atendido por los amigos de lo ajeno y donde, tal vez, lo inviten a una «fumadita» de algún alucinógeno.

Pero en este centro comercial, que demuestra que vivir en Medellín es un privilegio que da tristeza, usted encontrará cuantas cosas no se imagina. Verá carpas, herramientas, ropa, zapatos, algunos negocios turbios y hasta excrementos humanos en uno que otro rincón.
Seguro usted tendrá los nervios de punta y estará observando hacia todos lados para verificar que nadie extraños, y del bajo mundo se le acerque. En este lugar, también hay personas con historias de vida que duelen… pero eso a usted no le importará, como tampoco le importa a Daniel Quintero ni a muchos de los que viven en Medellín, aparentando una felicidad que solo existe en su imaginario.
Si en este recorrido usted quiere salir del estupor que le genera estar aquí, entonces camine por la calle de El Colombiano, o por las calles aledañas a la Avenida de Greiff que lo conducirían hacia la Plaza Minorista.
Sin embargo, no se asuste. No se desoriente. No crea que está en Bogotá o en alguna de esas regiones a donde el Estado no llega nunca y donde el territorio es de nadie… o, mejor dicho, es de quien menos debería ser.
Bienvenido al Cartucho de Medellín
Algunos afirman que El Cartucho de Bogotá no desapareció. Indican que esta popular calle de los nadie solo se trasladó hacia Medellín. No tenga miedo, recuerde que va acompañado de la Policía.

Ahora sí, conocerá usted a la Medellín que da tristeza, esa de la que nadie habla por vergüenza, hacia la que nadie mira (ni el alcalde) y por la que nadie camina… no tanto por quienes habitan el lugar ni por los riesgos que ingresar a esa zona representa; sino porque parece ser tanto el orgullo paisa de vivir en Medellín… que da tristeza.
Encontrará usted en estas calles mucho del reciclaje de Medellín. Y no se hace referencia aquí al cartón ni al plástico que recogen las personas en situación de calle para subsistir. Se habla aquí de esos seres humanos que están tirados allí, porque un día los recogieron de las zonas de impacto turístico a donde llegan de visita los extranjeros para ponerlos ahí, a donde nadie llega.
En este cartucho, usted verá a la Medellín que el acalde Daniel Quintero quiere invisibilizar porque no ha sido capaz de hacer algo por superar la problemática social que se mueve día y noche.
Aquí usted verá la desnudez, literalmente hablando, no solo de mujeres y hombres, sino del corazón de un mandatario que desgobierna la ciudad y que le ha cerrado las puertas a esta población vulnerable al no asistirlos a través de los Centro Día.
¿Qué hacer si esta Medellín le produce náuseas?
No se alarme, no tenga miedo. ¿Quería conocer Medellín? Siga adelante. Supere sus náuseas al sentir el hedor de esta gente sin oportunidad de un baño, de un aseo, de salir de allí porque desde la administración les cerraron el lugar para ello.

Si son tantas las náuseas, entonces vomite, vomite todo lo que desee. Pero vomite sobre la inoperancia de la administración que tiene en completo abandono las políticas públicas y sociales con las que administraciones anteriores atendían a los más vulnerables de este Valle del Software.
¿Sabe usted que existe una gerencia del Centro de Medellín? ¿No? Su desconocimiento es justificable: pues la situación que se evidencia en el recorrido que usted está haciendo da a entender que no hay quien gerencie, ni quien gobierne.
Si usted se embelesa viendo la desnudez de las mujeres, o de los hombres que hay en este cartucho paisa; posiblemente tropezará con el tronco de algún cuerpo humano que yace dormido sobre el asfalto de la vía o de la acera.
Lo positivo de visitar el lugar olvidado de Medellín, es que aquí todos dirigirán su mirada hacia usted. Un ejemplo. Pues nadie los mira a ellos.
Si usted ya está triste con tanta miseria, la que se vive en este cartucho y que se destila desde el gobierno de Daniel Quintero… entonces bienvenido. Ha llegado a la verdadera Medellín.
La Medellín que tiene un lugar exclusivo donde los gatos y los perros son cuidados, alimentados, aseados y auxiliados… mientras que en las calles del centro hay personas abandonadas y relegadas a vivir entre la basura, como si fueran basura.
Vivir en Medellín es un privilegio que da tristeza porque aquí las personas valen menos que un perro o que un gato.
Algunos líderes de opinión afirman que ya no hay una ruta adecuada para ayudar a las personas en situación de calle. Pero usted tal vez ya está acongojado de tristeza por tanta miseria y abandono, así que es mejor finalizar este recorrido aquí.
Desde la alcaldía de Daniel Quintero esperan que usted regrese pronto, ¿Y estas personas del cartucho? A ellas les da lo mismo. Al fin y al cabo, nadie los mira, nadie los visita. Son la Medellín olvidada y usted es un turista imaginario que se arriesgó a visitarlos.
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