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«Tenemos que seguir luchando. No podemos rendirnos»: Jane Goodall

Con un alma que refleja esperanza y una mirada tranquila que se fusiona con palabras cargadas de mensajes contundentes y aires de franqueza, Jane Goodall, la legendaria etóloga y activista ambiental experta en el entendimiento de los chimpancés en el mundo, se robó el corazón de Medellín en tres día

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Redacción IFM
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«Tenemos que seguir luchando. No podemos rendirnos»: Jane Goodall

Con un alma que refleja esperanza y una mirada tranquila que se fusiona con palabras cargadas de mensajes contundentes y aires de franqueza, Jane Goodall, la legendaria etóloga y activista ambiental experta en el entendimiento de los chimpancés en el mundo, se robó el corazón de Medellín en tres días llenos de experiencias inolvidables que despertaron la conciencia de quienes con fortuna pudieron verla y escucharla.

Goodall se hizo presente en la ciudad de la Eterna Primavera gracias a una alianza de valores compartidos alrededor de la protección, la conexión y el cuidado, entre Comfama y Elemental. La naturalista británica se enfocó en dejarle tatuada a Medellín su visión sobre la interconexión con la naturaleza, la empatía, la sostenibilidad y el futuro de la humanidad. Es consciente que el mundo enfrenta grandes desafíos, pero con palabras emotivas y sentimientos genuinos, Goodall repitió una y otra vez que: «tenemos que seguir luchando. No podemos rendirnos».

En sus conversaciones profundas sus palabras no pueden ser ignoradas, pues su capacidad para transmitir su poderosa filosofía sobre la esperanza y la necesidad urgente de reconectar con la naturaleza, cautivan la atención de manera instantánea, generando reflexiones que motivan a seguir su ejemplo.

El resultado de lo que es hoy esta mujer que ha desafiado los métodos científicos convencionales, no es un golpe de suerte; es el fruto de un camino sembrado a pulso que se empezó a cosechar desde que era niña gracias al apoyo de sus padres, quienes le inculcaron el amor profundo por la naturaleza. Su madre le enseñó sobre la importancia de trabajar por los sueños, llevándola a entender el verdadero valor de esforzarse para conseguir lo que se anhela. Sus primeras lecciones de la relación con los animales se las regaló Rusty, su perro; y haberse dejado envolver por la lectura a sus 10 años y enamorarse de Tarzán en su tradicional cuento, fue clave para marcar el punto de partida de un recorrido hacia un objetivo colectivo: sí es posible construir un futuro en balance para el planeta.

Jane llegó a Kenia gracias a la invitación de una amiga del colegio, cuyos padres habían comprado una finca allí; y fue su interés por los animales el que la llevó a cruzarse en su andar con el paleontólogo Louis Leakey, con quien trabajó como su secretaria y posteriormente la motivó Tanzania a estudiar a los chimpancés.

Contra viento y marea, y en medio de tantos retos, Goodall se ganó el respeto de la comunidad científica, y aunque pudo ser testigo del egoísmo de los seres humanos que deja claro que no hemos sabido poner nuestra inteligencia al servicio del planeta, Jane está decidida ha cambiarlo con altura de la manera de hacer ciencia e investigación, y hoy continúa trabajando por dejar una huella positiva en el mundo.

A Goodall la motivan los jóvenes; las nuevas generaciones, quienes en su concepto están en capacidad de entender por qué debemos ser más cautelosos con cada una de las decisiones que tomamos; desde lo que comemos, hasta lo que compramos. Para ella, lo más importante es actuar pensando en qué necesitamos realmente, y así evitar consumos innecesarios que contaminen o que lleguen a dar pasos que no sean para nada amigables con el planeta.

A sus 90 años, Jane Goodall, viaja durante todo el año dejando un mensaje de conciencia ambiental alrededor del mundo, y aseguró que cada una de sus acciones deja un impacto en los demás que los motiva a seguir batallando hacia los verdaderos cambios. Sus charlas y libros se han convertido en motores de la esperanza para quienes se han permitido sumergirse en sus palabras sensatas. Su energía transformadora ha logrado que millones de personas empiecen actuar éticamente.

Otra de las enseñanzas que Goodall dejó en Colombia, fue la de entender que en definitiva, todos podemos hacer parte de la solución. La etóloga reiteró que con pequeños pasos se hace la diferencia para apostarle a un mejor futuro.

«Razones para la esperanza»

La cita para su esperada conferencia fue en el teatro Metropolitano de Medellín, un evento que inició con las palabras sabias de quienes lo hicieron posible: David Escobar, director de Comfama, y Nicolás Ibargüen, creador de Elemental. En un corto conversatorio, Escobar e Ibargüen hablaron sobre la importancia de crear alianzas para la construcción del bien común.

El Director de Comfama, recordando a la misma Goodall, señaló que: “se trata de una esperanza activa y no de un optimismo ciego”. Ibargüen recordó otra de las insistencias de la etóloga y activista, cuyo trabajo estudiando a los chimpancés inició hace más de 60 años en el Parque Nacional Gombe de Tanzania, y para hacer énfasis a lo anterior, mencionó que: «todos los días cada uno de nosotros genera un impacto sobre nuestro planeta, de la misma manera cada uno tiene la posibilidad de hacerlo distinto».

La noche estuvo cargada de magia y de una energía transparente y hermosa. Para darle la bienvenida a Goodall, músicos de la Filarmed e integrantes de Cantoalegre, acompañaron a la cantante Manuela Mejía en un espectáculo conmovedor y reconfortante. El repertorio abrió con Árbol de la vida, del álbum del mismo nombre, del cual compartió dos canciones más. Para cerrar, la canción elegida fue la emblemática La Tierra de Juanes, seguida de una meditación guiada por Manuela.

Minutos después, Jane Goodall salió al escenario acompañada de aplausos que parecían interminables, y sin duda, las sonrisas reflejadas en los rostros de los asistentes no se borraron en ningún momento. La etóloga llegó acompañada de sus animales de peluche: una rata, un cerdo, una vaca y un pulpo, los cuales ubicó sobre el atril.


La esperanza se mantiene viva a pesar de los grandes retos: Jane Goodall

Con el teatro Metropolitano de Medellín completamente lleno, Jane Goodall señaló que es consciente de la crisis ambiental que existe hoy en día; sin embargo, la legendaria activista aseguró que mantiene la esperanza; esa que ella conserva y que confía que sea transmitida de generación en generación.

Pero, ¿qué es lo que realmente motiva a Goodall a seguir creyendo?

Según indicó, los niños y los jóvenes, son una de las razones, pues no solo son hábiles para desarrollar proyectos, sino que además, tienen la capacidad de estarle cambiando la actitud a quienes los rodean: sus padres, amigos y profesores.

El segundo motivo para seguir confiando es la resiliencia de la naturaleza, la cual es capaz de reponerse rápidamente a los daños que le hemos causado.

Por último, Goodall hizo énfasis en el cerebro de los seres humanos, el cual nos diferencia de otros animales y que lamentablemente hemos usado para la destrucción. Sin embargo, comenta que queda la sabiduría de los indígenas, con quienes ha tenido una conexión innata. “Pensamos igual; pensamos acerca del valor de la naturaleza, entendemos que nuestras injustas e insostenibles demandas hacia la madre tierra, están destruyendo el planeta”, agregó.

Fundación Roots & Shoots: programa educativo, global, ambiental y humanitario del Instituto Jane Goodall

Esta iniciativa fundada en 1991 pretende incentivar el respeto y compasión por los seres vivos; promover el entendimiento entre culturas e inspirar a cada persona a ser activa en la labor de hacer de nuestro mundo un lugar mejor para el ambiente, los animales y las personas.

Fundación Roots & Shoots tiene presencia en más de 70 países y su crecimiento en América Latina ha sido considerable. El programa inspira a los líderes de mañana, motivando y formando a los niños y jóvenes a aprender sobre los problemas que afectan a las comunidades locales y globales, ayudándolos a diseñar, liderar e implementar sus propios proyectos como forma efectiva y concreta de resolverlos.

Durante su visita a Medellín, representantes de varios países viajaron a la ciudad y sostuvieron junto a Goodall una reunión poderosa y bajo el mismo propósito.

En pocas palabras, la presencia de Jane Goodall en Medellín marcó un antes y un después. Sobran las enseñanzas; hay esperanza; y sin duda, quedan tareas para realizar y replantearnos nuestra forma de estar viviendo.

Gracias, Jane Goodall. Hasta la próxima.

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