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martes, enero 31, 2023
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Vicepresidencias jurídica y de riesgos de EPM en apuros

Se acerca la fecha de finalización del contrato con los actuales constructores de Hidroituango y por ahora no hay luces de un posible remplazo. La recepción de propuestas se ha movido en cuatro oportunidades por solicitud de los 10 interesados que compraron la posibilidad de participar en el proyecto.

Es importante recordar que en diciembre, luego de que las aseguradoras garantizaran el pago de la póliza por el siniestro ocurrido en mayo del 2018 y que dejaba sin efectos la posible sanción a varios de los contratistas vinculados al proyecto, EPM tomó la decisión de extender por ocho meses lo contratos, adicional a este tiempo se incluyeron tres meses de empalme con el nuevo contratista elegido por la empresa de servicios públicos.

En pocas palabras, el contrato actual finaliza el 31 de agosto, y los actuales contratistas deben salir, de manera definitiva de las obras a más tardar el 30 de noviembre, tras cumplirse los tres meses de empalme, pero, ¿cómo lograr el cumplimiento de esos tiempos si ni siquiera se han recibido las propuestas para su análisis?

Cuando Daniel Quintero anunció que se buscarían los nuevos contratistas, contradiciendo las recomendaciones del informe de Pöyry presentado, y siguiendo los lineamientos iniciales del proyecto, que se establecieron antes de que se siniestrara, se le cuestionó sobre los tiempos para el proceso de contratación del nuevo constructor, y el alcalde de Medellín afirmó que estaban muy bien en el proceso.

Pero como todo lo que sucede con Daniel Quintero, los tiempos no se cumplen, porque no se pactan con quienes deberían, ni tampoco se honran los procesos porque se incluyen requisitos que los oferentes no pueden lograr por la complejidad de los mismos, lo que pone en riesgo la continuidad de la monumental obra.

En este caso, quienes tienen que poner el pecho y hacerle el frente a todo este lío son los vicepresidentes jurídicos y de riesgos de EPM y ver como resuelven este problema. Son ellos los que tendrán que entrar a evaluar posibles soluciones y en dado caso, extender el actual contrato mientras se define el nuevo contratista, se organizan los documentos, se adquieren las pólizas correspondientes y se da inicio al nuevo contrato, eso en caso de que si logren encontrar una empresa o consorcio que cumpla con todos los requisitos en lugar declarar desierta la licitación y buscar a dedo un nuevo consorcio que «cumpla» con los requisitos impuestos en el momento.

Esta situación pone de nuevo el ojo sobre el proyecto y sobre EPM, sobre la posibilidad de continuidad. No se conoce qué sucederá con las obras en caso de que el proceso no se finiquite ante la salida definitiva del actual consorcio. También está en el limbo la finalización de las obras de las turbinas 3 y 4 que no están contempladas en el nuevo contrato y que no alcanzan a ser entregadas antes del cierre total del contrato actual.

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