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sábado, noviembre 26, 2022
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Preocupación por declaraciones de la ministra del Trabajo

Pidió respeto a su forma de pensar, en entrevista que concedió la ministra Gloria Inés Ramírez a Caracol Radio, después de que el país conociera el video donde habló de las bondades de las ideas de «Chávez, de Evo, y Rafael Correa», y luego de destacar por radio, los avances en política laboral de las vecinas Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

Mientras tanto la jefe de la cartera del trabajo, pareciera que no advirtiera que Colombia ha recibido a millones de venezolanos, justamente huyendo del desempleo y la pobreza del vecino país.

Donde claramente se evidencia como prueba irrefutable, que la política laboral, ha sido un fracaso total e innegable.

Por eso, para una ministra de origen sindical que ha luchado toda su carrera defendiendo a los trabajadores, no se entiende para nada su posición admirando sistemas fracasados.

Realmente es un mal comienzo ante los medios de la ministra del trabajo; defendiendo lo indefendible.

Pero más allá de eso y más preocupante aún, son los puntos principales de los cambios que pretende liderar desde la cartera del trabajo.

Por ejemplo, en todo lo referente a los contratos de prestación de servicios, comienza haciendo alusión a la constitución en el artículo 53 donde se habla de un salario «digno y decente».

Un precepto ideológico insertado en la Constitución del 91, con más contenido demagógico, consignas  y propósitos; que reglas laborales claras que en la práctica beneficien al trabajador.

La ministra habla de redistribuir el ingreso avanzando contra la flexibilidad laboral; un límite mínimo al salario siempre ha sido una prohibición para el trabajador de acceder al empleo, una medida más nociva aun para el colaborador, que para el empresario que aunque también es golpeado, siempre puede tener más alternativas.

Para la ministra entonces, poco o nada le importa el sistema de precios, el cuál es el que da información veraz tanto a vendedores como a compradores, siendo el Estado un agente perturbador del proceso económico mediante impuestos y regulaciones.

Al igual que lo que ocurre con el control de precios en la reforma tributaria, igualmente ocurre con el control a los precios al mercado laboral.

Lo que ocasiona un efecto adverso cuando el Estado estandariza los valores de  los salarios, los cuáles son los indicadores del sistema de información, que reflejan los niveles escasez, tanto de insumos, como de los gastos de producción.

En consecuencia, el nivel de competitividad y producción, no sólo de los productos sino de los servicios, bajo las regulaciones e impuestos estatales, entorpece esa relación entre vendedor y comprador.

Y entendiendo que el mercado laboral se comporta como el rubro de los servicios, la parte débil que es el empleado, quien presta su fuerza laboral como un servicio, es quien a fin de cuentas siempre termina pagando los platos rotos, al suprimir ese sistema de información de precios.

Es claro que El Estado no posee el cálculo económico de los mercados,  costos más elevados de producción por culpa de los impuestos y las prohibiciones del gobierno, dan como resultado eliminación de puestos laborales, no puede haber otro resultado.

La regulación de precios siempre ha sido nociva, 4 mil años de control de precios y salarios que llevan imponiendo los gobernantes; han demostrado a lo largo de la historia que el resultado que se busca de mejorar la situación de los trabajadores, siempre termina siendo adversa.

Lo más grave es que esto lo conocen los economistas de izquierda, pareciera ser entonces que en el fondo, la intención no es beneficiar a la población, sino avanzar contra el empleo, golpeando a la clase trabajadora.

Y esto tiene más sentido aún cuando vemos que en los países donde se destruye masivamente el empleo, se reduce la productividad y como resultado obtienen un desempleo alto, lo que hace depender a la gente de las ayudas estatales fortaleciendo el totalitarismo.

Se aumenta significativamente el poder del régimen al mando de las instituciones, mientras la gente permanece en  pobreza de manera masiva.

Dicho esto y analizando uno por uno los puntos clave de las declaraciones de la ministra, tenemos:

Los cambios sobre el horario laboral, como el regreso de la hora nocturna desde las 6pm, son medidas de amplia aceptación, pero en la práctica entorpecen la flexibilidad.

Es claro que en todas partes han ocasionado desempleo, teniendo en cuenta que las condiciones han cambiado en todo el mundo, pero proponiendo horarios de 6am a 6pm en la jornada diurna y de 6pm en adelante en horario nocturno, hará que se eliminen otras posibilidades, como los horarios de medio tiempo y las jornadas flexibles que son hoy en día, la fuente de grandes cantidades de puestos laborales en el mundo.

La eliminación de la tercerización en el sector oficial terminará generando más gasto público por el país, es claro que sí se establece un régimen salarial imperante, como pretende la ministra, para cubrir sus obligaciones, disparando la cantidad de empleados públicos tal como ocurre en países vecinos.

Anuncia a los cuatro vientos que habrá pensiones para todos pero por el otro lado la reforma laboral gravara también a las pensiones.

El salario libre, simplemente es un síntoma de la facilidad que tiene el empleador para pagarle a sus empleados, produciendo sus bienes o servicios de una manera deseable para el consumidor final o para el usuario.

Respecto al tema de brechas salariales de género también preocupan las declaraciones de la ministra Ramírez,  ya que se podría atentar contra la idoneidad de los empleados cuando hay un porcentaje y una masa crítica de ellos que tengan que ser mujeres.

Y no es porque la mujer no tenga la capacidad de suplir las competencias masculinas, sino que se entorpece en nombre de la igualdad.

Ya que el mercado mismo se encarga de emplear a las personas idóneas, de tal manera que se incorporan masivamente personas que a lo largo de su vida no han desarrollado las competencias más productivas y óptimas para las empresas, por lo tanto, cambiar esas realidades por decreto es arriesgado.

Respecto a las plataformas de domicilios la consecuencia será un despido masivo imposibilitando esta modalidad de negocio y de ingresos para la población más vulnerable, la ministra se manifestó estar comprometida con un mayor paquete de restricciones a estos sectores;  amenazando cualquier cambio o regulación que hará desaparecer este tipo de actividades.

Respecto a Colpensiones, en los cambios planteados por la ministra, se pretende hacer una reforma estructural que pondrían en riesgo de desaparecer a los fondos privados, y de paso a las EPS, poniendo toda responsabilidad social en manos del Estado.

En consecuencia se preguntará la gente, ¿cómo puede hablar de productividad la señora ministra siendo a su vez, partidaria de poner precios al mercado laboral?

Una funcionaria que considera que Venezuela ha tenido avances significativos en materia laboral y plantea como modelos de éxito también países como Nicaragua.

Se cuestiona la gente por los juicios de valor qué hace la nueva funcionaria, ya que al parecer valora la destrucción del empleo.

Eliminar todo esto, adicionado a una reforma tributaria que afecta a pensionados con un impuesto de renta del 35 % que a su vez afecta a las empresas con un control férreo del gobierno, a las zonas francas, a las ganancias ocasionales grabando a los sectores constructor y de bienes raíces con un 2.8% para tiendas de barrio con 0.6% por ciento y a supermercados con más del 11 %.

Queda claro que la política laboral del país, va contra la clase vulnerable y trabajadora, que peligrosamente empieza a vivir al borde del abismo.

Todo lo anterior se traduce en desempleo y una menor capacidad de ahorro para todos.

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